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Caso Nóos: (casi) punto final

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Caso Nóos: (casi) punto final 1

El tribunal que ha juzgado el caso Nóos, tras un juicio de seis meses y otros ocho de dura redacción de la sentencia, ha repartido las responsabilidades pertinentes con cierta moderación, a gran distancia de las penas abusivas que reclamaba el ministerio público (pedir 19 años de cárcel para sancionar a un delincuente económico es, de lejos, un despropósito). En definitiva, la infanta Cristina ha sido absuelta, aunque tendrá que pagar 265.000 euros por responsabilidad civil (sin embargo,  el Estado deberá devolverle dinero, puesto que ella consignó más de 500.000 euros); su esposo, Iñaki Urdangarin, ha sido condenado a seis años y tres meses de prisión, más una multa de medio millón de euros; Diego Torres ha recibido la mayor condena (ocho años y seis meses); Jaume Matas ha sido castigado con tres años y ocho meses por su papanatismo al condescender con meliflua aquiescencia a los requerimientos del yerno del Rey; y el ex director general de Deportes del Gobierno de Matas, José Luis Ballester, ha sido castigado con un año y tres meses de cárcel.

El alto tribunal ha considerado a Urdangarin culpable de los delitos de prevaricación en concurso con falsedad en documento público y malversación de caudales, fraude a la Administración, tráfico de influencias y dos ilícitos penales contra la Hacienda Públicas. A su ya exsocio, Diego Torres, quien, como decíamos, se ha llevado la mayor pena, se le ha declarado autor de prevaricación en concurso con falsedad documental, fraude a la Administración, tráfico de influencias, delito contra la Hacienda Pública y blanqueo de capitales (cargo que ha incrementado la pena en un año y nueve meses más). En cuanto a Jaume Matas, la Audiencia considera que es culpable de prevaricación en concurso con falsedad y malversación, así como de fraude a la Administración; José Luis Ballester ha sido acusado por los delitos de prevaricación en concurso con falsedad y malversación y fraude a la Administración.

Además de la infanta Cristina, también han sido absueltos Ana María Tejeiro, esposa de Diego Torres y responsable de personal de las empresas del entramado Nóos; Marco Antonio Tejeiro, excontable de Nóos y hermano de Ana María; Salvador Trinxet, asesor fiscal del ex duque de Palma y colaborador en la creación del entramado; Alfonso Grau, exvicealcalde de Valencia; Luis Lobón, ex secretario autonómico de Turismo de la Comunidad Valenciana; José Manuel Aguilar, exdirector de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia; Jorge Vela, exdirector de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia; Elisa Maldonado, exdirectora de Gestión de la Ciudad de las Artes y las Ciencias; y Mercedes Coghen, ex consejera delegada de la candidatura olímpica Madrid 2016.

De todo este proceso también ha salido gravemente dañado el pseudosindicato Manos Limpias. La sentencia de la Audiencia, además de tumbar la petición de condenar a la infanta, ha resuelto que la acusación popular, representada por la letrada Virginia López Negrete, deberá hacerse cargo de los gastos de defensa en los que ha incurrido Cristina de Borbón durante todo el proceso.

La vertiente del ‘caso Nóos’ que tenía y tiene relevancia política es lógicamente la relativa a la posible afectación de la Casa del Rey. Afortunadamente, la abdicación del rey Juan Carlos, ya en plena decadencia personal y sin reflejos para detener aquella aventura suicida del matrimonio Urdangarin, saldó la implicación de Zarzuela en el escándalo. Don Felipe, quien no mostró jamás la menor ambigüedad con respecto a su cuñado y a la infanta Cristina, ha remontado el vuelo y puede decirse sin reparos que este desenlace ya no le afecta. De hecho, es bien significativo que mientras se ha conocido la sentencia en Palma, don Felipe y Leticia estaban inaugurando, junto al presidente de Hungría, János Áder, y su esposa, Anita Herczegh, la exposición “Obras maestras de Budapest. Del Renacimiento a las Vanguardias” en el Museo Thyssen-Bornemisza.

En este turbio asunto que tan bien refleja la osadía de las pasiones humanas, hay una responsabilidad señalada que es la que corresponde a la infanta Cristina, que es quien, por educación y posición, debió haber impedido el desmán. Urdangarin, un deportista bien plantado pero con escasas luces profesionales (por decirlo con amabilidad), descubrió la mina de su posición social, que ella no le debió haber permitido explotar. La infanta, tan apegada a su lugar dinástico en la sucesión que no ha querido renunciar a él, tenía la obligación de velar por la integridad de la Corona, que ha sido puesta en almoneda por un pobre botín.

Sea como sea, el sistema ha funcionado a la perfección, el poder judicial sigue siendo un pilar esencial de la integridad democrática e incluso de la preservación de los granes equilibrios institucionales, y los ciudadanos podemos regresar de nuestra indignación ante el caso con el resultado de un resarcimiento ejemplar: ha quedado claro que todos somos iguales ante la ley, un axioma teórico que hemos tenido ocasión de poner a prueba.

analytiks

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