Argumentos

La maduración de Podemos

2
Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, durante el primer congrso de Vistalegre

Los cielos ya no se toman por asalto en Podemos. Desde su fundación, a comienzos de 2014, la formación morada ha cambiado los puñetazos en la mesa por negociaciones entre formaciones políticas amigas. De tú a tú, sin delirios de grandeza. Iglesias y los suyos, entre luchas intestinas, victorias y derrotas, ha pulido un discurso más acorde a la realidad española que a sus propios deseos. No son una fuerza hegemónica y al fin lo han comprendido. En un tiempo en que la derecha se ha quitado los complejos y la ultraderecha amenaza con tener presencia parlamentaria en las próximas elecciones, la izquierda debe permanecer unida. Podemos, parece, va por el buen camino.

Podemos, siempre lo han dicho sus líderes, ha ido aprendiendo a trancas y barrancas. Llegaron y, sin entrenamiento, se lanzaron de cabeza a las europeas de 2014. Resultado: el cuarto partido más votado de España. Tras el batacazo en las últimas elecciones generales, en las que decidieron no apoyar a Pedro Sánchez, el pesimismo se vistió de morado y en las trincheras periodísticas se tachó a Iglesias de mal estratega. Aquellas voces tenían razón, al secretario general de Podemos le salió rematadamente mal la jugada. Pero ha aprendido que ceder y negociar es fundamental.

El pasado viernes se celebró la reunión del consejo ciudadano estatal de Podemos. Pablo Iglesias dijo a los suyos: “Nos preparamos para gobernar en más ayuntamientos, comunidades y en España en 2020. Nos tenemos que hacer responsables de la influencia que tenemos, nunca habíamos tenido tanta hasta ahora (…) Nunca más habrá un Gobierno en solitario”.

De cara a las próximas elecciones, Podemos tratará de ampliar su influencia, como socio parlamentario y de Gobierno, aunque esto suponga volver a darle la presidencia a Sánchez y formar una coalición después de las elecciones, apunta Ana Marcos en El País. La estrategia del partido morado es la de acompañar al PSOE a gobernar España, ya no es la de intentar suplantarlos.

Un ejemplo más de esa maduración del partido lo ha verbalizado Pablo Echenique, secretario de Organización de Podemos: “Cuando uno quiere que se rompa una negociación hace amenazas, se imponen líneas rojas y se dan ultimátums. Por eso nosotros establecemos líneas moradas, porque estamos dispuestos a ceder”.

Dada la enorme fragmentación parlamentaria, cuanto mayor sea la capacidad negociadora de dos formaciones vecinas como PSOE y Podemos, mayor será su éxito. La izquierda tiene que aprovechar esta circunstancia ahora que la derecha parece que se fragmenta y vira hacia posiciones más extremistas.

Leer más: ‘El nuevo PSOE. La incompatibilidad con Podemos’

Sergio García Moñivas
Periodista. Orgulloso de serlo.

Cataluña y la continuidad del Gobierno

Entrada anterior

El Gobierno tiene que hacer algo más si quiere desinflar la burbuja del alquiler

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Argumentos