Cultura

Jurowski hace que Mahler no sea disruptivo

0
Jurowski hace que Mahler no sea disruptivo 1

La Septima de Mahler nos traslada a la naturaleza en toda su intensidad y fuerza, en una especie de caos que resulta ordenado bajo la admirable batuta de Vladimir Jurowski, uno de los directores más solicitados, elogiado por su dinamismo, musicalidad y desafiante compromiso con la calidad y el arte.

Jurowski  ha estado al frente de las más prestigiosas orquestas de Europa y Estados Unidos, incluyendo las Filarmónicas de Berlín, Viena y San Petersburgo, la Royal Concertgebouw, o las sinfónicas de Boston, San Francisco y Chicago.

Sin un solo descanso, in memoriam de Nikolaus Harnoncourt, el público que llenaba esta noche el Auditorio Nacional de Madrid atendía con sorpresa mientras la Séptima Sinfonía de Gustav Mahler avanzaba, igual que lo hiciera cuando el compositor de Bohemia pasara sus vacaciones estivales en 1904, en la casa de campo de Maiernigg. Un año después volvió a intentarlo pero no llegó la inspiración hasta ascender hasta el cielo de los Montes Dolomitas. Especialmente, desde las butacas del coro, ese ambiente de indudable grandiosidad se palpaba en el aire del Auditorio, incluso una puerta del fondo se abría para que unos cencerros sonaran a lo lejos, en la más bucólica escena.

Mahler nos atrae por ser imprevisible, por resultar una sorpresa, en todo caso audible, para crear un especial equilibrio cuando alguien único como Jurowski se enfrenta a una sinfonía que podría llevarnos al desorden y no acaba siendo disruptiva. Todo un logro.

Revista de prensa. Tendremos Rajoy para rato

Entrada anterior

¿Nuevas elecciones?

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Cultura