CulturaArte

El ‘Joker’ y el juego de los espejos

0
El Joker

Del Joker de Todd Phillips se ha dicho de todo*. Loser absoluto, revolucionario, héroe de la clase obrera e incluso neonazi posmoderno. Se le ha llegado a comparar con Adolf Hitler, aunque sospecho que el firme propósito de esa crítica ya estaba escrito y pensado antes de ver la película: “La izquierda nunca se cansa de justificar el terrorismo”, señalaban al final del texto. Al final, cada uno ve lo que quiere ver, qué más da lo que diga la historia, los creadores e incluso nuestros propios ojos, si al final lo que cuenta son nuestros prejuicios.

Nos asfixian nuestras obsesiones, nuestras creencias. No toleramos que se vierta otra opinión distinta a la nuestra. Nos rodeamos en las redes sociales de clones de nosotros mismos para que nos cueste menos acuchillar al disidente. En el fondo, esa red a la que muchos acuden a vomitar sus pensamientos sin que nadie se los haya pedido es una máscara bajo la que nos creemos poderosos e inmunes. Importantes para alguien. Paladines de una causa mayor. Cuantos más retuits, likes y favs, mejor, más lejos se nos oirá. Somos nuestro propio antihéroe, lo que criticamos en el otro, el maquillaje virtual que nos convierte en revolucionarios de pijama y Cola Cao.

El Joker es, como toda película, un reflejo de nuestra sociedad. El propio Joaquin Phoenix, en una entrevista con Vanity Fair ha declarado que el film no es una llamada a la acción: “Como mucho, es una llamada a que la sociedad reflexione sobre sí misma”. Sobre el largometraje existen tantas opiniones como cabeceras, ya lo hemos dicho (y un dato curioso: algunos medios de izquierda han realizado críticas criticando la crítica de otros críticos de izquierda por no ser tan críticos con lo que ellos consideran que deberían ser críticos). Phillips ha conseguido que la izquierda tampoco se ponga de acuerdo con la valoración del Joker. Nada nuevo tampoco.

[A partir de aquí, spoilers]

¿Es el Joker una película que defiende los valores de la izquierda?

El ‘Joker’ y el juego de los espejos 1Pedro Vallín, uno de los mejores artesanos de este nuestro oficio, ha publicado recientemente un libro, ¡Me cago en Godard! (Arpa, 2019), en el que defiende que casi todo el cine hollywoodiense es progresista. Sin embargo, sostiene que este Joker es de derechas porque, como personaje, “no es un vector político en ningún sentido, él no capitanea nada ni promueve nada, es todo un poco al azar. Sus crímenes coinciden con inspirar un momento de especial confusión social y malcontento, y aparece la gente con caretas por la calle (…) Es el típico incel americano, un tipo que está tarado, que vive con su mamá (…) Él reinterpreta que en su locura la sociedad le debe cosas. Es una constante del pensamiento ultraconservador, esto de pensar que todo el mundo está en deuda contigo. La plañidera estándar que acaba votando a Trump”.

Y, de repente, el largometraje cobra un nuevo sentido para uno. Es cierto que el primer crimen que comete, el que le hace pasar de Arthur Fleck a Joker, parece de clase, pero, como dice Vallín, es una coincidencia. El Joker se convierte en símbolo contra los ricos como podía haberse convertido en un ser repugnante si hubiese disparado a los chavales que al principio de la película le roban y le dan una paliza. O a la mujer del metro que huyó instantes antes del bautizo criminal de Fleck. Obviamente, para Phillips no hay casualidad en este encuentro víctimas-verdugo. La historia está pensada para que podamos empatizar con el pobre Fleck.

El personaje no tiene nada de revolucionario, no se parece ni de lejos al de V de Vendetta. Tampoco Todd Philips es Ken Loach. Pero había que explicar el pasado de este villano de DC, el más complejo de todos los malos de las viñetas, tratar de entender su obsesión por el caos, su sed de venganza contra Bruce Wayne. Y entender no es justificar, que parece que últimamente hay que decirlo todo y pedir perdón hasta cuando se habla de ficción.

El payaso no es ni Martin Luther King ni Malcom X. Fleck es un hombre enfermo, sufrió abusos en su infancia, nunca ha salido del pozo y solo ha conocido el lado perverso del mundo. La sociedad le da la espalda, su cómico favorito se ríe de él en pleno late night, los servicios sociales lo abandonan y es un incompetente para el puesto de trabajo que desearía desempeñar. Se tiene que conformar con la rebaba laboral, con las sobras del mercado, donde a pesar de todo es feliz (“Me encanta mi trabajo”, dijo mientras le despedían) hasta que se la juegan. Al final, la bola de nieve de las frustraciones arrasa con todo.

El espectador siente compasión por Fleck porque el mundo que le rodea es una mierda. Gotham es cruel con los desfavorecidos, nadie se ocupa de los que no tienen nombre.

El símbolo errado de una nueva era

Fleck es un marginado social en cuyo interior no se libra ninguna batalla entre el bien y el mal. No quiere ser un justiciero. No asesinó a los tres encorbatados por machistas (estaban acosando a una mujer) o por ricos, lo hizo en defensa propia; no asesinó a su terapeuta en Arkham Asylum (última escena) como venganza por un sistema del bienestar quebrado, lo hizo porque está tarado. Cuando lo sacaron del coche policial inconsciente y despertó, el Joker se había convertido en héroe para unos ciudadanos desesperados y hartos. Una gente a la que le han robado todo, menos las ganas de venganza, y que, por pura desesperación, convertía a un loco asesino en el símbolo de una nueva era.

La ciudadanía se equivocaba. El Joker es miedo y esperanza a la vez, nos aterraría tener un vecino así, pero nos compadecemos de él; Gotham es la sociedad que no queremos ser, aunque sabemos que en algo nos parecemos. Phillips ha creados un juego de espejos y lo que decimos sobre la película habla más sobre nosotros que sobre ella. ¿Miedo a un loco o miedo a una sociedad que lo ha convertido en loco? Disfruten la película.

 

(*) Artículos consultados:

  1. https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-10-08/joker-todd-phillips-critica-458_2274327/
  2. https://elpais.com/elpais/2019/10/12/opinion/1570893150_582292.html
  3. https://www.libertaddigital.com/cultura/cine/2019-10-11/santiago-navajas-joker-neonazi-posmoderno-88971/
  4. https://www.fotogramas.es/noticias-cine/a29335223/joker-pelicula-polemica-analisis/
  5. https://www.elsaltodiario.com/cine/joker-la-vida-es-una-comedia-de-clases
  6. https://www.elsaltodiario.com/el-baul-de-kubrick/joker-lumpen
Iberia Navidad
Sergio García M.

¿Quiénes fueron las Trece Rosas?

Entrada anterior

El Supremo condena a 13 años de prisión a Junqueras y castiga con penas de 9 a 12 años al resto de líderes del procès

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Más en Cultura