El Consultorio del Dr. Cheshire

“A mis 35 años solo he tenido una pareja y quiero saber cómo es el sexo con otras personas, pero mi mujer no lo entendería”

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sexo con otras personas

Querido Doctor Cheshire:

Era virgen hasta los 25 años debido a los salvajes niveles de ansiedad que experimentaba cuando contemplaba la idea de rechazo, junto con la obsesión por la novia de mi mejor amigo. Cuando conseguí mi primer trabajo, acabé conociendo y posteriormente enamorándome de la directora de una de nuestras empresas proveedoras, con la que me casé al cumplir los 30. Ahora, con 35 años, siento que he perdido la oportunidad de explorar sexualmente otras opciones, ya que solo he tenido una pareja.

Tengo curiosidad acerca de cómo es el sexo con otras personas. No quiero otra relación romántica, pero mi esposa definitivamente no estaría abierta a la posibilidad de que yo explorase con profesionales del sexo o conocidos. Estoy dispuesto a ser monógamo para ella, pero eso lleva a un cierto nivel de frustración.

¿Me estoy perdiendo algo? ¿Debería renunciar a mi matrimonio para investigar otras opciones o es mejor que siga como estoy pese a la frustración?

Romualdo el Audaz


Estimado Romualdo:

Deberíamos estudiar en primer lugar de dónde procede esta inquietud y sensación de frustración que le atenaza. Usted busca su origen en la curiosidad y la necesidad de exploración sexual, dada su escasa trayectoria en este ámbito. Pero no debe confundir la curiosidad con otras cosas. La curiosidad es una virtud propia de mentes elevadas y que, como dice el refrán, lleva a los gatos a arriesgar la vida sin dudarlo, en pos del conocimiento. Si el afán por el saber fuera su guía, le recomendaría sin duda que abandonase todo y se lanzase a la exploración y la búsqueda de nuevas sensaciones y vivencias. Los humanos no tienen siete vidas y deberían aprovechar cada momento.

Pero no creo que la curiosidad sea la fuente de su zozobra.  Si lo piensa, las prácticas sexuales no dejan de ser conductas más o menos repetitivas y estereotipadas. Por mucho que uno diversifique e invente, las opciones se acaban relativamente pronto y se cae enseguida en la reiteración y la adicción vacía. Por lo tanto, respondiendo a su pregunta: No, no creo que se esté usted perdiendo algo importante. Créame, el sexo es gimnasia, pero con mucha dopamina.

Si lo piensa, las prácticas sexuales no dejan de ser conductas más o menos repetitivas y estereotipadas

¿De dónde vienen entonces la frustración y el deseo? Gatos y humanos estamos diseñados para acudir a la llamada de la vida, depositando nuestra semilla genética en todas las macetas que nos encontremos. Cada día que pasa sin acatar ese impulso, su cuerpo se queja más y más profundamente haciéndole sentir ansioso y desgraciado. Seguramente sea este impulso vital de búsqueda el causante de su malestar.

Renunciar a la inversión vital que ha hecho en su actual pareja en pos de nuevos horizontes sólo le reportará una paz temporal. Una vez calmado el instinto con una nueva pareja, reaparecerá la inquietud y se convertirá usted en un Sísifo del sexo.

Ese cerebro supuestamente superior del que tanto presume el homo sapiens le debería permitir canjear la recompensa inmediata que puede suponer una nueva ‘partenaire’, por la ganancia a largo plazo de una relación segura y satisfactoria hasta el momento. Por lo tanto, mi recomendación es moderación y calma. Ponga cuidado en mantener una actividad sexual con su pareja de forma frecuente, tratando de renovar las prácticas sexuales.

Una solución muy extendida entre los gatos es la extirpación quirúrgica de las glándulas sexuales, que eliminaría totalmente su desazón. Me opongo firmemente, tanto en humanos como en gatos. Me parece una práctica bárbara, que los mal llamados animalistas que tanto la predican deberían practicarse a sí mismos.

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