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El feminismo ante el 28-A: la batalla por un voto decisivo

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El feminismo

El feminismo es un movimiento transversal. Así se infiere de los datos de Metroscopia: la amplia mayoría de la sociedad, el 77 %, expresa su apoyo a las reivindicaciones y planteamientos feministas (el año anterior el porcentaje era aún mayor: 82 %). Entre las mujeres, el 79 % secundan la huelga del 8 de marzo (88 % en 2018), el 74 % en el caso de los hombres (77 % hace un año).

El apoyo a la causa feminista continúa siendo mayoritario, pero los datos reflejan un ligero enfriamiento. En una serie de coloquios que, con motivo de las elecciones generales del 28-A, se celebran en la sede de la Fundación José Ortega y Gasset – Gregorio Marañón, bajo el título Las elecciones que vienen, Francisco Camas García, analista de Metroscopia, señala que este descenso se debe a que «muchas personas mayores de 65 años se han bajado del carro», pero también a la irrupción de una agenda antifeminista promovida por los sectores más punzantes de la derecha.

Esta inyección ha inoculado en parte de la sociedad el virus de lo que Silvia Claveira, investigadora de la Universidad Carlos III de Madrid, denomina como ‘sexismo moderno’, una postura que considera que hombres y mujeres ya son iguales ante la ley y que, por tanto, no son necesarios más esfuerzos en favor de las mujeres.

El ‘sexismo moderno’. Vox contra el feminismo

Los datos sirven de sostén para la visión de Claveira. Ese ‘sexismo moderno’ ha conducido al alumbramiento de un nuevo discurso que pretende colocar al hombre como víctima del feminismo. Según remarca García, «uno de cada tres españoles está de acuerdo con ese discurso que dice que las mujeres utilizan mecanismos legales, es decir, las conocidas denuncias falsas, para obtener beneficios». Por otro lado, existe un 44 % de españoles que cree que la ley contra la violencia de género desprotege a los hombres y un 80 % que considera que la violencia no tiene género.

«La gente», explica García, «asocia el feminismo con la izquierda». La irrupción de Vox y su claro posicionamiento antifeminista, enmarcado en su estrategia de reaccionar contra el progreso, ha convertido al feminismo en una diana electoral. Esto ha obligado a los actores políticos a posicionarse y pugnar por liderar una postura. En la derecha, esta batalla es aún más ácida, y el discurso contra el feminismo ha abandonado las sombras.

«El machismo da votos», asegura la exministra de Sanidad, Carmen Montón, quien realizó una lectura de los pasados comicios en Andalucía. «Según algunos estudios poselectorales, el 20 % de los votantes de Vox se decantó por esta formación debido a su discurso antifeminista y contrario a las políticas de igualdad. Antes, en España había una especie de pacto por el que se dejaban ciertos asuntos en los márgenes. Ahora tenemos un partido que otorga representación institucional al machismo».

Riesgo de contagio

Es imposible, a estas alturas, ignorar el seísmo que ha provocado Vox en la derecha. La formación de Abascal se alimenta, principalmente, del descontento del votante del PP, pero también de aquel que antes optó por Ciudadanos (aunque en menor medida), por lo que ambas formaciones preparan estrategias con las que sellar estas fugas. Irremediablemente, esto conduce a un endurecimiento de muchas de sus posturas.

Carmen Montón sostiene que esta reacción contra el feminismo no es casual: sucede justo en el momento en que más mujeres tienen poder, se encuentran en mejor posición y son más insumisas frente al patriarcado. «La reacción es, por tanto, mucho más violenta. Incluso vemos que figuras como el papa critican duramente el feminismo», razona.

Lo que espera la exministra Montón es que esa ola antifeminista no mueva las posiciones de la izquierda. «La irrupción de la extrema derecha puede conducir a que la izquierda tenga miedo al retroceso y quiera preservar lo conseguido en lugar de luchar por nuevos avances. Espero que la izquierda no entre en este juego».

Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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