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Trump no asusta en Wall Street

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Trump no asusta en Wall Street 1
Close up of a Wall street direction sign, New York City, vintage process

Sube el Dow Jones, el principal índice bursátil norteamericano, y bajan las bolsas europeas, sobre todo la española. Un hecho que parece responder a la coloquial y proteccionista lógica del como yo quiero tener más –Estados Unidos–, en consecuencia, tú tendrás menos –el resto del mundo–, por la que han apostado los votantes que han dado a Donald Trump la presidencia. Su triunfo se percibió, en los primeros momentos, como de alto riesgo para la economía mundial y muchos esperaban que el precio del petróleo se desplomara. El Brent, en cambio, ha subido, a la espera de una ya próxima reunión de la OPEP que revise la producción.

Mucho se ha dicho y escrito los días previos a la cita con las urnas sobre la convulsión que ocasionaría su victoria en los mercados. Unos augurios que, una vez más, se han demostrado ilusorios. Wall Street ha reaccionado bien al nuevo inquilino de la Casa Blanca, más allá de la incertidumbre de las primeras horas tras el cierre sucesivo de los colegios electorales en los distintos estados. El Ibex35 se fue el miércoles a dormir con caídas moderadas y el español fue ese día el único parqué europeo en cerrar en negativo; el viernes, en cambio, las cosas han ido a peor para todos.

Los interrogantes acerca de cómo va a gobernar Donald Trump a dos meses de su investidura son cuantiosos. Del candidato republicano se han escuchado pocas propuestas específicas en política económica durante su campaña, frente a las genéricas de anulación de los tratados de libre comercio y reducción de impuestos. De hecho, Trump es, para la mayoría de analistas, el presidente de la historia reciente de Estados Unidos del que es más difícil prever qué hará. Mientras tanto, no está de más echar un somero vistazo a cómo han reaccionado al resultado electoral los diferentes ámbitos económicos.

El sector bancario y los lobbies

De Trump se espera, por encima de todo, una desregularización del sistema financiero y eso es algo que los bancos han recibido con entusiasmo. Además, en estos momentos todo parece indicar que la Reserva Federal subirá en diciembre los tipos de interés, algo que también ha animado a las entidades españolas, salvo al BBVA por su exposición al mercado mexicano, ya que posee el principal banco del país azteca, Bancomer. Por no mencionar las expectativas sobre la inflación, que “puede bajar si se genera confianza”, como afirma el profesor de Economía del Comportamiento, Martín Tetaz. “Los cambios de gabinete o de gobierno llegan generalmente acompañados por un shock de confianza y son una buena política anti-inflaccionaria”. Es el llamado efecto gimnasia, que el docente explica con un símil deportivo. “Todo presidente que inicia su mandato gobierna mejor. Cada vez que empieza un campeonato, siempre pensamos que nos va a ir bien. Este sesgo de confianza se refuerza con otro, el de confirmación de hipótesis: la gente toma de la realidad datos que confirman su creencia y deja de lado aquellos que la contradicen. Por eso, si creo que el nuevo gobierno puede hacer las cosas bien, solo me voy a fijar en lo que hace bien, al menos durante un tiempo”, señala.

Llegan también buenos tiempos para los lobbies. En primer lugar, porque se espera que los asesores que Trump lleve a la Casa Blanca –el equivalente a su gabinete ministerial en Europa– sean más inexpertos y abiertos a nuevas legislaciones que los veteranos y viejos zorros de la política que, presumiblemente, habrían acompañado a Hillary Clinton. Además, el primer año de cualquier nueva Administración es tradicionalmente muy productivo en redacción de leyes.

Sanidad, energía, infraestructuras y defensa

Las empresas farmacéuticas son otras de las cotizadas que están tirando de Wall Street hacia arriba. Se contaba con que Hillary Clinton pondría en marcha una normativa para controlar el precio de los medicamentos, debido a su exponencial crecimiento en los últimos años en EE. UU. y, aunque en realidad se ignore qué hará Trump al respecto, las perspectivas han mejorado considerablemente.

avenue new yorkaise

El presidente electo no parece tener mucho cariño a las renovables y eso ya se ha dejado sentir en los parqués, mientras que las petroleras y gasistas se han colocado al alza. El republicano ha prometido adelgazar la regulación a la que ahora están sometidos los combustibles fósiles y es previsible que eso genere más inversión y aumente la producción de crudo en Estados Unidos. ¿Se abrirá más la mano con el fracking? Todo parece indicar que sí. Y se cree que Trump podría desmontar los esfuerzos de la Administración Obama en la lucha contra el cambio climático, debilitando o posponiendo sus leyes al respecto. ¿Podría retirar a su país del Acuerdo de París? Así al menos lo ha dejado caer en campaña…

Su plan de infraestructuras –menos concreto que el de Hillary pero, según lo anunciado, más ambicioso en inversión– ha dado alas a las constructoras. En España han subido ACS, Acerinox y Técnicas Reunidas y ha bajado OHL. De Trump se espera también un aumento del gasto en defensa, lo cual augura buenos tiempos para la industria armamentística. Y un dato muy curioso, aunque no sea relevante en términos globales: las dos principales compañías de prisiones privadas de Estados Unidos, CCA y GEO Group, han subido estos días su cotización de manera intensa.

El examen de conciencia de las tecnológicas

Las materias primas y el oro ganan enteros de forma moderada. Sin embargo, las cosas son muy distintas para las tecnológicas. El Nasdaq ha caído y Silicon Valley está todavía digiriendo la victoria del magnate. Algunos como Mark Zuckerberg ya le han tendido la mano. Poco más pueden hacer cuando el presidente electo ha advertido de que está en contra de la concentración del sector en las grandes compañías que lo dominan en estos momentos y ha cargado contra las deslocalizaciones de muchos de esos gigantes, que han trasladado gran parte de su producción a Asia. En más de una ocasión durante su campaña ha dicho que va a obligar a Apple a fabricar sus ordenadores en su país.

Se trata de una industria que se ha encontrado muy a gusto con Obama y que parece estar haciendo, incluso, examen de conciencia sobre lo sucedido, pues haber dado por sentado que iba a ganar Clinton significa haber desconectado del sentir de buena parte de la población. Resulta chocante que las compañías que permiten la interconexión de las personas y hacen de ello su negocio hayan podido confiarse así. Incluso, es interesante detenerse en una reflexión que hacía estos días The New York Times al hilo de la incidencia que han tenido estas empresas en el declive del periodismo tal y como se ha concebido en el pasado, cincelando un mundo cada vez más influenciable y menos reflexivo a través de las redes sociales y los medios digitales. Un mundo, el virtual, donde tienen manga ancha corrientes como la misoginia y el racismo. ¿En quién nos hacen pensar estos conceptos? ¿Ha ayudado esta nueva forma de consumir información a la victoria de Trump?

Algunas voces ya claman por la independencia de California, pero donde peor ha sido recibido el resultado electoral vecino ha sido en América Latina y en particular en México, cuya moneda se ha resentido. Sin embargo, hay medios del país azteca que hablan de una posible mejora de las relaciones de Estados Unidos con Venezuela como consecuencia del acercamiento de Trump a Putin, ya que Rusia es uno de los principales aliados del país de Maduro. ¿Una hipótesis necia? El tiempo lo dirá. Lo que sí parece claro es que la prioridad de la Administración Trump no es, ni de lejos, la región latinoamericana, sino Oriente Medio y el ISIS, algo que se ha confirmado al ser el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el primer invitado por Trump a visitarle una vez se mude a la Casa Blanca, a pesar de que la población judía estadounidense ha votado de manera mayoritaria a Clinton, según los análisis publicados tras los comicios. Muchas son las incógnitas que se podrán ir desvelando a medida que se vayan conociendo los miembros del gabinete del que será el 45 presidente de la primera potencia mundial.

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