Debate

El PSOE, ante su Congreso

0
El PSOE, ante su Congreso 1

Tras el último Comité Federal del pasado día 14, ya se conoce que a principios de abril, seguramente el día 8 (el 15 es sábado santo), otro Comité Federal del PSOE convocará el Congreso socialista que se celebrará el 17 y 18 de junio.

Antes del Congreso, se celebrarán las primarias para la elección del secretario general, a las que se podrán presentar los candidatos que reúnan un mínimo de avales. Según el reglamento vigente del PSOE, cada aspirante deberá conseguir, como mínimo, el aval del 5 % del total de militancia. En el anterior Congreso, en el que resultó elegido Pedro Sánchez frente a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias en julio de 2014, los militantes fueron requeridos por primera vez y el mínimo necesario fue de 10.000 avales. Meses antes, en la conferencia política de noviembre de 2013, se introdujo un tope máximo de avales para este proceso para impedir que un solo aspirante acaparase un número tan alto de apoyos que impidiese que se presentaran más candidaturas. Sin embargo, para el congreso de unos meses después en el que se elegiría al sucesor de Alfredo Pérez Rubalcaba, la Ejecutiva Federal decidió finalmente eliminar ese tope.

El Comité Federal del pasado día 14 dictó también una resolución a cuyo amparo empiezan unos trabajos de “reconstrucción” ideológica del partido, con la puesta en marcha de dos ponencias, una política coordinada por Eduardo Madina, y otra económica, coordinada por el economista José Carlos Díaz, en una tarea en que participará un centenar de personas, con y sin carné del partido, y entre ellas ex altos cargos del partido de distintas generaciones. Las ponencias podrán ser enmendadas por los militantes en cuanto se convoque el congreso y se hagan públicas. Las primeras explicaciones de José Carlos Díaz sobre el porqué de su aceptación del encargo recibido son brillantes y convincentes. Pero su éxito depende de los factores políticos de contexto.

La gestora socialista, que ha tenido al menos la virtud de estar presidida por un personaje discreto y prudente con nulas ambiciones de liderazgo, dio a entender desde su llegada que se mantendría varios meses para dar tiempo a que quienes habían protagonizado la colosal de octubre disputa apaciguaran sus ánimos. Y mientras tanto, los integrantes de la dirección provisional se disponían a facilitar la gobernabilidad del país, designio que ciertamente han conseguido con razonable eficacia, aunque, según es evidente, no a gusto de todos sus correligionarios.

El método –el de fiar la distensión al paso del tiempo— hubiese sido útil si la discusión hubiera sido fruto de una rabieta, de un desahogo temperamental, de una simple rivalidad personal y no hubiera tenido una profunda base ideológica. Pero la discrepancia era de fondo, y todo indica que ninguno de los actores ha movido un ápice su posición. El conflicto no proviene de las diferencias de programa entre los sectores enfrentados sino de visiones radicalmente opuestas de la estrategia que el PSOE debería desarrollar en el actual sistema cuatripartito. De modo que la paz no se logrará consensuando programas sino a través de una definición que adopte una determinada estrategia en perjuicio de la contraria. Democráticamente, como es natural.

De hecho, ha bastado con que saltara al ruedo el primer aspirante a la secretaría general para que se reprodujera el mismo debate que provocó el estallido. Patxi López ha bajado a la arena con la afirmación de partida de que el PSOE se equivocó al abstenerse en la investidura de Rajoy, posibilitándola, aunque él siguió la consigna impartida por la gestora por simple disciplina de partido. En otras palabras, Patxi se alinea con Pedro Sánchez frente a Susana Díaz-Rubalcaba-Zapatero-González. Las bases parecen estar muy mayoritariamente con la primera opción… Pero, paradójicamente, hay quien piensa que la candidatura de López es en realidad un ardid de los adversarios de Sánchez.

La pregunta sobre la que se apoya eta hipótesis es bastante obvia: si Patxi López, que estuvo en el equipo de Pedro Sánchez, no ha cambiado de opinión en esta cuestión vital, ¿qué razón hay para que ahora sea él y no Sánchez quien aspire a dirigir el partido? ¿Qué ha debido pasar para que los barones y baronesas que secundaron al secretario general defenestrado hayan apostado ahora por un caballo distinto?

La única explicación razonable a semejante mudanza sería la que pasase por la previa y explícita renuncia de Sánchez a optar de nuevo a la secretaría general. Pero ni Sánchez ha efectuado declaración alguna en tal sentido ni se espera en absoluto tal cosa. Más bien parece que sucederá todo lo contrario, como imaginan simpatizantes y adversarios…, y de hecho ya anunciado un periplo por las distintas federaciones socialistas para pulsar la opinión de sus conmilitones. Y si las cosas son de este modo, ¿qué lectura habría que hacer de la temprana irrupción de López en escena?

Hay una interpretación maquiavélica y maligna que ya circula por los mentideros: ante la evidencia (según algunos) de que las bases del PSOE, que finalmente tendrán que pronunciarse en primarias, siguen irritadas por el golpe de mano de que fue víctima el líder que ellas mismas habían designado, la mejor estrategia, ideada por Rubalcaba, pasaría por dividir el electorado afín a Sánchez. De este modo, el voto más izquierdista, más cercano a Podemos que al PP, se fracturaría y cedería ante la candidatura de Susana Díaz, que gobierna Andalucía con Ciudadanos y que está más cerca de la ‘gran coalición’ a la alemana que de la integración de las izquierdas.

Tal hipótesis tiene debilidades, y entre ellas la de que parece imposible que Rubalcaba y Patxi López se presten a semejante maniobra de tiralíneas. Pero en todo caso lo llamativo es que en todo este tiempo transcurrido —¿desperdiciado?— no se haya producido debate alguno sobre qué alma socialista debe ser la predominante en este pleito y por qué. Ni sobre cómo conciliar pacíficamente posturas que ya se han enfrentado una vez a cara de perro y que siguen mostrándose gran hostilidad actualmente. Prieto y Largo Caballero redivivos están sobre el tablero…

La socialdemocracia europea está desarbolada y en precario y es difícil tomar modelos foráneos, pero es claro que la izquierda moderada tiene que contribuir a mejorar la gestión de la globalización para mitigar la irritación social que ha causado el abuso despiadado del liberalismo, con sus consecuencias intolerables de desempleo, desigualdad, pérdida de poder adquisitivo de los salarios, deslocalizaciones industriales, etc. Nada de todo esto se ha discutido, ni se ha enunciado siquiera. Lo que reducirá las primarias a una elección por simples intuiciones personalists. O sea como hasta ahora.

Iberia 350
analytiks

El efecto del proteccionismo en los mercados

Entrada anterior

Lexus LS 2018 el buque insignia de la marca nipona

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Debate