Economía

¿Por qué no la renta básica universal?

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¿Por qué no la renta básica universal? 1

Qué es la renta básica universal

La renta básica universal es, según la definición más convencional y extendida, la respuesta del Estado al pretendido derecho de todo ciudadano a percibir una cantidad periódica que cubra, al menos, las necesidades vitales sin que por ello deba contraprestación alguna.

La renta básica universal, concedida incondicionalmente, ha formado parte de diversas utopías a lo largo de la historia y ha sido teorizada por muchos escritores y economistas, desde Tomás Moro en Utopía hasta el activista británico Thomas Paine en el siglo XVII. Persigue, entre otros objetivos, erradicar la pobreza, reducir la desigualdad, eliminar la injusticia social y auspiciar la emancipación de la persona. Más específicamente, la renta básica podría ayudar a remediar la crisis que afecta a nuestros modelos económicos y sociales. Durante los últimos años, debido a las crisis estructurales y del sistema financiero que estamos sufriendo, los trabajadores han sufrido arbitrarias reducciones salariales, se han visto obligados a aceptar puestos mal remunerados y han perdido sus derechos laborales y la mayor parte de los beneficios sociales. La renta básica universal, según sus partidarios, ayudaría a reducir el desempleo, al aumentar la renta disponible de los ciudadanos y por lo tanto la demanda interna, y lo haría en términos de mayor equidad. Desde hace varios años, la idea de la renta básica está ganando terreno entre los gobiernos europeos pese al generalizado escepticismo que todavía suscita en los sectores intelectuales y políticos moderados.

La primera experiencia de renta básica en todo un territorio nacional tuvo lugar en Alaska. Las primeras pruebas del estado número 49 de los Estados Unidos se remontan a 1976 con la creación del “Alaska Permanente Fund”, un fondo soberano financiado a través de los ingresos del petróleo. En 2014, cada habitante de Alaska ha recibido 1.884 dólares (aproximadamente 1.700 euros). Se han hecho experimentos similares en Namibia, India y Brasil.

La propuesta de Podemos

Una de las novedades que trajo Podemos al irrumpir en el panorama político español fue la propuesta de Renta Básica Universal. La introducción de la idea fue gradual:

En abril de 2015, semanas antes de las elecciones autonómicas y municipales y cuando Podemos ya era una fuerza institucional tras obtener un buen resultado en las elecciones europeas de 2014, la organización de Pablo Iglesias hacía públicas sus primeras propuestas, elaboradas por el ‘Círculo Podemos Renta Básica’, que describían una ‘renta ciudadana incondicional” que no incluiría a los residentes sin nacionalidad.

La cantidad base por adulto mayor de edad sería de 645,33 euros al mes (193,59 euros a los menores de 16 años) y se haría una distribución por “unidades de convivencia” (unidades formadas solo por adultos, por un adulto con menores, por dos adultos con menores). Mediante la Ley Estatal de Renta Básica, se implementaría la prestación en cuatro fases, empezando por los titulares de las rentas más bajas, hasta llegar a la totalidad de la población, momento en que el coste anual de la figura sería de 257.000 millones de euros al año. Los autores del trabajo reconocieron -menos mal- que para que esta renta básica ciudadana fuese posible haría falta una presión impositiva semejante a la de los países escandinavos.

El programa para las autonómicas y municipales de mayo no incluía la renta universal. Y decía textualmente: “Reformaremos, mejoraremos y coordinaremos, mediante un Plan de Garantía de Renta, las Rentas Mínimas de Inserción (RMI) de las comunidades autónomas y otras medidas de garantía de renta”. Para cuantificar todo esto se aseguraba que en la medida de lo posible se aproximaría al Salario Mínimo Interprofesional. Se pretendía en definitiva “aproximar las RMI, de forma gradual y en virtud de las posibilidades, al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) anual.”

En agosto de 2015, el asunto saltaba nuevamente a los medios, ya en términos más manejables. Con el argumento de que los autores del proyecto habían obviado los ahorros que dicha renta básica produciría en otras partidas –en pensiones y otras prestaciones sociales-, el proyecto era mucho menos ambicioso. Según un documento de Podemos de aquella fecha, la renta básica costaría un máximo de 35.000 millones, en el caso de que todos los ciudadanos recibieran una prestación de 645 euros al mes. “Tendría un coste muy pequeño y asumible, del 3,5% del PIB”, afirmaba uno de los miembros de Podemos a cargo del plan, que iba a incluirse en el programa electoral de las elecciones generales. Si se implantara en dos fases, con una reducción del dinero recibido en función de los adultos que convivan en un mismo hogar, el coste sería de 21.000 millones de euros.

Finalmente, el programa electoral de Podemos para las elecciones del 20 de diciembre de 2015 era todavía mucho más modesto: según explicó el propio Iglesias, se concedería una “renta garantizada” de 600 euros mensuales a todos los hogares sin ingresos. Más concretamente, el plan propone una base de 600 euros por hogar; a partir de ahí, la formación otorga un 35% más si en esa «unidad de convivencia» hay una segunda persona y otro 20% por cada uno de los otros miembros de ese hogar. Es decir, un hogar con dos personas recibiría 810 euros, con tres 930 euros y con cuatro hasta 1.050 euros.

Asimismo, se ofrecerá una “renta complementaria” a todos los “trabajadores pobres” para que su salario llegue a los 900 euros mensuales (el 20% de los asalariados cobra menos de 950 euros al mes, según la EPA y el INE). Todo ello, supondrá un desembolso de 15.158 millones de euros, que -explicó el líder de Podemos- irá descendiendo “según se vaya creando empleo, gracias al plan de desarrollo que pagaremos con los ingresos de la reforma fiscal, la lucha contra el fraude y la relajación en el pago del déficit”.

La renta mínima vital del PSOE

La renta mínima vital del PSOE es una especie de renta básica para aquellas personas o familias que viven por debajo del umbral de la pobreza. La medida afectaría, según sus estimaciones, a unos 730.000 hogares a los que se otorgaría una renta mínima de entre €426 a €708 al mes. La propuesta incluye además que aquellos hogares que estén por debajo del umbral de la pobreza reciban entre €50-150 euros al mes por hijo.

El PSOE estima que esta medida tendría un coste para las arcas públicas de unos 6.450 millones. Si se piensa que hoy en día los gastos del Estado ascienden a unos 389.000 millones de euros con un déficit de entre 40 y 70.000 millones, la propuesta económicamente parece viable con un aumento de la presión fiscal.

Para intentar evitar que está renta mínima se convierta en un subsidio vitalicio el PSOE propone que los beneficiarios estén obligados a realizar un itinerario personalizado de inserción y recualificación laboral.

En los “Seis principios para el gobierno del cambio” que ha publicado el PSOE esta pasada semana, y en el capítulo 1. “SÍ A UNA REFORMA FISCAL JUSTA, PROGRESIVA Y SUFICIENTE QUE GARANTICE LA IGUALDAD Y NO A LOS RECORTES EN EL ESTADO DE BIENESTAR”, se dice: “Sí al Ingreso Mínimo Vital para más de 700.000 hogares sin ingresos y no a la pobreza infantil”.

Suiza

Suiza someterá a votación este domingo, 5 de junio, la posibilidad de otorgar una ayuda mensual de 2.500 franco suizos (unos 2.250 euros) a cada uno de sus ciudadanos, tengan o no un empleo. En el caso de los niños, la renta sería de 625 francos suizos (unos 562 euros). La cantidad que percibirían así los adultos sería el 60% de la renta media, que quedaría por encima del umbral de la pobreza, que es actualmente de 29.501 francos anuales (en Suiza, están bajo el umbral de la pobreza entre el 7 y el 8% de los ciudadanos). Las encuestas aseguran que el referéndum, celebrado tras la recogida de 125.000 firmas por un comité popular, arrojará seguramente un resultado negativo. La iniciativa en el opulento país, que apenas tiene un desempleo del 3%, es la culminación de diversas campañas iniciadas en 2012 encaminadas a corregir las desigualdades salariales generadas por la crisis. A finales de septiembre de 2015, el Consejo Nacional de Suiza aprobó una recomendación en contra de la iniciativa popular para una renta básica incondicional; sus principales argumentos fueron que no sería financiable y que promovería el desempleo.

Otros países

La idea no es sin embargo nueva, y el país que más adelantado va en su desarrollo es Finlandia –país que tiene un 10% de desempleo y que ha atravesado un periodo de cuatro años de recesión-, donde el gobierno de centroderecha ha decidido la instauración en 2017 de una renta mínima universal, un sueldo mensual para todos los ciudadanos, que el Primer Ministro, el millonario Juha Sipilä, ha insinuado que al término de la etapa experimental será en torno a los 1.000 euros. En ese país, la iniciativa tiene el apoyo del 79% de la población.

La renta inicial se ha establecido en 550 euros al mes, que se incrementarán más adelante hasta los 800 euros. Hasta que a principios de 2017 se generalice la renta universal para los finlandeses, el gobierno ha decidido experimentarlo con anterioridad en un grupo limitado de ciudadanos, que desde enero de 2016 reciben 550 euros al mes. La propuesta final será presentada por el Gobierno en noviembre de 2016, después de analizar los resultados del estudio y las propuestas de reforma de los impuestos y la protección social a implementar. El objetivo final es reemplazar todo de subsidios pagados por el Estado con una renta básica que permita a cada individuo tomar sus propias opciones.

Holanda

En los Países Bajos, una treintena de municipios llevan a cabo a partir de enero de 2016 el proyecto piloto de renta básica. La ciudad de Utrech ha sido la pionera y otras como Tilburg, Wageningen y Groningen también están estudiando la renta básica para sus ciudadanos. El experimiento de Utrech, una ciudad de 300 000 habitantes, toma como base a 300 personas, todos ellos beneficiarios de prestaciones por desempleo o de bienestar, que conformarán seis grupos de al menos 50 personas. Uno de estos grupos seguirá estando bajo el actual sistema de seguridad social y servirá como grupo de comparación. De los cinco restantes, sólo uno recibirá una renta básica incondicional de 900 euros al mes para un solo adulto o de 1.300 euros por cada casa. Los otros tres grupos experimentarán con diferentes variantes, mientras que el grupo restante experimentará la ley vigente en materia de protección social. “La gente dice que los destinatarios no tratarán de encontrar un trabajo, lo vamos a comprobar “, ha dicho el responsable de este proyecto, Nienke Horst.

Francia

En Francia, los diferentes grupos que apoyan la idea han formado el Movimiento Francés para una Renta Básica. El gobierno socialista no ha mostrado por ahora interés en este asunto aunque, algunos exministros la apoyan. Entre ellos, Arnaud Montebourg (exministro del PS), el ex ministro de Relaciones Exteriores y del Interior, Dominique de Villepin (UMP) y la expresidenta del PCD Christine Boutin. Entre los Verdes, personalidades como José Bové, Eva Joly, Yves Cochet y Daniel Cohn-Bendit también apoyan la idea. Actualmente, sólo ‘Europa Ecología Verdes’ proponía el “ingreso incondicional” en su programa electoral nacional. En julio de 2015 consiguieron aprobar una moción para permitir la financiación de un estudio de viabilidad para la renta básica universal en la sesión plenaria del Consejo Regional de Aquitania, una iniciativa pionera en Francia.

Pero aún hay más: en Irlanda, el Fianna Fail incluirá en su programa un compromiso de Renta Básica de 230 euros a la semana. En Holanda, hay 30 municipios y ciudades con planes de inserción de este tipo de renta, encabezados por Utrecht… Y hay grupos más o menos cuajados en la mayoría de los países comunitarios.

Conclusiones

La renta básica universal no es patrimonio de la izquierda. De hecho, se diferencia en poco de iniciativas como la red inferior y el impuesto negativo de Milton Friedman, autor liberal que defendía que fueran socorridos por el Estado quienes bajaran de determinado umbral de renta.

En líneas generales, dejando de lado propuestas utópicas de imposible financiación, la mayoría de las iniciativas son de sustitución: proponen que la renta básica sustituya a un conjunto de prestaciones sociales ya preexistentes, con el fin de garantizar que no habrá exclusión social.

Los inconvenientes d una medida de esta naturaleza son los obvios: el más evidente, que una renta de esta naturaleza desincentivaría el empleo.

En cualquier caso, la renta básica universal ya no es en Europa una excentricidad utópica de ciertas formaciones de izquierda radical sino una posibilidad que está tomando encarnadura en varios países democráticos. Por ahora, parece que la izquierda la rechaza de modo general y opta en cambio por un salario de integración del que se beneficiarán sólo quienes no dispongan de otros ingresos.

Antonio Papell
Director de Analytiks

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1 Comentario

  1. Vaya panfleto os habéis currado. De los encuestados en suiza, sólo el 2% dejaría de trabajar.

    http://www.24heures.ch/news/standard/seuls-2-suisses-arreteraient-travailler/story/26022289

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