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Sobre el ‘impeachment’ de Trump y en defensa de Estados Unidos

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Donald Trump

Miércoles de contener el aliento en Estados Unidos. La Cámara de Representantes ha convocado hoy la votación de los cargos contra el presidente Donald Trump, que saldrá adelante gracias a la mayoría de los demócratas. Sin embargo, el siguiente paso del impeachment es el Senado, y aquí los republicanos ya han dado su apoyo al mandatario. Trump, que hasta ahora había tachado de ilegítimo el proceso de destitución, ha escrito una carta de seis páginas a la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, acusándola a ella y a su grupo de destruir la democracia estadounidense.

La carta empieza así: “Escribo para expresar mi más enérgica protesta contra la cruzada de destitución partidista que están llevando a cabo los demócratas en la Cámara de Representantes. Este juicio político representa un abuso de poder sin precedentes por parte de los legisladores demócratas, inigualable en casi dos siglos y medio de la historia legislativa estadounidense”. Si el juicio político se activa este miércoles se estará “declarando la guerra a la democracia estadounidense”, sostiene el mandatario estadounidense.

Trump a Pelosi: “Ustedes son quienes interfieren en las elecciones de Estados Unidos”

Trump: quejas y logros

En la misiva, el presidente estadounidense ataca con dureza a Pelosi. Asegura que ella “admitió la semana pasada” que el esfuerzo de sacar adelante el impeachment se “ha llevado a cabo durante dos años y medio, mucho antes de que se escuchara cualquier llamada telefónica con Ucrania”. “Ustedes son quienes interfieren en las elecciones de Estados Unidos. Ustedes son quienes subvierten la democracia de EE. UU. Ustedes son quienes obstruyen la justicia. Ustedes quienes traen dolor y sufrimiento a nuestra República para su propio beneficio egoísta personal, político y partidista”.

Trump se defiende de las acusaciones y aprovecha la carta para dejar por escrito sus logros, como la derrota del Estados Islámico y el asesinato de su líder, Al-Baghdadi. Porque es cierto que está en una situación delicada, pero la excelente salud económica del país es innegable. El mandatario sostiene que los demócratas solo buscan distraer a la gente de la buena marcha del país (muchos empleos generados y el desempleo más bajo de la historia, el mercado bursátil al alza, recorte histórico de impuestos, acuerdos comerciales con varios países…).

Los demócratas y un sistema que se autorregula

En un país en el que además el sistema de check and balances funciona de manera envidiable, con una sociedad civil plural, diversa y un entramado corporativo que sabe liderar por valores, independientemente del ocupante de la Casa Blanca, Trump se juega el cargo y los demócratas el futuro

Ambas partes, republicanos y demócratas, están haciendo su papel. En un país en el que además el sistema de check and balances funciona de manera envidiable, con una sociedad civil plural, diversa y un entramado corporativo que sabe liderar por valores, independientemente del ocupante de la Casa Blanca, Trump se juega el cargo y los demócratas el futuro. Si el proceso de destitución termina en nada, es bastante probable que, teniendo en cuenta la buena marcha del país, vuelva a salir reelegido como presidente (hasta la historia le hace un guiño al mandatario: desde principios del siglo XX hasta la fecha, de los 19 candidatos que han buscado la reelección, solo cuatro han perdido los comicios).

Donald Trump no tiene nadie que le quiera disputar el puesto de mando dentro del partido republicano. Lo contrario sería una osadía. Además, el magnate lleva recaudados, según cuenta David Alandete en las páginas de ABC, 308 millones de dólares en donaciones para afrontar los comicios del próximo año. Cuando ganó la nominación en julio de 2016 solo se gastó 63 millones de dólares. Trump no irá a primarias. Su única –y gigantesca– duda es el proceso de destitución.

España, también pendiente de EEUU

Javier Solana

Javier Solana | Foto: Security & Defence Agenda (Flickr)

Javier Solana, presidente de ESADEgeo y ex secretario general de la OTAN, explicó que hay que estar atento en todo momento a lo que suceda allende el Atlántico. “Lo que ocurre a un lado del mundo, tiene consecuencias en el otro. Si uno no tiene conciencia de la globalización, sin duda perderá muchísimas oportunidades”, dijo.

En España no estamos para perder oportunidades. Este mismo miércoles hemos amanecido sabiendo que Estados Unidos tiene la intención de aumentar un 50 % su presencia militar en la base de Rota. El Pentágono quiere colocar dos destructores y 600 militares más en la que es su principal base naval estadounidense en el sur de Europa. Sin embargo, las negociaciones se iniciarán más adelante, cuando tengamos un Gobierno que deje de estar en funciones y esté en plenas facultades para sentarse con la primera potencia mundial para reformar el convenio bilateral entre ambos países.

EE. UU. y España, aliados históricos

Independientemente de la situación interna que se esté dando en EE. UU. y al margen de la paleta de colores que conforme el próximo gobierno, la relación con el gigante americano conviene conservarla y reforzarla. España es un país atlantista. Siempre lo ha sido y es responsabilidad del Gobierno que se forme que las buenas relaciones se mantengan.

Nuestro país ya ha recibido una doble advertencia de la Alianza Atlántica y de Donald Trump: España debe incrementar su inversión en Defensa, pues somos los segundos (detrás de Luxemburgo) que menos gastamos en relación al PIB. El Gobierno español, que destina actualmente un 0,92 %, lejos del 2 % fijado en la Cumbre de Cardiff en 2014, sostiene que existen otros parámetros más allá de ese porcentaje del PIB para medir la inversión, como explica Esteban Villarejo en este artículo. Tal es el caso de la cesión de instalaciones estratégicas, como la gaditana.

No cometer errores del pasado

Sin caer en histrionismos o postureo malamente impostado de izquierdismo, alguien debe recodar que nuestro país ya ha recibido una doble advertencia de la Alianza Atlántica y de Donald Trump: España debe incrementar su inversión en Defensa, pues somos los segundos (detrás de Luxemburgo) que menos gastamos en relación al PIB. El Gobierno español, que destina actualmente un 0,92 %, lejos del 2 % fijado en la Cumbre de Cardiff en 2014, sostiene que existen otros parámetros más allá de ese porcentaje del PIB para medir la inversión, como explica Esteban Villarejo en este artículo. Tal es el caso de la cesión de instalaciones estratégicas, como la gaditana.

Convendría que el próximo Gobierno no titubease a la hora de alicatar acuerdos con Estados Unidos, materia militar incluida

Convendría que el próximo Gobierno no titubease a la hora de alicatar acuerdos con Estados Unidos, incluso en materia militar. Si no se llega a ese 2 % que piden la OTAN y Trump, la colaboración puede ser una buena moneda de cambio. En definitiva, España no está para cometer errores ni para generar turbulencias en la Alianza Atlántica.

Una agenda progresista es absolutamente compatible con entender la importancia del factor geopolítico y nuestra necesidad de cercanía con EE. UU. La entrada de nuevos socios al Ejecutivo de Pedro Sánchez ni puede ni debe contagiarse del populismo barato o la mala comprensión de las relaciones bilaterales que nos llevó a cometer errores históricos y luego tener que corregirlas con esfuerzo.

Una agenda progresista es absolutamente compatible con entender la importancia del factor geopolítico y nuestra necesidad de cercanía con EE. UU.

Nunca es mal momento para recordar que un país es mucho más que la suma de aciertos y desaciertos de su presidente, por muy dramáticos estos que sean –tenemos mucha experiencia en España– y que mantener una excelente relación con EE. UU. es no solo importante, sino absolutamente compatible con sostener, por ejemplo, una agenda social que proteja a las capas más desfavorecidas de la población. Progresismo y atlantismo ni pueden ni deben estar reñidos, especialmente en un mundo donde las amenazas incluso para nuestro sistema parecen venir por otros derroteros geográficos.

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