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La Copa del Rey de Rugby hace historia

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La Copa del Rey de Rugby hace historia 1

Faltaban veinte minutos para la una de la tarde del pasado domingo y rugía el José Zorrilla. Pocas veces se había vivido un ambiente tan espectacular en el estadio del Real Valladolid, lleno con 26.000 espectadores. ¿El motivo? Presenciar un partido de rugby, la Final de la Copa del Rey, que enfrentaba a dos equipos locales, punteros ambos en la competición nacional, el actual campeón, el VRAC Quesos Entrepinares y uno de los clubes históricos en el panorama del rugby patrio, el SilverStorm El Salvador.

El interés por el evento, que logró abarrotar las gradas del Zorrilla –récord de asistentes a un encuentro de este deporte en España– había sobrepasado, con creces, las expectativas de los organizadores. Porque, además, contó con la presencia del rey Felipe VI. Una circunstancia excepcional dado que la última vez que un jefe del Estado acudió a un partido de rugby fue en 1929 cuando su bisabuelo, Alfonso XIII, presenció el choque internacional entre España e Italia en Barcelona. El monarca –cuyo nombre fue coreado por el estadio cuando apareció, diez minutos antes de que diera comienzo la final– estuvo acompañado por la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría; la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en funciones, Isabel García Tejerina; el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; el alcalde de Valladolid, Óscar Puente y el líder socialista, Pedro Sánchez.

FORMACIONESYa con los equipos en formación sobre el césped (camiseta blanquinegra el Chami, cuyo apodo viene de que al parecer el colegio El Salvador se edificó sobre un chamizo y rayas azules y fucsia el Quesos, así llamado por su patrocinador), se guardó un minuto de silencio por las víctimas del derrumbamiento de Tenerife y de los terremotos de Ecuador y Japón. Y empezó el derby.

“Estoy aquí porque es una final de la Copa del Rey entre dos equipos de la ciudad y había que apoyarlos”, comentaba Pilar Peñas, una de las afortunadas que compró su localidad en un bar al lado de su lugar de trabajo. Muchos en la capital castellana estaban convencidos de que, si se hubiera puesto a la venta el doble de entradas, dos aforos completos del Zorrilla, se habría vendido, tal ha sido la expectación. “Uno de mis compañeros es muy aficionado, está toda la oficina por ahí”, explicaba mientras disfrutaba con su familia del encuentro. “Solo he visto el estadio así cuando vine a un partido en el Mundial 82”, continuaba. “¿Me preguntas que a qué equipo apoyo? Pues a los dos. Con una convocatoria como ésta gana Valladolid”.

Porque, además, la grada –seguidores habituales de rugby o no– se comportó. Ya en el primer pateo a palos, que efectuó casi nada más iniciarse el choque el 10 del Quesos, Gareth Griffins, el silencio fue impresionante. A los cinco minutos comenzó a llover intensamente –por suerte el chaparrón no duró mucho– y a los 10 el primer golpe de castigo transformado llevaba a El Salvador a colocarse 3-0. Anotó Sam Katz. El VRAC había empezado flojo –tuvo muchas dificultades para hacerse con sus propios saques de banda durante toda la confrontación– pero se fue creciendo a medida que avanzaba la primera parte y dominó la posesión, aunque con un buen número de pérdidas de balón, algo a lo que contribuyó el agua que cayó en momentos puntuales y, quizá, la altura de la hierba de Zorrilla, mayor que la de los campos de Pepe Rojo, donde normalmente juegan ambos conjuntos.

“Que la final se dispute en este lugar y haya tanta gente es muy bueno para el rugby local”, señalaba Manuel Ruano, que lucía con orgullo una camiseta quesera. “Pero, para que todo esto cristalice en un aumento de licencias, de aficionados y de visibilidad de este deporte tan noble tiene que apoyar la Federación, es necesario invertir dinero para que tengan campos muchos más lugares de España y con más localidades”.

“Lo que se necesita es que haya más equipos, sobre todo en otras ciudades. En Valladolid el rugby está bastante consolidado, es de cuna”, añadía Manolo Fernández, socio desde hace tres años del VRAC pero aficionado desde hace muchos más. Corría el minuto 27 y empataba entonces para el Quesos de nuevo Griffin con un exitoso pateo a palos tras otro golpe de castigo. Tres minutos después convertía uno más que daba al VRAC ventaja de 3-6 en el marcador. El 10 quesero tuvo una nueva oportunidad justo antes del final de la primera parte, tras varias acometidas de su equipo, pero el balón no entró en la portería.

Un sacerdote francés

Fue en 1911 cuando tuvo lugar el primer encuentro de rugby –un deporte que apareció en Inglaterra en el siglo XIX– en España. La Coruña albergó el partido entre las tripulaciones de dos barcos británicos. Unos años después, en enero de 1923, nacía la Federación Española de Rugby, cuya primera competición oficial fue la actual Copa del Rey, surgida en la temporada 1925-26 y que el pasado domingo llegaba a su LXXXIII edición. Desde entonces y especialmente en la década de los 60 debido al sacerdote francés Georges Bernés, que lo introdujo en el colegio El Salvador, del que fue profesor, es en Castilla y León y en Valladolid en particular donde más se ha consolidado.

En el segundo periodo, el VRAC, a pesar de sus imprecisiones, gozó de mayor posesión y dominio pero El Salvador, con una muy buena defensa y mucho peligro cuando se hacía con el balón, logró anotar un golpe de castigo (Sam Katz) que volvió a colocar el empate en el marcador. Poco después, en el 21 de la segunda parte, llegó el único ensayo del partido, también para los colegiales, a cargo de Alberto Díaz –que había ingresado en el terreno de juego en el minuto 21 de la primera parte para sustituir a un compañero lesionado– lo que, junto a la posterior transformación de Katz puso el marcador en 13-6, una diferencia que fue insalvable para el Quesos, a pesar de que Gareth Griffins convirtió otro golpe de castigo en el 25 para dejar el tanteador en 13-9, a la postre el resultado final. Pero hubo emoción hasta el último minuto. Katz falló en el 35 un pateo que hubiera sido definitivo y eso espoleó a los queseros, que se vaciaron tratando de lograr el ansiado try, algo que la muralla defensiva chamiza no permitió.

COPAFelipe VI –que salió al césped acompañado por el presidente de la Federación Española de Rugby, Alfonso Feijóo– entregó la copa al capitán de El Salvador, Fernando González Altés y la fiesta continuó fuera del campo, en la fan zone habilitada por el Ayuntamiento, donde aquellos que se quedaron sin acceder al estadio pudieron disfrutar del espectáculo en varias pantallas y donde se desarrolló el tercer tiempo, la confraternización entre equipos y aficionados una vez hubo terminado el encuentro.

Allí, José Ignacio Palencia relataba a su hijo de seis años, Álvaro, cómo él había acudido con la misma edad por primera vez al estadio José Zorrilla, a su inauguración, que también registró un lleno histórico. “Fue contra el Athletic de Bilbao en el 81. Luego se ha llenado en algún partido de Liga contra el Madrid y el Barcelona y en la temporada 2006-2007 con Mendilibar, tras haber subido con récord de imbatibilidad y puntuación en Segunda, cuando tuvimos 18.000 socios. Yo creo que este tipo de convocatorias sí crean afición, sobre todo en los niños”, apuntaba.

Séptima Copa del Rey para El Salvador, que iguala así las Ligas de División de Honor que posee, mientras que el VRAC, campeón de esta competición los dos pasados años, no pudo levantar la quinta. Ambos equipos, los dos primeros de la temporada regular, están clasificados directamente para las semifinales de los play off que decidirán el título de Liga. Más sana rivalidad y más rugby para la considerada capital de este deporte en España. Los campos de Pepe Rojo, donde juegan los dos combinados, llenan cada domingo sus 5.000 plazas y sin duda lo harán en las semifinales, pero quizá vaya siendo hora de pensar en ampliarlos.

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1 Comentario

  1. Aupa Pucela. Aupa el Rubby de Pucela. Un orgullo para todos los pucelanos. Un partido magnífico, una pena que no se le diera más bombo a nivel nacional. Pucela se tiene que dejar oir, es una ciudad especial.

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