Economía

Jesús Silva, ¿Ingeniería pública al servicio del país?

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Jesús Silva, ¿Ingeniería pública al servicio del país? 1

EL SIGUIENTE ARTÍCULO es respuesta a la entrevista a Jesús Silva, presidente de Ineco, publicada por Analytiks, que tiene tiene también previsto y planteado entrevistar a presidentes de ingenierías españolas del sector privado.

No es fácil entender la complicada relación entre la ingeniería pública y la privada en España. Para empezar es necesario distinguir con claridad los dos ámbitos geográficos de actuación de estas empresas: el mercado interior y el internacional. Con respecto a este último, la empresa pública INECO, por medio de una entrevista concedida por su presidente Jesús Silva, ha dicho que “Ineco debe ser punta de lanza de la ingeniería española en los mercados exteriores”.

Pero, ¿a qué se refiere cuando habla de “la ingeniería española”?  ¿A las más de cinco mil empresas privadas que existen en este sector en España? ¿Al centenar de ellas representadas en Tecniberia? ¿A las diez grandes ingenierías agrupadas en FIDEX? Son varias las respuestas posibles, pero lamentablemente el Ministerio de Fomento lleva cuatro años identificando a la “ingeniería española” con la “ingeniería pública española”. A lo largo de la última legislatura hemos visto decenas de veces a la Ministra de Fomento recorrer el mundo acompañada por el presidente de Ineco, empresa pública con unos 2.500 trabajadores, pero no hemos visto una sola ocasión en la que se haya hecho acompañar por el presidente de Tecniberia, representante oficial de un sector que en España da trabajo a cerca de 200.000 personas.

En cualquier caso, comparto la afirmación relativa a la “punta de lanza”, siempre que la ingeniería privada española sea el mástil de esa lanza y no el pecho en el que se clava. Si bien es habitual que la ingeniería pública forme parte de consorcios ganadores formados por varias empresas españolas, también existen casos en los que Ineco pone su experiencia y su capacidad comercial al servicio de empresas de otros países, compitiendo contra empresas privadas españolas. Afortunadamente estos casos son cada vez menos frecuentes, pero no deberían existir en absoluto.

Como empresa pública, Ineco debe favorecer los intereses de la economía española y el mejor servicio que puede dar es el de dotar a los consorcios españoles que se presentan a concursos internacionales de ciertos valores que solo ella puede aportar. Debido a su posición de privilegio en el mercado español, Ineco cuenta con una experiencia y unas referencias en materia ferroviaria y aeroportuaria sin parangón en las ingenierías españolas (y buena parte de las mundiales), y esas referencias son las que en muchísimas ocasiones marcan la diferencia entre un consorcio ganador y los demás.

Y hasta ahí, que no es poco, llega el papel de Ineco como “punta de lanza” en el mercado exterior. Las grandes ingenierías españolas llevan más de cuarenta años trabajando en mercados internacionales, algunos de ellos tan complicados en los años 70 como los del mundo árabe, mientras que en la Memoria Anual de Ineco del año 2011 podemos leer, en boca de su entonces presidente, que “este ejercicio se ha caracterizado por el despegue de la actividad internacional”. Por tanto, Ineco debe apoyar a los consorcios españoles con sus referencias y con la labor comercial que ejerce el Gobierno en su favor, pero no es necesario que lidere esos consorcios, que cuentan con empresas muchísimo más experimentadas que Ineco en el mercado exterior.

Por otra parte, mecere una mención especial la afirmación de Jesús Silva relativa a que “no hay ni una sola compañía española de ingeniería civil entre las 200 primeras del mundo”. Sorprende que un alto cargo público, que además es diplomático, lance sin ruborizarse semejante afirmación en perjuicio y desprestigio del sector español de la ingeniería. Una rápida búsqueda en Internet nos permite encontrar varios rankings de empresas de ingeniería elaborados por distintos organismos independientes. Por ejemplo, en el publicado por “Engineering News-Record” encontramos a cinco empresas españolas entre las 100 primeras del mundo, entre las que no se incluye a Ineco. Y a nivel europeo, la Asociación Sueca de Empresas de Ingeniería cada año publica su ranking, que en 2015 incluye a seis empresas españolas entre las 50 primeras de Europa (Ineco aparece la tercera de estas seis en cuanto a número de empleados, pero la última en cuanto a facturación).

Utilicemos pues estos datos para prestigiar a nuestra ingeniería en el mundo, por favor. Cierto es que, en ocasiones, a nuestras empresas les falta tamaño para competir con las grandes ingenierías anglosajonas, pero lo compensan sobradamente con un trabajo de altísima calidad a buen precio y una agilidad de respuesta de la que carecen las grandes corporaciones anglosajonas. Hablemos de lo bueno de nuestras empresas, que es mucho, y no desprestigiemos nuestro sector con datos negativos y sin contrastar.

Y en cuanto al mercado interior, en el que el Sr. Silva afirma que Ineco “no compite con las privadas”, solo hay una puntualización que hacer. Efectivamente, no compite con las empresas privadas en las licitaciones de la Administración Central del Estado (sí lo hace en las del resto de las Administraciones Públicas), pero esto es así porque el Ministerio de Fomento no permite a las empresas privadas ni tan siquiera llegar a competir con Ineco. Según los últimos datos disponibles en el Portal de Transparencia (datos de octubre de 2015), en el que Ineco está obligado a publicar todas sus encomiendas de gestión, el 59,6% del presupuesto que el Ministerio de Fomento destina a servicios de ingeniería no se licita, sino que se adjudica directamente a la ingeniería pública Ineco (2.500 empleados). Solo el restante 40% sale a concurso público para que el resto del sector (200.000 trabajadores) puje por ellos. Como bien dice el Sr. Silva, Ineco no compite por este 40%. Faltaría más…

Este abuso de la figura de la Encomienda de Gestión, que permite encargar la mayoría de los trabajos a Ineco sin concurso público ni baja económica alguna, es la que ha permitido a esta empresa acumular un currículum de referencias técnicas que es la envidia de medio mundo. Esta experiencia, acumulada a costa del resto del sector, es la que ese mismo sector entiende que debe ponerse a disposición de “la ingeniería española” para ganar grandes concursos internacionales y seguir haciendo crecer el ya enorme prestigio global de nuestra ingeniería. Con los fondos públicos, hagamos servicio al país. Apoyemos la internacionalización de nuestras empresas y la tecnificación de la Marca España.

Fernando Argüello es director general de FIDEX*

* El Foro para la Ingeniería de Excelencia (FIDEX) agrupa a diez de las principales y más internacionalizadas ingenierías de España, que emplean a más de 17.000 profesionales y facturan en conjunto más de 4.700 millones de euros al año, de los que el 90% procede de mercados exteriores.

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