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10N: el plan del PSOE para desbloquear el país en 48 horas

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10N. Pedro Sánchez y la solucion para un acuerdo de gobierno

Con independencia de las valoraciones que se hagan sobre el pasado reciente, sobre la incapacidad de los partidos para ofrecer una fórmula de estabilidad y sobre las conductas de los diferentes actores, es claro que el fracaso del sistema adquiriría proporciones inmanejables si no saliera del 10N un gobierno estable y durable en un corto periodo de tiempo. La irritación de la gente se desbordaría hasta extremos imprevisibles si de nuevo persistiera el bloqueo. Y esto ha de suscitar gran preocupación a los partidos que sientan más intensamente su propia responsabilidad de contribuir al sostenimiento del Estado.

A mediados de octubre pasado, poco antes de que se hiciera pública la sentencia del procés que ha incendiado Cataluña y ha traído de nuevo una grave inquietud a este país, el partido de Pedro Sánchez publicaba un breve documento titulado “Plan para avanzar y vencer el bloqueo”, que explicaba la estrategia socialista ulterior al 10-N si se confirma la previsión de que el PSOE vuelve a ganar las elecciones. Aquel documento pasó relativamente inadvertido pero ahora recobra actualidad.

La distancia entre Iglesias y Sánchez

Poco después de que se lanzara aquel opúsculo, se publicaba la sentencia y Unidas Podemos adoptaba una posición polémica: Pablo Iglesias reaccionaba pidiendo “empatía” y “diálogo”. “Frente a las derechas incendiarias y a un PSOE riverizado que agita el artículo 155 de forma irresponsablemente electoralista, Unidas Podemos tiene que representar otra idea de España basada en la empatía, el diálogo y la fraternidad”, decía Iglesias en una carta demagógica y oportunista difundida a través de las redes sociales. Más adelante criticaba a Pedro Sánchez por haber asegurado que no habrá indultos: “En España se indultó a los terroristas Barrionuevo y Vera, al jefe del golpe de Estado del 23F Armada y el Supremo llegó a pedir el indulto a Tejero”, dijo Iglesias en Twitter. “Que Sánchez hable de cumplimiento íntegro es una prueba más de su apuesta por gobernar con el PP”, concluyó, en un alegato encaminado a potenciar su estrategia anguitista de arrebatar al PSOE la izquierda más militante y ejerciente.

La posición de Iglesias tras aquel hito trascendental, que el Gobierno de la nación tuvo que encarar con decisión y coraje —aunque lo hizo también con proporcionalidad y mesura en la respuesta— ponía de manifiesto la distancia que existe actualmente entre Iglesias y Sánchez. Y más de uno reflexionó en torno a aquellas declaraciones evidenciando que si se hubiera formado la coalición PSOE-UP que pretendía Iglesias tras las elecciones de abril, probablemente hubiera saltado violentamente por los aires a raíz de la sentencia, que el Gobierno del Estado no podía relativizar ni cuestionar en lo más mínimo, por la sencilla razón de que no hay democracia sin separación de poderes y, por lo tanto, sin que el Ejecutivo respete escrupulosamente la sentencias judiciales, las comparta o no.

Este era el clima cuando Sánchez lanzó el mencionado “Plan”.

Plan para avanzar y vencer el bloqueo

El plan asegura que el PSOE, inmediatamente después de las elecciones del 10 de noviembre, si es el ganador de los comicios, presentará en el plazo de 48 horas una propuesta con el objetivo de formar en el plazo de un mes un gobierno progresista, unido y coherente en los grandes temas nacionales y que no dependa de los votos independentistas. Los españoles decidirán en las urnas la correlación de fuerzas de los partidos, de manera que si el PSOE obtuviera una mayoría sólida —dice el documento— se facilitarían las negociaciones y se evitarían tentaciones de otras fuerzas de seguir bloqueando.

En concreto —prosigue el spcumento—, el partido socialista ofrecerá un paquete de pactos de Estado para superar el bloqueo, entre los que figurarán al menos los cuatro siguientes:

  1. a) Acuerdo de defensa de la democracia española, de la Constitución y de la integridad territorial para asegurar una respuesta unitaria frente a cualquier tentativa unilateral de ruptura del orden constitucional;
  1. b) Acuerdo por un nuevo Pacto de Toledo, que garantice, mediante su blindaje en la Constitución, la sostenibilidad y suficiencia del sistema público de pensiones, actualizándolas conforme al IPC real y aumentando la cuantía de las pensiones mínimas y no contributivas;
  1. c) Acuerdo de financiación autonómica y local, y de lucha contra la despoblación, que permita una financiación adecuada de todos los servicios públicos que prestan las Comunidades Autónomas y las entidades locales, y que ponga en marcha una serie de iniciativas para afrontar el reto demográfico de nuestro país;
  1. d) Pacto contra el bloqueo, de forma que quede garantizada en el futuro la investidura de un Presidente del Gobierno tras la celebración de futuras elecciones generales. El modelo propuesto será similar al ya vigente en el País Vasco o Asturias, y contemplará que gobierne en primera instancia —como ya sucede en la actualidad— el candidato que obtenga la mayoría de apoyos parlamentarios y, de no lograr ningún candidato dicha mayoría y solo en ese caso, sería investido el candidato de la fuerza más votada.

Este ultimo pacto es el más original y relevante ya que diferencia la investidura de la gobernabilidad. El bloqueo sistémico proviene de una dificultad excesiva (constitucional por el artículo 99CE pero excesiva)  en lograr la investidura por quienes, de alcanzarla, gobernarían con relativa comodidad.

Después del 10N: opciones

Lo que suceda a posteriori ya dependerá de la correlación de fuerzas y de la actitud de las organizaciones.

Si se confirman las prospecciones demoscópicas en el sentido de que el PSOE ganará las elecciones con diferencia significativa sobre el segundo, seguido por un asimismo destacado Partido Popular, y si al mismo tiempo las tres opciones conservadoras no consiguen mayoría conjunta para gobernar —ambos supuestos, que ya se dieron en las elecciones de abril, están en todos los pronósticos—, la gobernabilidad  requeriría  que el PSOE encontrara receptividad en

A).-Las minorias suficientes para obtener la mayoría absoluta en primera votación de investidura o mayoría simple en la segunda

B).-El Partido Popular.

La opción A) es la que ha fracasado con anterioridad. La volubilidad de Ciudadanos, un partido que pactó en 2016 un gobierno con el PSOE y se volvió ultraconservador hasta el extremo de aliarse con Vox, hizo imposible alguna aproximación. Y la obstinación de Unidas Podemos en formar una coalición bicéfala frustró la posibilidad de un pacto de legislatura a la portuguesa.

Habrá qué ver, tras el 10N, qué peso parlamentario obtienen estas organizaciones y cuál es su disposición.

La opción B) no es en absoluto descabellada, y constituiría un paso adelante en el camino, sin duda deseado por los dos partidos tradicionales, hacia la recuperación del bipartidismo imperfecto. Es más: la consumación de los cuatro pactos, que implicaría que el PP facilitase al PSOE la gobernabilidad, consolidaría psicológicamente el Estado en momentos en que su fortaleza política y oral es también un factor de estabilidad ante la deriva marrullera del peor nacionalismo catalán.

Tiempo habrá de desarrollar estas hipótesis. De momento, es útil constatar que hay un amplio abanico de opciones capaces de proporcionar un desenlace razonable al impasse insoportable que dura ya cuatro años y que, de prolongarse, acabaría arruinando la buena salud del sistema.

Iberia Alexa
Antonio Papell
Director de Analytiks

«Ya nadie niega la desaceleración económica; el contexto internacional no ayuda»

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