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Ciudadanos puede y debe revolucionar la investidura

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Ciudadanos: Arrimadas y Villacís

¿Tiempos de cambio en Ciudadanos? El pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado la reprobación del portavoz de Vox, Javier Ortega Smith, por su actitud con Nadie Otmandi, una víctima de violencia de género, todo ello después de que el grupo municipal ultraderechista impidiese una declaración institucional contra la violencia machista. Era la primera vez en 14 años que pasaba algo así. El PSOE-M, tras el bochorno, presentó una moción de urgencia para este miércoles, y salió adelante con los votos de los socialistas, Más Madrid… y Ciudadanos. El PP se ha quedado solo defendiendo a Vox.

La posibilidad de que PP y Ciudadanos respaldasen a Vox era factible. Sin embargo, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la vicealcaldesa, Begoña Villacís, se reunieron para decidir la postura de cada grupo. Pues bien, finalmente la segunda negó que el espontáneo alegato de Otmandi fuese un montaje organizado para desacreditar a Vox y le reprochó su arenga energuménica contra las mujeres que han sido agredidas y asesinadas solo por el hecho de serlo. “Me parece mentira que tenga que explicarle que usted tiene menos posibilidades de ser violado que yo”, le llegó a decir a Ortega Smith.

PP–Ciudadanos–Vox, grietas en el tripartito

El movimiento de Villacís sienta un precedente en Ciudadanos. Populares y naranjas han roto por primera vez la unanimidad del voto desde que gobiernan en coalición. Esta reprobación ha llegado en un momento especialmente delicado para el Gobierno municipal, pues en menos de 20 días deberá debatir el proyecto de presupuestos elaborado por PP y Ciudadanos, para cuya aprobación son necesarios los votos de Vox.

El incidente llega en un momento de extraordinaria delicadeza. Ciudadanos ha caído de 57 diputados a 10 en las últimas elecciones a causa de la desastrosa estrategia de Albert Rivera. La formación naranja tiene ahora que recomponer la figura si quiere evitar su desaparición y recuperar el centro del tablero y esa flexibilidad para llegar a acuerdos tanto a izquierda como a derecha. Pues, como se ha visto, de nada ha servido intentar adelantar al PP y competir con Vox en el ring del nacionalismo.

No se puede obviar la culpa de Ciudadanos en esta repetición electoral. Si no hubiese cerrado la puerta a Pedro Sánchez desde el primer minuto, si hubiese querido sentarse a negociar con él, ya tendríamos gobierno desde hace meses. Y tampoco tendríamos a 52 ultraderechistas en el Congreso.

¿Cambio de rumbo en C’s?

Es el momento de que emerja un nuevo Ciudadanos. Inés Arrimadas, que tiene todas las papeletas para convertirse en la futura líder de la formación, ha de tomar sus propias decisiones. El gesto de Begoña Villacís no parece una casualidad del destino, entre otras cosas porque podría ser alcaldesa de Madrid si Rivera hubiese sido proclive a llegar a algún acuerdo con el PSOE en la Comunidad de Madrid. Hoy se vuelve a abrir un viejo camino: dar la alcaldía a Villacís a cambio de ceder la Comunidad a Ángel Gabilondo.

El gesto de Villacís introduce, asimismo, elementos nuevos en el proceso de investidura de Sánchez. Si Ciudadanos decidiera abstenerse, la coalición PSOE-Unidas Podemos, con 155 escaños, solo necesitaría 16 para alcanzar los 171 que le aseguraría la investidura. Y si se adhiriera a la investidura con el voto favorable, con lo que serían 165 votos a favor del nuevo gobierno, bastarían 11 para cumplir el objetivo, sin que fuese necesario siquiera la abstención de los independentistas de ERC.

Ciudadanos ha de ser consciente de que, en las condiciones actuales, está más cerca de la extinción que del éxito. Quizá deba sacrificar algo ahora, aprender a negociar y alejarse de los postulados populistas, racistas, homófobos y xenófobos de Vox, como ya se ha señalado en estas mismas páginas en más de una ocasión. Adoptar una nueva estrategia conlleva riesgos, pero cuando estás frente al abismo, un volantazo no parece una mala solución.

Iberia Alexa

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