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La encuesta del CIS: falta la campaña electoral

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La encuesta del CIS: falta la campaña electoral 1

La encuesta del CIS que se ha publicado hoy, cuyo trabajo de campo se realizó entre el 4 y el 22 de mayo –el 10 de mayo sellaron el pacto Podemos e IU-, recoge unos resultados calcados de los de 20 de diciembre, como es natural. Lo extraño hubiera sido que la ciudadanía hubiera cambiado de opinión súbita y radicalmente en apenas unas semanas si no variaban también las condiciones de contorno.

Así, el PP, que había logrado el 20D el 28,7% de los votos, sacaría el 26 de junio según el CIS el 29,2%; el PSOE, que logró el 22%, sacaría el 21,2%; Ciudadanos, que obtuvo el 13,9%, sacaría el 14,6%, y Podemos+mareas+Compromis+En Comú+IU, que consiguió conjuntamente el 24,3%, conseguiría ahora el 25,6%. Con los márgenes de error reconocidos, los resultados son, pues, exactamente los mismos que los del 20D

Sin embargo, el escenario ha cambiado sustancialmente desde que se consiguieron los datos del estudio sociológico y la actualidad. Por una parte, es evidente que el electorado que votó a Podemos y a IU tendrá que digerir el significado y el alcance del pacto entre ambos, que desnaturaliza a las dos formaciones como está bien a la vista: mientras Podemos se reclama ahora socialdemócrata ante las perplejidad general, un sector airado de IU reivindica la condición de comunista. Es francamente improbable que el medio millón de votantes de Podemos que antes votaron al PP (según los demógrafos) vote ahora a Unidos Podemos, en cuyo seno está el PCE. Y es de imaginar que muchos antiguos votantes socialistas que en diciembre votaron a la formación de Iglesias se resistirán ahora a repetir el voto tras conocer que Julio Anguita, el de la pinza con el PP contra el PSOE, está detrás de la operación.

Por otra parte, Podemos, que había irrumpido en el escenario político con unas determinadas posiciones ideológicas bien concretas e inteligibles que emanaban un cierto aroma antisistema, ha efectuado ahora una pirueta que la ciudadanía no puede pasar por alto. En efecto, tras abandonar la transversalidad para aliarse con la izquierda radical que representa IU, se proclama abiertamente socialdemócrata, es decir, abraza una filiación que en Europa tiene un significado muy concreto y que desde luego no responde a la peripecia vital de Iglesias.

Pues bien: todos estos elementos deberán quedar claros en campaña, que será seguramente muy intensa, y es muy probable que tengan lugar  diversos corrimientos hacia el sentido común. Ni los verdaderos socialdemócratas votarán previsiblemente a Iglesias, ni quienes pensaron que Podemos representaba un cambio de sistema, una mutación política, se adaptarán a la camaleónica transformación de quien, tras acariciar la revolución, ahora reclama para sí el clasicismo inocuo de la socialdemocracia.

Iberia Navidad
Antonio Papell
Director de Analytiks

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1 Comentario

  1. Papell, un artículo muy sesgado. Parece propaganda del PSOE. Creo que confundes tus deseos con los hechos objetivos.

    Me considero socialdemócrata y no me identifico con las políticas llevadas por el PSOE, en su mayor parte, liberales. El programa de Unidos Podemos, aunque lleve en su seno al PCE, es un programa socialdemócrata. No es comunista un programa que no lleva la nacionalización de los medios de producción.

    Habrá sorpasso, lo veremos la noche del 26J.

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