Economía

Es urgente

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Es urgente tener un gobierno que presente unos presupuestos con los que comience la vida parlamentaria y que permitan consolidar la recuperación. Seguir practicando el juego de las líneas rojos nos lleva a un peligroso bloqueo institucional de nefastas consecuencias, también para la economía.

Hay acuerdo PP – C’s. Al menos todo indica que así será, lo que unido al voto possitivo de Coalición Canaria garantiza 170 escaños en la investidura de Rajoy. Mientras, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, mantiene su ‘no’ rotundo. Sánchez ha asegurado que su partido no sólo votará en contra de su investidura, sino que ‘por coherencia’ también lo hará contra los presupuestos. Es evidente que si no hay gobierno no habrá presupuestos. Por tanto, la segunda afirmación no era necesaria.

Este es el estado de los pactos, pero la economía va por su camino. Por primera vez, los salarios suben con fuerza y el PIB crece un 0,8% en el segundo trimestre, mientras las ventas del comercio minorista suben en julio un 4,9% , lo que supone dos años de crecimiento. Tal vez por ello, las autoridades económicas apuestan de nuevo con decisión por la libertad de horarios y siete comunidades se comprometen con el Ministerio de Hacienda a ampliar los horarios comerciales en días festivos. Es una de las condiciones para acceder al Fondo de Liquidez Autonómico, tal como consta en los planes de ajuste aprobados con Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura y Comunidad Valenciana. Esto en cuanto al comercio minorista, porque en cuanto al panorama del comercio mundial, la crisis financiera de 2008 provocó el mayor frenazo en la marcha del comercio internacional. la crisis ha provocado un aumento del proteccionismo que, aunque lejos de las barreras impuestas en los años treinta tras la Gran Depresión, tiene consecuencias directas sobre la economía.

Entretanto, la presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, cree que hay argumentos para una próxima subida de tipos de interés. Viene a ser como el aldabonazo del final de la crisis financiera. La Reserva Federal lleva sin tocar los tipos desde diciembre del pasado año. Entonces lo hizo un cuarto de punto desde cero, para dejarlos en una banda del 0,25% al 0,5%. Ahora sus palabras parecen claras, ya que “a la vista de la continua solidez del mercado laboral y de nuestras perspectivas para la actividad económica y la inflación, creo que los argumentos para subir los tipos de interés se reforzaron en los meses más recientes”. El crecimiento económico, señaló, seguirá progresando a un ritmo que califica de “moderado”.

Así las cosas, Wall Street se está mostrando bastante estable aunque reina la confusión porque el mundo de la banca está mostrando en público posiciones en las que se contradicen los unos a los otros. El ejemplo más claro es el John Williams, de la Fed de San Francisco, que habla a la vez de la necesidad ir con calma mientras pide subir pronto los tipos.

En la vieja Europa la situación se ve aún con mayor prudencia y es que la Gran Recesión global y la crisis soberana han provocado que la última década sea la de menor crecimiento del área del euro desde la Segunda Guerra Mundial. Es lo que ha resumido de forma muy gráfica el Fondo Monetario Internacional con la expresión “demasiado lento durante demasiado tiempo”. En paralelo, la inflación se ha mantenido alejada del objetivo de medio plazo de la política monetaria.

La excepcionalidad y la naturaleza de los desequilibrios acumulados, en particular el elevado grado de endeudamiento privado y público, no sólo han lastrado la capacidad de las economías para crecer y reducir los niveles de desempleo existentes, sino que también limitan el margen de maniobra de las políticas económicas anti-cíclicas, al menos en su marco convencional.

Es cierto que la política monetaria ha contribuido decisivamente a la relajación de las condiciones de financiación de empresas y familias en el área del euro, mejorando las condiciones de acceso y el coste de la financiación bancaria, así como reduciendo de manera significativa el grado de fragmentación financiera alcanzado durante la crisis de la deuda soberana entre 2011 y 2013.

En todo caso, resulta necesario desarrollar una capacidad fiscal para el conjunto de los países del euro que permita no sobrecargar la política monetaria en circunstancias, como las actuales, de incertidumbre e importantes dificultades económicas. En ausencia de mecanismos más ambiciosos, resultaría conveniente fortalecer los instrumentos ya disponibles, como el Plan Europeo de Inversiones, el denominado Plan Junker.

La aplicación de reformas y la profundización del mercado único son, sin duda, claves para lograr la convergencia estructural necesaria para mejorar el funcionamiento del área del euro y seguir avanzando hacia una unión monetaria más sólida. En este contexto, España debe lograr una actividad sostenible, la recuperación del empleo y el mantenimiento de las condiciones básicas del Estado del bienestar que es, obviamente, uno de los pilares de la construcción europea. Es obvio que el resultado del referéndum celebrado el pasado 23 de junio en el Reino Unido ha supuesto un serio incidente en ese camino, con consecuencias todavía difíciles de evaluar en el medio y largo plazo pero que obliga a todos, agentes económicos, ciudadanos y gobiernos a una reflexión sobre el futuro de la Unión Europea.

Lograr un crecimiento económico suficiente y sostenible para mejorar los niveles de renta y de empleo es aún más importante ahora, ante las incertidumbres que se han abierto en esta nueva etapa en la que las políticas monetarias no pueden sustituir el camino de las reformas orientadas a mejorar la competencia y el funcionamiento de los mercados, ni pueden contribuir directamente a mejorar la calidad de la política fiscal, ni tampoco a la mejora en la gobernanza de las instituciones europeas.

Junto al mantenimiento de una política de reformas que siga una secuencia que permita aprovechar las sinergias que pueden obtenerse, por ejemplo, entre reformas estructurales y política monetaria, la estabilidad política e institucional es, obviamente, una condición crucial. Es más, es una necesidad urgente, muy urgente. Cerrar los ojos por cuestiones de pura táctica electoral es una grave irresponsabilidad.

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