Crónica negra

La paciencia agotada de Presentación Fonseca

0
Presentación Fonseca

Cuando la presión es infinita e insoportable, cualquiera puede convertirse en un criminal. Y Presentación Fonseca lo fue a pesar suyo, y perdidos los nervios por una agobiante persecución por parte de un galán, literalmente, “loco de amor” por ella. El acosador más allá de cualquier límite se llamaba Julio Maeso, hasta entonces discreto teniente de seguridad (los agentes de policía de la época: 1919).

Acostumbrado a intervenir en delitos menores, o a las habituales broncas entre parejas, aquel día estaba escrito que iba a cambiar su vida y, mucho más, la de aquella mujer que había llamado a la policía por la agresividad de que la hacía objeto su marido. Un marido que cumplía todos los tópicos de “matrimonio por conveniencia” ya que, rico y vulgar, quizás la esposa —joven, guapa y discreta— creyó con ese enlace solucionar el problema, no menor para ella, de la supervivencia. Por su parte, él se llevaba al tálamo a una bonita mujer más joven, y que le acompañaría como un atractivo trofeo en su vida vulgar y gris.

Por supuesto, aquello no funcionó y empezaron las peleas, de palabra —de palabrotas— y después de obra. Las riñas eran diarias, y los vecinos no hacían sino llamar a la policía un día y otro. Unos agentes que acudían como si ya fuese una obligación, siempre bajo el mando del teniente Maeso. Las visitas eran tan constantes que acabaron por familiarizarse con algunos de los vecinos de la casa. Y en esas visitas, lo de siempre: separaban a los contendientes, les aconsejaban no repetir los gritos ni las broncas, se marchaban, y vuelta a empezar.

Esa casi costumbre de las excursiones de los agentes al domicilio del malavenido matrimonio hizo nacer en el –por otro lado– enamoradizo oficial una pasión incontenible por la pobre víctima de aquel energúmeno que tenía por marido, de manera que, transcurrido algún tiempo y una vez ella consiguió la separación, el teniente Maeso empezó a tirarle los tejos sin disimulo. Al principio, aún agradecida, ella le siguió la corriente a ver si aquello se diluía, pero no: el acoso iba in crescendo y Presentación Fonseca, ya felizmente liberada de su esposo, ahora tenía que soportar que el agente la siguiera por la calle, la esperase en la puerta de su casa y, en fin, fuese su -mala- sombra.

Presentación Fonseca se marchó a Alicante

La cosa se ponía fea y Alicante era ya muy pequeño para que en la ciudad vivieran ambos. Asustada y cansada de todo aquello, la mujer se marchó a Madrid, donde vivían sus padres, pero… También viajó a la capital de España Julio Maeso, previa solicitud de traslado, que le fue concedido. En Madrid averiguó donde vivía Presentación con su familia, y allí que se plantó. La seguía al mercado, a la salida del cine, cuando iba a pasear. Aburrida de tanto seguimiento y, sin duda, pensando en hacer algo que no deseaba, pero que alejara a aquel moscón de su vida, un día decidió acceder puntualmente a sus ruegos y “cayó”.

Con su sacrificio –no pequeño, desde luego– esperaba que el cansino galán se sintiera compensado y la dejara en paz. Y puede que así hubiera sucedido si, en un momento de franqueza, él no hubiera sacado a relucir la existencia de una santa esposa y dos hijos. Aquí Presentación Fonseca sí que perdió cualquier atisbo de templanza: lo insultó, lo empujó literalmente fuera de su vida, y le aconsejó que volviera con su familia y la dejara en paz de una vez.

Inútil deseo ya que, tras la no deseada confesión, no solo no la dejó en paz, sino que renovó su persecución por todo Madrid, pensando ella en algún momento que aquel desequilibrado tenía el don de la ubicuidad, pues se lo encontraba en todas partes. En un último intento por parte del pelmazo, la joven recibió del trastornado una oferta increíble (un arreglo, decía Julio Maeso) que consistiría en irse con él, y vivir todos juntos: su esposa, sus hijos, ella y él…

Reencuentros desafortunados

Ya no había duda para Presentación Fonseca de que se las había con un loco de atar. Lo denunció a sus superiores en la policía, que apenas le hicieron caso. Más que molesta, asustada hasta el paroxismo, de nuevo hizo las maletas y volvió a Alicante, alquilando allí un piso discreto. Pero no tardaría en descubrir, horrorizada, que uno de sus vecinos era… Julio Maeso. Literalmente despavorida, alguien le proporcionó un escondite seguro: el convento de las monjas Oblatas. Y, en efecto, allí estaba segura, aunque pagando el precio de un enclaustramiento ajeno a su vida y a su inexistente vocación religiosa.

Pero un día tuvo que salir de su encierro para cuidar a su hijo, enfermo de cuidado. Pues bien, allí esperaba nuestro obseso que, sin perder un minuto, se lanzó sobre ella, intentando abrazarla. Ella forcejeó, él siguió el ataque, y ya desesperada, consiguió el arma del acosador y disparó sobre él hasta matarlo.

Los agentes que la detuvieron eran los mismos que estuvieron al mando del teniente Maeso, y la mártir Presentación Fonseca aún sufriría un nuevo calvario (convertida fatalmente en verdugo de su acosador) hasta que se celebró el juicio. Sin embargo, ahora las cosas eran diferentes, y, en ese tiempo, toda la opinión pública y la prensa (que siguió el caso con ahínco) estaban con ella, apostando por su inocencia, de manera que el juez del caso solo tenía que suscribir el alegato del abogado defensor, Rafael Beltrán, para absolverla de cualquier delito. Se supone que, tras quedar libre, Presentación Fonseca empezaría, de verdad, a vivir.

El crimen del capitán Sánchez

Iberia Alexa
José María López Ruiz
José María López Ruiz es escritor, periodista, investigador y publicista. Sus trabajos han aparecido, entre otras cabeceras, en Historia y Vida, Guía del Ocio, La Información de Madrid, Dígame, Historia 16 e Interviú, y en Andalucía, en El abanto, Diario de Andalucía, El Correo de Málaga y Málaga Variaciones, entre otras.

    Cataluña ante el aniversario del 1-O: radicalización preventiva

    Entrada anterior

    La impostergable dimisión o expulsión de Noelia Posse: urge exterminar las corruptelas de las instituciones

    Siguiente entrada

    También te puede interesar

    Comentarios

    Los comentarios están cerrados.