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Amazon, Ryanair y la nube: el cuento de la impunidad

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Amazon es la principal empresa del sector del comercio electrónico; Ryanair, del de las aerolíneas de bajo coste. Ambas compañías pretenden instalar su modelo y su lógica empresarial pasando por encima de los derechos laborales y la legislación vigente en nuestro país. Si algo no les conviene, simplemente se lo saltan. Los trabajadores han convocado -o convocarán próximamente, como han anunciado desde las filas de Ryanair- varios días de huelga, hartos de las duras condiciones de trabajo y de que las empresas hagan con ellos lo que quieran. Muchas compañías se adaptan a los nuevos tiempos haciendo lo que les apetece, limpiando su nombre con bonitas y brutales campañas de márquetin. Para los trabajadores, poco ha cambiado.

En la misma semana en la que los trabajadores de Amazon han dicho ‘basta’, la Cadena Ser desveló un caso de claro abuso empresarial. Un trabajador estaba de baja médica y recibió una llamada en la que se le advertía de que, si no se reincorporaba al trabajo, perdería su puesto. La compañía ni siquiera tuvo el valor de decirle que sería despedido. En su lugar, le comentaron que “pasaría a formar parte de una nube de trabajadores”. Una nube. La transición tecnológica en forma de eufemismo se ha colado en la lista del paro.

Y en la misma semana en la que se ha sabido que Jeff Bezos, el CEO de Amazon, se ha convertido en el hombre más rico de la historia contemporánea, sus trabajadores en España han ido a la huelga. Mientras que el empresario posee una fortuna de 150.000 millones de dólares, sus trabajadores luchan por sus derechos y por unas condiciones de trabajo dignas. Amazon quiere reducir los días por asuntos propios y la compensación por las horas extra. Amazon ha congelado los salarios desde 2016 y se salta una cláusula que hace referencia a un aumento del mismo por antigüedad.

La desvergüenza y el chantaje no saben de fronteras empresariales. Ryanair, la empresa comandada por Michael O’Leary, ha afirmado esta semana que dejará de operar en España, lo que supone el 19 % del total de negocio de la aerolínea, si no puede llevar a cabo su modelo de negocio con las condiciones laborales irlandesas. Esta amenaza surge después de que los tripulantes de cabina hayan anunciado la celebración de una huelga para los días 25 y 26 de julio. Según La compañía, la huelga podría afectar hasta a 200 vuelos diarios que opera en España (el 24 %), 50 de los que opera en Portugal (27 %), 50 en Bélgica (31 %) y 300 de los que opera en toda Europa (12 %).

Muchas de las prácticas laborales de Ryanair pueden ser consideradas ilegales en España, aunque las permitan las leyes de Dublín. Por ello, la contratación bajo las leyes de cada país es uno de los reclamos que motivó las huelgas de los tripulantes y los pilotos el año pasado. Un caso que permite la legislación irlandesa es el envío de otros trabajadores para suplir a los que acuden a una huelga. Ryanair lo puso en práctica en un paro convocado en Portugal. Las empresas que ganan millones de euros en nuestro país deben respetar la legislación y hacer partícipes de su crecimiento a sus trabajadores. Que no amenacen con irse, pues nadie se lo cree.

analytiks

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