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Mónica Oltra: “En Valencia practicamos tecnología política punta”

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Han transcurrido 25 años desde que Ismael Serrano y su hermano Daniel compusieran Papá, cuéntame otra vez. Lo contaba esta misma semana el primero durante la presentación de Mónica Oltra, líder de Compromís y vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, en uno de los tradicionales desayunos de Nueva Economía Fórum. La referencia al tema que ha cumplido ya un cuarto de siglo aparecía, en boca del cantautor, en relación al relato del que su padre y los hombres y mujeres de su generación podían presumir. Una épica que Ismael Serrano confesaba no haber experimentado. Hasta ahora. “Las cosas están cambiando porque hay gente joven participando en el debate y con propuestas novedosas”, comentaba antes de ejemplificar ese “nuevo relato” en Mónica Oltra, a la que se siente cercano no solo por las ideas que representa sino también porque saber escuchar y mirar “es el oficio de los políticos y el de los cantautores”.

Emocionada tras las palabras del amigo, la consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, secretaria y portavoz del Gobierno valenciano, comenzó su intervención alabando la cultura “ya que impide tiranizar a los pueblos” y aseguró que la política necesita poesía. Oltra lamentó que los madrileños estén poco al corriente de los asuntos de los valencianos, cuando no ocurre así en sentido contrario, aunque tal aseveración sea “una generalización injusta, como todas”. Calificó de “pequeño milagro” lo sucedido en su Comunidad Autónoma tras las pasadas elecciones autonómicas y municipales que dieron el Ejecutivo regional a una coalición de PSOE y Compromís con el apoyo externo de Podemos gracias al Acuerdo del Botanic.

Realizó la abogada un breve repaso al origen y la trayectoria de su formación, que toma decisiones a través de una mayoría cualificada. “Nunca el 51 % puede imponer una decisión al resto, por eso tenemos grandes y largos debates, una característica que nos refuerza”, manifestó, convencida de que una propuesta propia puede ser mejorada por una ajena. “No soy chovinista de las siglas, creo en la acción política y no en los partidos como fin en sí mismos”, continuó. “Detesto el permanente electoralismo de la política”.

No olvidó –después de apuntar que para ella era un honor que entre el auditorio se encontrara la líder del PP en las Cortes Valencianas– revisar los numerosos y gravísimos escándalos de corrupción que han enfangado su territorio en las últimas décadas. “Todos, no algunos, todos los que fueron concejales con Rita Barberá –el Parlamento regional pidió por unanimidad su revocación, destacó– están imputados por blanqueo de capitales, hubo un momento en que los tres presidentes de nuestras tres diputaciones fueron condenados, uno de ellos por un delito contra la salud pública, que es el que se suele aplicar a los narcotraficantes, han sido imputados 12 consejeros del PP, algunos de ellos han sido condenados y otros están cumpliendo prisión, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido estamos hablando de 2,5 por legislatura”, enumeró.

“Los gobiernos de las diferentes administraciones han sido una maquinaria de saqueo de las arcas públicas”. Un pasado que ha supuesto “la identificación de la corrupción con todos los valencianos”, algo que la solivianta. “La hipoteca reputacional que tenemos hay que imputársela al PP, que colocó a la Autonomía en una situación de anorexia democrática” tras un “sistemático abuso de poder y la total confusión entre ese partido y las instituciones. El impacto de esos años se cifra entre 12.000 y 13.000 millones de euros que no han ido a parar a mejorar la vida de la gente”, subrayó. “La corrupción es un cáncer que contamina, lleva a un estado fallido y lastra al país. Hay que preguntarse de forma colectiva por qué se sigue apoyando a formaciones que la llevan en la médula. No se ha explicado bien que se trata de meter la mano en la caja común de todos. Es como si entraran en nuestra casa y nos robaran”.

Frente a todo ello, alabó la pluralidad del actual Parlamento regional, con cinco grupos políticos diferentes representados todos ellos “en una mesa de cinco miembros con uno por partido [PP, PSOE, Compromís, Podemos y Ciudadanos], lo que obliga a llegar a acuerdos”. Oltra se felicitó por el Ejecutivo alumbrado por el Acuerdo del Botanic, un “pacto a prueba de bombas” que convirtió a la Comunidad Valenciana en la segunda en tener Gobierno tras las elecciones autonómicas. “Practicamos tecnología política punta”, indicó. Desde entonces, “ha empezado el desescombro, la reparación de derechos y el hacer frente día a día a una ruina en diferido con un panorama demoledor desde el punto de vista democrático”.

La Comunidad Autónoma con peor valoración de la Ley Dependencia cuenta en estos momentos con 51.000 personas en el sistema de protección, lo que, según la vicepresidenta de la Generalitat, “pulveriza el mito de que la derecha gestiona mejor que la izquierda”. Sus responsables políticos han asumido, además, “el mandato de las Cortes” de reabrir la televisión y la radio públicas con un modelo muy diferente al anterior en cuyas decisiones sea el Parlamento y no el Gobierno el que tenga la última palabra, comentó.

Infrafinanciación

Mónica Oltra abordó también la “división territorial no resuelta” que a su juicio vive España desde hace años y eximió de la responsabilidad de este estado de la cuestión al texto constitucional, pero no “a quienes lo sacralizan” frente a aquellos que, como Compromís, “quieren limpiarlo y mejorarlo”. Se quejó de la “infrafinanciación” que sufre su Comunidad Autónoma ya que, apuntó, con el 11 % de la población recibe el 86 % de la media de asignación per capita del total de las regiones españolas. “Se nos esquilma. Se trata de que el marco normativo consiga que todos los territorios quieran estar en España”, reclamó antes de pedir “amplitud de miras frente a la búsqueda constante de rédito político” al abordar estos asuntos.

Aseguró que no ve a Cataluña fuera de España pero sí que percibe un choque de trenes y reclamó iniciativa al Gobierno del Estado para el diálogo: “Las cosas no se solucionan esperando o no haciendo nada”. Su visión del país está lejos de ser, respondió tras ser preguntada al respecto, “calamitosa”. “Para mí, el Gobierno de Rajoy no es bueno y la mayoría de los ciudadanos no optó por él, pero la aritmética parlamentaria ha dado un Ejecutivo y hay que trabajar, la buena noticia es que no existe mayoría absoluta en el Parlamento”, adujo. La vicepresidenta valenciana concluyó su intervención con un guiño a su presentador, Ismael Serrano: “Hay que seguir levantando adoquines, aunque no haya debajo arena de playa” y parafraseó a Lluís Llach: “Hemos aprendido a esperar y lo esperamos todo”.

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