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No estamos preparados para un escenario multipartidista

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Multipartidismo

Este lunes tuve el inmenso placer de realizar una entrevista –aquí la puedes ver– al politólogo Pablo Simón sobre su libro El príncipe moderno. Democracia, política y poder. En la obra, el autor comenta que “nuestras instituciones pueden no estar adaptadas para la creciente fragmentación y volatilidad de nuestras sociedades”. El multipartidismo imposibilita la producción legislativa y minimiza las reformas estructurales. Esta paralización surge porque nuestro hardware institucional está pensado para un sistema bipartidista que ahora se ha visto asaltado por el multipartidismo.

¿Volveremos a ese sistema de alternancia bipartidista en el poder? Pablo Simón nos dijo que no, y que, en efecto, este crisol de formaciones ha llegado para quedarse. La hemorragia abierta entre los votantes y las formaciones clásicas –PP y PSOE– no tiene visos de cicatrizar. En los comicios andaluces ambas formaciones perdieron unos 700.000 votos (400.000, por parte de los socialistas). Y aunque todos se empeñen en disfrazar sus resultados, unos por haber ganado y otros por haber resistido el sorpasso, lo cierto es que ambos se encuentran en la boca del lobo.

Los engranajes de nuestras instituciones no están preparados para funcionar con mayorías de gobierno precarias. Pablo Simón nos puso dos ejemplos: “En Cataluña, desde el año 2012 hasta hoy, prácticamente no se gobierna; en España, desde 2014 hasta hoy, la producción legislativa es bajísima. Las reformas estructurales han sido casi nulas”. Esta situación genera frustración y deja desvalidos a los votantes, que empiezan a desconfiar de las instituciones públicas. Así se abona el campo para que los oportunistas puedan llegar al poder.

Las últimas encuestas y la consolidación de Vox

La irrupción de Vox en el parlamento andaluz ha sido la precuela de lo que está por venir. La encuesta realizada por Metroscopia para Henneo nos deja un panorama completamente fragmentado. Los de Santiago Abascal, si hoy se celebrasen elecciones generales, contarían con 29 escaños y, por tanto, con grupo parlamentario propio. El otro gran ascenso es el de Ciudadanos, que pasa de los actuales 32 diputados a 70. Los naranjas se ‘comen’ a los populares, cuyo retroceso es tremendo: pasan de 137 asientos a 68.

La transferencia de votos desde el PP a Vox solo puede ir a más. Por mucho que Casado quiera retener a los votantes desencantados con un discurso cada vez más escorado a la derecha, la huella de la corrupción y de tantas y tantas promesas incumplidas les persigue. Si ahora tienen la oportunidad de castigarlos y votar a un partido que los representa ideológicamente, ¿por qué no iban a hacerlo?

El pentapartidismo deja huérfano de mayorías de izquierda o de derecha. Ni los de Pedro Sánchez, que pasarían de 85 a 89 representantes en la Cámara Baja) podría formar mayoría absoluta con Podemos ni el PP o Ciudadanos otra de derechas. Recordemos que la mayoría absoluta se encuentra en los 176 escaños, así que los partidos independentistas y nacionalistas volverán a tener un papel clave en los próximos comicios.

¿Desaparecerá el PP?

El Partido Popular celebró por primera vez en 30 años unas primarias para alcanzar la presidencia del partido hegemónico de la derecha española. Ya sabemos que ganó Casado, el heredero ideológico de Aznar, y que lo hizo con una coalición de perdedores, ya que en esas primarias la que más votos obtuvo fue Soraya Sáenz de Santamaría.

El PP ya no es lo que era. De los 860.000 afiliados que dice tener la formación conservadora, solo acudieron a votar unos 67.000. Pero más grave es la pérdida de electores durante los últimos años. En un marco de claro deterioro de las formaciones clásicas (socialdemócratas y conservadores), el PP ha pasado de ganar las elecciones de 2011 con casi 11 millones de votos a no llegar a los ocho millones en los últimos comicios.

El Confidencial Digital contactó en julio pasado con periodistas y personalidades cercanas al PP para preguntar por esta cuestión y casi todos ven poco probable que la formación conservadora desaparezca del ecosistema político. Sin embargo, desde Metroscopia no opinaban lo mismo por aquel entonces. En un artículo publicado por eldiario comparan el hundimiento del PP con el de UCD, que terminó evaporándose tras las elecciones de 1982. Así hablaba el presidente José Juan Toharia: “La intención directa del PP sin cocina es estrepitosamente baja, similar a la que tenían IU o UPyD en 2013, antes de que surgiese Podemos. La gente del PP está escondida. Pero no hay un voto oculto de magnitud suficiente que haga prever una recuperación”.

Sergio García Moñivas
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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