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La amenaza de los ‘hombres fuertes’ para la democracia

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Elecciones tras el 28-A: ¿qué pasará?
Foto: Adobe Stock

Donald Trump. Viktor Orbán. Jair Bolsonaro. Todos estos ‘hombres fuertes’ han sido elegidos democráticamente. Y, asimismo, todos ellos suponen una amenaza para la democracia. Los movimientos ultraderechistas han sabido hacerse un hueco en los tableros políticos de diferentes países, gracias, en parte, a su habilidad para navegar estos tiempos líquidos. Y surgen como rechazo a una clase política que no ha sabido cortocircuitar la crisis económica. Pero también como repudio al progreso social.

¿Está amenazada la democracia? Bajo este alarmante cartel, Politibot y la Editorial Debate organizaron una mesa redonda en el Espacio Telefónica. Pero ¿es tan alarmante? Daniel Gascón, responsable de la edición española de la revista Letras Libres, cree que no deberíamos alejarnos de los botes salvavidas. “A veces podemos pensar que nada puede estropearse tanto, pero creo que las cosas, efectivamente, pueden ponerse peor. Hay un malestar difuso que pone a prueba muchas de las instituciones que tenemos. Por lo general, creo que el sistema funciona, pero tenemos que ver cómo evolucionan las diferentes tensiones”.

Para Pablo Simón, politólogo y experto en sistemas de partido y sistemas electorales, la democracia es un sistema en el cual los partidos que están en el poder pueden perder elecciones. Sin embargo, como también nos comentó en la entrevista que le hicimos en Analytiks, cree que están brotando ‘hombres fuertes’ que parece que no van a poder ser apeados del poder “porque están deshaciendo los engranajes democráticos”. Ante esto, sostiene, tenemos que estar alerta, porque casi siempre “los procesos de deterioro democrático anteceden a los procesos de desaparición”.

Estar alerta es algo en lo que también quiso incidir Máriam Martínez-Bascuñán, directora de Opinión de El País. A pesar de que España se encuentre en la misma posición de la clasificación de las democracias que hace The Economist, el riesgo de que despertemos un día sin una democracia está ahí. “Aquello que damos por supuesto puede desaparecer. La democracia puede morir sin que nos demos cuenta. El sistema es frágil, hay claros indicios de que estamos en un momento de retroceso democrático”.

Reacción contra el progreso y lo establecido

Ataques a los inmigrantes, a las mujeres y, en definitiva, a las minorías. Bascuñán sostiene que hay una reacción cultural a avances progresistas “que pensábamos que se podían dar por supuestos”. Estos hombres fuertes vienen a reivindicar su nación, su género y sus tradiciones frente a un mundo que, piensan, se les ha robado. Pero estas formaciones ultraderechistas también son un rechazo al mundo engendrado tras la crisis económica y financiera de hace una década.

Aquel crack, que impactó de manera terrible, pero distinta, en los ciudadanos –en función de los niveles de protección social de las democracias– provocó el nacimiento de los populismos, tanto de derechas como de izquierdas. También es importante el papel de la desigualdad. “Ha sido un elemento fundamental que ha vaciado las clases medias, más desprotegidas que las clases medias asiáticas. Esto, de alguna manera, ha provocado una herida en el ego de Occidente. Y esta es la contestación”, explica Bascuñán.

Pablo Simón sostiene que esta situación de usurpación de la democracia no es comparable a nada que haya pasado anteriormente. “Ningún hombre fuerte va a llevar a cabo una Noche de los cuchillos largos. Lo que va a tratar de hacer es pervertir el sistema para continuar ganando sine die. Los agentes políticos son responsables de cómo se combaten estas ideas”, explicó el politólogo.

Vox, feminismo y Europa

La última gran batalla de VOX ha sido la del feminismo. La formación verde se ha puesto delante de un movimiento que, afortunadamente, es más firme de lo que ellos consideran. En España, dijo la directora de Opinión de El País, el movimiento feminista goza de muy buena salud. “VOX se equivoca tocando esta tecla. Han saltado sobre el feminismo como una contestación a los valores tradicionales que ellos quieren defender. Creo que es una estrategia que no les va a salir bien”.

Los de Abascal tienen cierto color nacionalcatólico, heredado del fascismo que vivimos en España, sostuvo Gascón. Esas cenizas son difíciles de limpiar. Quizá esta similitud con el franquismo sea la mayor diferencia respecto a las formaciones ultraderechistas del resto de Europa (se parecen más a los ultras de los países del Este). Simón sostiene que nuestra extrema derecha plantea un discurso más liberal –en lo económico, claro– y menos proteccionista que en el resto de Europa, por lo que es más difícil que lleguen a sectores obreristas tradicionales. “Tanto Alternativa por Alemania como Marine Le Pen dicen ‘tenéis que tener miedo de los musulmanes que vienen a nuestro país porque a las mujeres les van a poner un burka y van a prohibir que los homosexuales se casen’. Aquí no tienen ese discurso. Aquí atacan al sistema de bienestar, se enrocan en posiciones más escoradas a la derecha, lo que les va a dificultar el crecimiento más allá de los caladeros de PP y Ciudadanos”, explicó.

Sergio García Moñivas
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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