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Podemos opta por provocar nuevas elecciones

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Pablo Iglesias

La esperada reunión tripartita que se celebró el jueves entre PSOE, Ciudadanos y Podemos, a la que asistió Pablo Iglesias pero no los líderes de las otras dos formaciones, concluyó en sonoro fracaso, como era previsible después de la confrontación explícita que Podemos y Ciudadanos habían escenificado la víspera en el propio Congreso.

Las posturas de las partes se confirmaron irreductibles: PSOE y Ciudadanos defendieron su acuerdo, que en el contexto europeo y en la actual coyuntura española parece marcar el límite de las reformas posibles políticamente y digeribles socialmente, en un marco moderadamente progresista. Y en cambio, y como ya era conocido, Podemos fue a la reunión no a analizar una colaboración con el pacto PSOE-C’s sino a descartarlo y a proponer de nuevo al PSOE la conocida coalición ‘a la valenciana’ –la llamada vía del 161- basada, lógicamente, no en el acuerdo mencionado sino en un nuevo documento de 20 propuestas aportado por Iglesias, que supuestamente recoge algunas “concesiones” a la moderación de sus interlocutores pero que contiene, entre otras cosas, un incremento del gasto de 63.000 millones de euros (antes eran 96.000) y la aceptación del “derecho a decidir” en todo el Estado. La utopía seudorrevolucionaria no sólo se mantiene sino que se enfatiza y refuerza.

Al término de la reunión tripartita, tras un encuentro que duró dos horas y media, el fracaso era inocultable. Así lo reconoció en rueda de prensa el portavoz de Ciudadanos, quien, ‘por respeto’ a su interlocutor, se comprometió a estudiar la propuesta de Podemos, aunque sin ocultar su pesimismo más absoluto. El portavoz socialista, en cambio, no quiso dar por muerto el intento… algo que tuvo que hacer en todo caso al día siguiente, viernes, poco después de que Iglesias confirmara su intención de convocar una consulta más retórica que práctica para plebiscitar la posición de Podemos. En concreto, el partido de Pablo Iglesias  planteará dos preguntas a sus militantes: la primera: “¿quieres un Gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?”; y la segunda: “¿estás de acuerdo con la propuesta de Gobierno de cambio que defienden Podemos, En Comú Podem y En Marea?”. ¿Alguien duda de los resultados?

En las actuales circunstancias y conocida la posición del líder de Podemos, es evidente que ya se sabe la respuesta abrumadora de la militancia a ambas cuestiones. Sin embargo, eso es lo de menos porque el doble plebiscito, después de la teatralización de ayer, tiene un único objetivo: dar cobertura a la negativa de Podemos al tripartito, y evitar el castigo electoral que la organización populista podría recibir en las urnas por haberse cerrado a una opción moderada que hubiese facilitado la salida del poder del Partido Popular y el acceso de Pedro Sánchez para desarrollar un programa pactado de reformas.

A estas alturas, la estrategia de Podemos ya queda diáfanamente clara: Pablo Iglesias y los suyos no tienen el menor interés en participar en un pacto moderado de izquierdas encaminado a llevar a cabo una serie de reformas que estabilicen un nuevo sistema político pluripartidista pero basado en el esquema tradicional de derechas e izquierdas. En consecuencia,  no va a apoyar a un PSOE que podría rehacerse y convertirse de nuevo en el gran referente del progresismo. Su intención es lograr la hegemonía, a poder ser la hegemonía global y transversal, como hizo el chavismo,  y si no, al menos, la hegemonía de la izquierda, como consiguió Syriza en sus mejores momentos  a costa del Pasok.

Partiendo de esta posición, Iglesias hará todo lo posible para tratar de demostrar que el PSOE está al servicio de los intereses de siempre, por lo que se opone a secundar la opción radical de Podemos, cuya implantación supondría un vuelco sociopolítico de primera magnitud. Y al mismo tiempo escenificará el apoyo incondicional de las bases de Podemos a esta política y en contra de la alianza PSOE-C’s. Piensa que así se hará perdonar el hecho objetivo de que su actuación nos lleva de nuevo a la casilla de salida y da poderosas opciones a las fuerzas conservadores el 26 de junio.

En definitiva, Podemos fuerza las elecciones, ya que es impensable a estas alturas que prospere la gran  coalición, y mucho menos que el PP dé apoyo al pacto PSOE-Ciudadanos. El 26 de junio, los ciudadanos tendremos que distribuir culpas y responsabilidades entre quienes han demostrado su incapacidad para buscar una fórmula de gobernabilidad, para cumplir el mandato recibido de las urnas.

Antonio Papell
Director de Analytiks

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