Economía

Preguntas (y algunas respuestas) sobre la factura de la luz

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Preguntas (y algunas respuestas) sobre la factura de la luz 1

Acostumbrado a meterse en charcos prosaicos, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró delante de los micrófonos de Onda Cero que “va a llover” y que esto “va a dar lugar a una bajada” en el precio de la factura de la luz. El líder popular, asimismo, comentó que, por supuesto, le gustaría ver ese descenso, pero que “no todo en esta vida depende del Gobierno. Ni del de España ni del de ningún país del mundo”. Argumentos que son medias verdades o medias mentiras, según el punto de vista desde el que se quiera mirar.

La factura de la luz se ha encarecido casi un 70 % en los últimos diez años. De enero del año pasado a este, el precio de la factura ha escalado un 28 %: el curso anterior un usuario medio con las tarifas vigentes en las tres primeras semanas del año pagó 67,84 euros, mientras que ahora esa cantidad se ha inflado hasta los 86,96 euros, según varios análisis elaborados por Facua. ¿Y se va a quedar ahí? Parece que no. El propio ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha admitido que la factura se va a encarecer unos 100 euros al año.

¿Por qué sube la luz? Son varios los factores que debemos tener en cuenta. La ola de frío ha aumentado el consumo de electricidad y, por tanto, ha incrementado la demanda. Las empresas eléctricas tienen que producir más utilizando medios más caros (por ejemplo, a través de centrales térmicas que hay que poner operativas), por lo que suben los costes de producción y, por tanto, el precio, ya que la energía más cara es la que marca el importe.

¿Esto es todo? ¿No hay más factores que expliquen la subida de la luz? Los hay. Según el Ministerio de Energía, el presidente y la patronal del sector, la culpa de que cada vez paguemos más por la electricidad también recae sobre el clima. Como bien sabemos, las energías más baratas son la hidráulica y la eólica, ya que a parte del agua y del viento no hace falta más energía para generar electricidad. Pero claro, apenas ha llovido y casi no ha soplado el viento. Entonces, ¿qué pasa? Que se tiene que producir más electricidad con combustibles fósiles (gas y carbón) que, efectivamente, son más caros y disparan los precios del mercado mayorista.

[pullquote]No ha llovido, no ha soplado el viento y hemos tenido que vender electricidad a Francia[/pullquote]

¿Algún factor externo que provoque o repercuta sobre esta subida? Claro. Nuestros vecinos franceses, que están en máximos estacionales de consumo eléctrico, han paralizado 20 de sus 58 centrales nucleares, responsables de generar el 78 % de la electricidad, por lo que se han visto obligados a importar electricidad de otros países, entre ellos el nuestro. Esto aumenta la demanda y, ya lo han adivinado, los precios vuelven a subir.

¿Se sabe cómo se fija el precio de la luz? Aunque es algo complejo, el mejor resumen lo ha hecho la cadena EITB. Según informan, los precios del mercado mayorista se fijan con un día de antelación, alrededor del mediodía (por eso en las noticias últimamente oímos eso de “mañana se alcanzarán nuevos máximos en la factura de la luz”). Para fijar el precio primero se hace una previsión de cuánta electricidad se consumirá en cada una de las horas del día siguiente. Para cada hora se cubre la demanda con las ofertas más baratas, pero el precio de la tecnología más cara es el que decide el importe final. De este modo, el precio de las centrales de gas y carbón suelen marcar lo que pagamos de luz (que no el del importe total de la factura).

¿Y si no utilizo los electrodomésticos en las horas más caras, reduciré el precio final de la factura? No mucho, lo sentimos. En primer lugar, porque el precio mayorista de la electricidad supone algo más del 35 % del coste del recibo final, mientras que el resto corresponde a los impuestos (25 %) y los denominados peajes que fija el Gobierno (40 %); en segundo lugar, de nada sirve que realice un ‘apagón’ si tiene un contador digital con telegestión, ya que su compañía le aplicará unos perfiles de consumo preestablecidos y no importará la hora en la que conecte sus aparatos.

¿O sea, que pago más en impuestos que por la electricidad? Más o menos. Según la OCU, la comercializadora compra la electricidad para venderla a sus clientes al mejor precio posible, teniendo en cuenta a la competencia. Esto supone, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el 37,48 % de la factura final. En cuanto a los impuestos, estos significan el 21,38 %, y aquí se encuentran el IVA, el impuesto sobre la electricidad y el alquiler del contador. ¿Y eso de los peajes, qué es? Según la CNMC, los peajes, también conocidos como tarifas de acceso, ocupan el 41,14 % de la factura final y los fija anualmente el Ministerio. Además, da igual con que compañía tenga contratado el servicio porque esto lo tendrá que pagar de todas maneras. Este dinero lo recaudan las eléctricas y luego se lo dan al organismo regulador para que lo distribuya.

[pullquote]Las primas a las renovables suponen el 17,22 % de la factura final[/pullquote]

¿Más de un 40 % corresponde a los peajes? ¿Pero qué estoy pagando con eso? Varias cosas. En las tarifas de acceso se incluyen varios conceptos, algunos son evidentes y se prestan en régimen de monopolio por empresas diferentes a la comercializadora y son: el transporte de la energía por redes de alta tensión (2,96 % de la factura) y la distribución de la misma hogar a hogar, con instalación y lectura de contadores (10,04 %). Otros de los conceptos que se incluyen son: las primas a las energías renovables, que suponen el 17,22 % de la factura; las compensaciones extrapeninsulares (4,14 %), que es lo que se paga a Endesa para que los consumidores de Canarias y Baleares paguen el mismo precio que los que viven en la Península (en las islas es más caro generar electricidad); la amortización del déficit, también conocido como déficit tarifario, que consiste en la diferencia entre los ingresos que las compañías perciben por los pagos de los consumidores y los costes que la normativa reconoce por suministrar electricidad; y, por último, el bono social (0,41 % de la factura).

Entonces, ¿las empresas tienen poco margen de maniobra? ¿Todo es culpa del Gobierno? Bueno, poco margen de maniobra, tampoco. Suponemos que una empresa cuyo presidente gana más de 40.000 euros al día –según datos facilitados a la CNMC– no tiene que estar ajustándose el cinturón. Por otra parte, desde Facua aseveran que en este sector nunca ha existido la competencia que se prometió cuando se liberalizó el mercado y reclaman la intervención del Gobierno para que sea quien fije periódicamente una tarifa accesible. Además, demandan que se baje el IVA del 21 %, impropio de un servicio esencial.

analytiks

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