DebateEn Portada

De Margaret Thatcher a Albert Rivera: la excesiva individualidad conduce al rechazo

0
Albert Rivera, señalando en ambas direcciones

Margaret Thatcher, primera ministra de Reino Unido desde 1979 a 1990, poseía una personalidad arrogante y terca. Cuenta la historiadora Margaret MacMillan, en su libro Las personas de la historia (Turner Noema, 2017), que la autoconfianza de la dama de Hierro le desbordó tras la guerra de las Malvinas. A principios de abril de 1982, la junta militar que gobernaba Argentina invadió las islas, cuya soberanía venía reclamando desde muchos años atrás. Los militares consideraron que Gran Bretaña no respondería, sobre todo teniendo en cuenta que al frente del país estaba una mujer. Error. Thatcher solo veía una opción: recuperar las Malvinas. Y lo consiguió.

Margaret Thatcher

Margaret Thatcher

Aquella guerra, que llevó a Thatcher a obtener una tasa de aprobación del 51 %, demostró a la primera ministra que las cosas le salían mejor cuando actuaba según su propio criterio y sus corazonadas. Cuenta MacMillan que algunos de sus ministros aseguraban que la victoria sobre Argentina cimentó su convencimiento de que tenía razón en todo. La lideresa dejó de escuchar a su equipo en el consejo de ministros e incluso reestructuró el gabinete, conservando solo a los suyos, “los que le mostraban la necesaria sumisión”, escribe la historiadora.

Cuando un líder se cree ungido por la invulnerabilidad termina mal. Los primeros síntomas de fatiga del thatcherismo asomaron la cabeza en las elecciones de 1987. Las ganó, pero perdiendo veintiún escaños y convirtiéndose, tan solo dos años más tarde, en la primera ministra más impopular desde que se comenzaron a elaborar este tipo de sondeos (en 1939). Tras ignorar todas las voces que le alertaban de sus errores, Thatcher, sin apoyos en el partido, se vio obligada a dimitir.

Los bandazos de Albert Rivera

Albert Rivera quiso hacer de Ciudadanos una alternativa a los partidos nacionalistas catalanes y terminó en Colón con la derecha y la extrema derecha. Quiso dejar atrás la dicotomía rojos/azules, pero cerró la puerta a un inconstitucional PSOE encabezado por Pedro Sánchez. Quiso regenerar la política y terminó apoyando allá donde pudo al PP. Aún quiere sobrepasar a estos últimos, convertirse en el líder de la oposición. Adivinen lo que ocurrirá el próximo 10 de noviembre.

Ya lo dijimos en Analytiks. Si Ciudadanos no ha conseguido superar al Partido Popular en su peor momento, difícilmente lo va a poder hacer en los próximos comicios, cuando en Génova se hayan recuperado de sus quebrantos y cobren el usufructo de la conquista madrileña.

Rivera es un líder que, sin haber conseguido más que la rebaba del poder, solo se escucha a sí mismo, hace y deshace a su antojo, reestructura la cúpula para diluir a los críticos y toma a sus votantes como seres sin memoria. “Los costes de la estrategia de Ciudadanos son demasiado altos para España”, dijo Toni Roldán antes de marcharse de la formación naranja y después de que varios fundadores firmasen una carta en la que criticaban el papel de Rivera en el actual contexto político.

Pérdida de credibilidad. Si le pasó a Thatcher… ¿le sucederá a Rivera?

El líder de Ciudadanos, en el otoño de su credibilidad, ha ido perdiendo hojas desde que desterró la socialdemocracia de su ideario. Ahora, en el penúltimo giro argumental, Rivera niega que haya vetado a Pedro Sánchez y se abre a negociar un acuerdo de investidura a cambio de un gran pacto nacional. “No hay un cambio de estrategia; yo no he levantado ningún veto porque nunca lo puse”, dijo en Telemadrid.

Cuando Rivera vuelva de Matrix se habrá dado cuenta de que ha perdido todo el prestigio necesario para ocupar la posición arbitral que deben desempeñar los partidos bisagra. Cuando se consume la pérdida de apoyos tras el 10 de noviembre, muchos en su propio partido le pedirán que abandone la dirección, como desliza Zarzalejos en El Confidencial. Por su parte, el candidato a la presidencia ha señalado que no tiene apego al sillón y que tendrá trabajo “fuera de la política” si vienen mal dadas. Puede que Inés Arrimadas se convierta en la primera mujer en estar al frente de uno de los grandes partidos nacionales en nuestro país.

Iberia Alexa
Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

El mejor presidente de la democracia

Entrada anterior

Documento | Consulte el programa electoral de Más País–Equo

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Más en Debate