ArteEn Portada

Emilio Carrere Moreno, el poeta bohemio

0
Emilio Carrere Moreno
Emilio Carrera Moreno

Emilio Carrere Moreno, autodefinido como “el poeta bohemio”, encandilaba a los poetas nuevos que se dejaban caer por Madrid en busca de la gloria. Un día se igualó con la popular Madame Pimentón -o fue igualado con ella- al ser homenajeado con el obligado banquete en el mismo lugar en el que fue vitoreada la ilustre loca y vagabunda: el muy buscado restaurante la Huerta. En esta ocasión, el frondoso jardín del local sirvió de escenario para que Emilio Carrere, el poeta que había nacido en 1883, recibiera el aplauso de sus admiradores en una libación nocturna que hizo época. Por lo demás, él se dejaba homenajear con un rictus beatífico y agradecido, incluso formando volutas de humo gratis desde su inseparable cachimba, a rebosar de tabaco.

“Representante” de Paul Verlaine en España, también se autoproclamó cantor –y defensor– de las mujeres malas, de los pobres hospicianos, de los vagabundos y de los pordioseros. Emilio Carrere Moreno tenía a gala pasear, para inspirarse, por el Madrid nocturno de los Austrias, de la Morería y del Viaducto. Aunque, y aquí ya se desprendía de su disfraz, él, en realidad, vivía ahora –en la República– en un edificio nuevo y con pedigrí: la Casa de las Flores, en pleno barrio de Argüelles, donde tendría como vecino, poco después, nada menos que a otro poeta, este con proyección universal ya evidente: Pablo Neruda.

Emilio Carrere Moreno y Pablo Neruda, dos poetas y dos destinos

Emilio Carrere Moreno, el poeta bohemio 1Dos poetas y dos destinos ya que, uno, Neruda, era partidario de los republicanos una vez estallada la guerra civil; y otro, Emilio Carrere Moreno, escribióo para el odiado ABC y otras cabeceras derechistas, “pecados” que le obligaron a ponerse a salvo de una manera poco digna (a tenor del contenido de sus versos), y sí bastante prosaica. Porque el poeta de los miserables y los lunáticos, lunático él mismo, decidió asegurarse el pellejo y, ni corto ni perezoso, de pronto se volvió loco y, como tal esquizofrénico, ingresó en un manicomio. Milagrosamente, cuando los franquistas ocuparon Madrid, el poeta Emilio Carrere recuperó la razón…

Un día cualquiera de 1947 murió este poeta extraño y popular que, incluso en su viaje al más allá, no quiso desprenderse de sus adminículos: la pipa, el chambergo y la capa. Y con su capa cubriendo el féretro, fue enterrado este falso “rey” de los bohemios para la galería, y, en realidad, todo un buen burgués entre bastidores que hizo, también, las obligadas escapadas de la época a la novela erótica, etapa olvidada tras la guerra y en el momento de las necrológicas por una prensa amordazada.

¿Has leído nuestro Consultorio?
José María López Ruiz
José María López Ruiz es escritor, periodista, investigador y publicista. Sus trabajos han aparecido, entre otras cabeceras, en Historia y Vida, Guía del Ocio, La Información de Madrid, Dígame, Historia 16 e Interviú, y en Andalucía, en El abanto, Diario de Andalucía, El Correo de Málaga y Málaga Variaciones, entre otras.

    ¿Modificar el sistema electoral? Sobre las elecciones a dos vueltas

    Entrada anterior

    «Mi mujer está obsesionada con Juego de Tronos; el sexo roza lo sadomasoquista»

    Siguiente entrada

    También te puede interesar

    Comentarios

    Dejar un comentario:

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Más en Arte