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Eulalia de Borbón, la rebeldía de Palacio

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Eulalia de Borbón
Retrato de Eulalia de Borbón, por M. Herbert | Biblioteca Nacional de España

Es difícil encontrarse en los escritos y documentos relacionados con la Familia Real española de principios de siglo el nombre de la infanta Eulalia de Borbón –hermana de Alfonso XII y, por tanto, tía de Alfonso XIII–, marcada por la rebeldía. Porque, en efecto, a la joven infanta, el ambiente y la atmósfera finiseculares del Real Palacio le impedía respirar y casi vivir entre aquellos mastodónticos muros. De manera que, en cuanto pudo, se fue de España y se dedicó a viajar por todo el mundo. Hasta el día en que, sin saber muy bien por qué, escribió un escandaloso libro de memorias –el adjetivo era de los propios cortesanos– titulado Al filo de la vida, en el que, sin mojigatería, describía la “vida privada” que se producía dentro de los muros del Palacio de Madrid, sin obviar las envidias y miserias morales de sus egregios habitantes.

Publicado en París y en francés, bajo el título original: J’ai voulu vivre ma vie, su querido sobrino, el rey de España, se creyó en la obligación de llamarla al orden, y, autoritariamen­te, la conmino mediante un telegrama a que suspen­diera la publicación del libro, ya presente en los escaparates de las librerías france­sas. Una llamada y una orden que doña Eulalia ignoró por completo, provocando un formidable escándalo en la Corte de Madrid. Al telegrama amenazador de su sobrino, por cierto, la hija más joven de Isabel II contestó con estos otros: «Asombrada juzgues libro sin conocerlo; al recibir orden, telegrafío despidiéndo­me de ti». Y «Muy extrañada se haga un juicio a un libro antes de conocerlo. Esto sólo puede ocurrir en España».

Huida y abandono de España de Eulalia de Borbón

Eulalia de Borbón, la rebeldía de Palacio 1En realidad, esta misma tía ‘rebelde’ del monarca había empezado el siglo haciendo oficial y pública su separación, ya de hecho, de su marido, su primo Antonio de Orléans, tras ‘convivir’ con un amante, el conde de Jamelet. De ambos había decidido escapar Eulalia de Borbón. Huida literal, ya que abandonó España llevándose a sus hijos y asentándose en París, cerca de donde vivía un exilio feliz su madre, la ‘reina castiza’, doña Isabel II, desde su destronamiento en 1868.

En 1931, tras la proclamación de la República, doña Eulalia de Borbón –que había sido llamada, un poco hiperbólicamente, ‘la infanta republicana’–, volvió a ser pasto de la prensa a cuenta de aquel mismo libro. Publicado, como se ha anotado más arriba, por primera vez en francés, en 1914, y prohibido inmediatamente en España (ella misma tuvo la entrada prohibida en el ‘reino’ de su sobrino), ahora, con una república recién nacida y ajustando las cuentas a la ‘madrastra’ monárquica, una revista semanal se hizo con la exclusiva.

La cabecera había comenzado a publicar en castellano aquellas ‘memorias’ por entregas. El periódico en las que se publicaban las tituló Medio siglo de vida íntima y protocolaria de la que fue Familia Real Española. No fue autora de un solo libro (aunque valiera por muchos, gracias a su repercusión), ya que en el futuro firmaría un nuevo volumen con sus recuerdos de los viajes que hizo por lejanas tierras, reunidos bajo el título de Cartas a Isabel II.

Entrevista en ABC

Eclipsada durante los años anteriores, la infanta Eulalia volvió a ser noticia en 1937. En ese año –segundo de la guerra civil–, el ABC de Madrid reproducía, en síntesis, una amplia entrevista que el diario londinense Daily Express había conseguido, en París, de la exinfanta doña Eulalia de Borbón. La que fustigara a su ‘real’ familia en aquel famoso libro publicado en el extranjero años atrás, ahora tampoco se callaba demasiado.

Y, aun admitiendo que ellos, los Borbones, habían dado muchos millones a Franco y a los sublevados, ahora admitía que dudaban de que hubieran hecho bien, puesto que, decía doña Eulalia, «Franco le dijo a Alfonso XIII que podía tomar Madrid en quince días», bravuconada que no se había cumplido por parte del autoproclamado ‘caudillo’. Reconocía, sin parpadear, que la sublevación contra la República estaba ya decidida desde 1934, y que, para la misma, el exmonarca en persona había entregado dos millones de libras esterlinas. A la hora presente, reconocía, bastante lúcida la ‘infanta rebelde’, que «los resentimientos contra la monarquía serán demasiado amargos para que por muchos años pudiéramos pensar en volver».

La infanta Eulalia de Borbón falleció en su residencia de Irún en 1958, en el mismo coqueto palacete que le había cedido Franco en premio a su discreta ayuda a su causa durante la guerra civil, y, también, durante la II Guerra Mundial, tiempo este en el que doña Eulalia había llamado a la puerta del gobierno español y le fue abierta, privilegio que no tuvieron otros de su familia, a los que el Generalísimo daría un sonoro portazo.

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José María López Ruiz
José María López Ruiz es escritor, periodista, investigador y publicista. Sus trabajos han aparecido, entre otras cabeceras, en Historia y Vida, Guía del Ocio, La Información de Madrid, Dígame, Historia 16 e Interviú, y en Andalucía, en El abanto, Diario de Andalucía, El Correo de Málaga y Málaga Variaciones, entre otras.

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