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Elizabeth Warren: la amenaza fantasma o la venganza de los demócratas

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Elizabeth Warren
Elizabeth Warren | Foto: Phil Roeder (Flickr)

Hace mucho tiempo, en un país muy, muy lejano, allende el Atlántico, un multimillonario se propuso gobernar Estados Unidos. Muros en las fronteras. Cancelación de tratados de libre comercio. Impuestos a los chinos. ¡Guerra! La República Federal está más polarizada que nunca. La bolsa, en máximos históricos, y el desempleo, en mínimos, no son garantía de estabilidad. Mientras, el poderoso Lord Trump orquesta un plan desde las cloacas para debilitar al enemigo. Pero la conexión Washington–Kiev es interceptada por tropas rebeldes. Una mujer demócrata apellidada Warren pretende liderar una misión desesperada para recuperar la Casa Blanca…

El proceso de destitución iniciado por los demócratas en el Congreso, salvo sorpresa mayúscula, será fulminado por el rayo láser de la mayoría republicana en el Senado. Trump seguirá, por tanto, al frente del país y optará a la reelección el próximo 3 de noviembre de este año.

El ascenso de Elizabeth Warren

Convencidos de lo anterior, los demócratas ya han iniciado sus primarias para la lucha final. Como es tradición, el consejo editorial de The New York Times ha hecho público su apoyo. Sus favoritas son Elizabeth Warren, representante del ala más radical del Partido Demócrata, y Amy Klobuchar, de corte más moderado. El prestigioso diario apoyó en 2008 a Barack Obama y en 2000 y 2004 a Al Gore y John Kerry, respectivamente. El apoyo del NYT, la victoria no asegura.

Hay quien se pregunta a estas alturas si una mujer puede llegar a la presidencia de EE. UU. La propia Warren respondió así en el debate electoral celebrado la semana pasada en Iowa frente al resto de aspirantes demócratas: “Miren a los hombres de este escenario. En conjunto, han perdido diez elecciones. Las únicas personas en este escenario que han ganado todas y cada una de las elecciones en las que han participado han sido mujeres. Y la única persona en este escenario que ha vencido a un republicano en los últimos 30 años soy yo”.

En algún momento nos dejaremos de preguntar si una mujer puede hacer tal o cual cosa. Warren, la más pequeña de cuatro hermanos y criada en el seno de una familia humilde, estudió en Harvard se labró una prolija carrera profesional. Su nombre saltó a los medios en 2010, cuando impulsó la creación de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor, una agencia que puso al descubierto las trampas y trucos de los bancos en la letra pequeña de los contratos de las hipotecas y las tarjetas de crédito. El ‘nuevo sheriff de Wall Street’, le apodó la revista Time.

La fuerza de los mercados

Warren es una candidata sobradamente preparada. El problema no es de género, el problema se llama Donald Trump. El republicano no tiene rival en el seno del partido y no solo llega en forma a las presidenciales por sobrevivir al impeachment. La fuerza de los mercados está con él, y Warren (sus propuestas) no les hace excesiva gracia.

“Los inversores no esperarán hasta el día de las elecciones para mostrar su descontento por las propuestas de los demócratas de subir impuestas y realizar nuevas regulaciones”, escribió en octubre del año pasado Chris Matthews en MarketWatch, un portal económico de referencia en EE. UU. A los inversores y al mercado le gusta el liberalismo que defiende Trump, qué duda cabe.

Lori Calvasina, directora de estrategia en RBC Capital Markets, escribió una nota recogida por el mismo artículo en la que anunciaba lo siguiente: “La combinación de una Casa Blanca con Warren al frente y un Congreso con mayoría demócrata será un reto para el mercado” debido a las medidas que propugnan estos –regulación bancaria, impuestos a los ricos, Medicare para todos…–. “Los inversores encuestados por RBC consideran que las acciones que más se verán afectadas serán las empresas del sector de la salud, las tecnológicas y las financieras”, señala el artículo.

Sanidad es el Halcón Milenario de Warren. La senadora y candidata demócrata defiende un sistema público y universal, fulminando la mayor parte de los seguros privados. Esta medida, que, de hacerse efectiva, costará algo más de 20 billones de dólares a las arcas públicas en una década, se financiará sin subir los impuestos a las clases medias, asegura.

Warren también quiere condonar gran parte de las deudas estudiantiles y ofrecer matrículas gratis en las universidades públicas de Estados Unidos. Propone nuevos impuestos a las empresas y a las grandes fortunas, bajas familiares pagadas para los trabajadores y una subida del salario mínimo hasta los 15 dólares por hora de trabajo en el próximo lustro, explica Amanda Mars en este artículo. No nos olvidemos de su idea de trocear a los gigantes tecnológicos como Facebook.

Los pronósticos

En dos semanas arrancan las primarias para que republicanos y demócratas decidan quién es su candidato. El favorito, según la tabla de pronósticos que ha elaborado Kiko Llaneras en El País, es Joe Biden, seguido de los candidatos más a la izquierda, Bernie Sanders y la propia Warren. “Pero tampoco sería muy extraño si al final gana otro candidato diferente a esos tres”, añade el experto.

La legislatura de Trump llega a su ocaso. A su favor tiene, principalmente, el buen estado de las cuentas del país, pero también un dato para supersticiosos: la mayoría de los presidentes salieron reelegidos en los siguientes comicios. El último en romper esta ‘tradición’ fue Bush padre (1988 – 1992) y, anteriormente, Jimmy Carter (1976 – 1980). ¿Será Warren la venganza intervencionista de los demócratas o solo una amenaza preelectoral?

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