DebateEn Portada

La paciencia de los españoles y la pista de aterrizaje de ERC

0
ERC Gabriel Rufián

Pedro Sánchez busca ser investido presidente antes de que acabe el año. En el PSOE son conscientes del desgaste que supone negociar con ERC, principalmente tras la polémica entre el PSC y los barones Emiliano García-Page y Javier Lambán. La oposición, como es lógico, aprovecha cualquier descuido para asestar una cornada a los socialistas y caldear el ambiente. Sin embargo, la repetición de elecciones y la sensación de estar en un sempiterno estado de campaña electoral han creado callo en la mente de los españoles, atentos al próximo movimiento del independentismo.

Los votantes, los ciudadanos, están demostrando una gran madurez –más incluso que algunos medios de comunicación– en estos últimos meses de vaivenes. Recordemos que hemos visto a socios preferentes convertidos en pesadillas sellando, dos días después de la repetición electoral, un acuerdo de gobierno. También hemos presenciado cómo la derecha se alineaba con la ultraderecha para luego volver, de nuevo, hacia posiciones más moderadas –aquí encaja perfectamente esto de Alfonso Guerra: “¿De dónde vendrá el PP, que lleva tantos años viajando al centro?”. Imposible olvidar el auge y caída a la irrelevancia parlamentaria de Ciudadanos: de partido bisagra a intento de liderar la derecha y de ahí a los diez escaños.

Mientras tanto, se colaba en el salón la ultraderecha. Cincuenta y dos elefantes en esta cacharerría que, desde el fin del bipartidismo imperfecto, vive una parálisis que ha dejado la actividad legislativa reducida a la mínima expresión. Y llegaron los primeros líos y las primeras patadas debajo de la Mesa del Congreso. Suerte para Ciudadanos, que no tendrá que gastar dinero en espinilleras.

PP y PSOE: posiciones inamovibles y descarte de la ‘gran coalición’

Entra dentro de la lógica que PP y PSOE no quieran ceder sus posiciones para no perder liderazgos a izquierda y derecha. También tiene sentido que la ‘gran coalición’ sea una opción descartada, pues la principal fuerza de la oposición sería Vox. Además, si algo podemos aprender de Alemania es que estos grandes acuerdos perjudican a las fuerzas que lo llevan a cabo. Angela Merkel ha encabezado tres gobiernos de ‘gran coalición’ con el SPD. La consecuencia más clara ha sido el debilitamiento de la CDU/CSU y del SPD, y el crecimiento inquietante de la extrema derecha, AfD, y la extrema izquierda, Die Linke.

Por tanto, como ya se ha dicho en Analytiks, PP y PSOE deben limitarse a cooperar en dos grandes cuestiones: “Una primera, el esfuerzo conjunto por lograr que el modelo sea más funcional y facilite las alternancias. Y una segunda, la sustracción al debate político de las grandes cuestiones de Estado en las que ambas formaciones suscriben el ‘contrato social’ sobre el que se alza la Constitución”.

El futuro económico y los planes de ERC

La ciudadanía, probablemente hastiada de los políticos (según el CIS, los partidos y la política son el segundo gran problema de los españoles) y de la asfixiante atmósfera electoral, observa pacíficamente los acontecimientos y espera no tener que ir a las urnas por tercera vez. Parece que la economía marcha (digamos que) bien. Carlos San Basilio, secretario general del Tesoro, ha quitado importancia a la incertidumbre política y ha remarcado que el crecimiento de España “va a ser superior al de la mayoría de las economías de la zona euro, sobre todo entre las más grandes” y que “la consolidación presupuestaria se va a mantener”. Asimismo, el Tesoro Público saca a nuestro país de la comparación habitual con Italia o Portugal y la eleva a la división de Francia o Bélgica… si se forma gobierno y se aprueban unos presupuestos generales.

Hay motivos para el optimismo. Para que un Gobierno progresista salga adelante solo es necesario que ERC vuelva de ese viaje que emprendió fuera de la ley al embarcarse en el procés. Si los republicanos catalanes se abren a cooperan y consiguen un buen entendimiento con la izquierda estatal se podrá abrir una vía de diálogo y negociación que puede desbloquear el conflicto catalán. De lo contrario, y después de las largas horas de negociación con el PSOE, no es de extrañar que la postura del Estado sea más dura –y no digamos si al final acudimos a unas nuevas elecciones y termina gobernando la derecha–. No podrán venderse a la opinión pública como víctimas ni negar que se les ha dado pista de aterrizaje.

Iberia Navidad
Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

James Salter, todo lo que escribes

Entrada anterior

Sobre el ‘impeachment’ de Trump y en defensa de Estados Unidos

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Más en Debate