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Casado, Rivera e Iglesias y el optimismo irracional: ¿dulce derrota o amarga victoria?

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Casaro Rivera Iglesias

De un tiempo a esta parte, algunas formaciones se conforman con esa expresión futbolística tan manida de ‘salvar los muebles’. Casado ‘salva los muebles’ porque consigue el Ayuntamiento y mantiene la Comunidad de Madrid, a pesar de haber obtenido unos malos resultados (no hablemos ya de las generales pasadas). Ciudadanos ‘salva los muebles’ porque, a pesar de haber fracasado en el enésimo intento de lograr el sorpasso, se mantiene en la brega. Podemos y sus confluencias y sopa de siglas también ‘salvan los muebles’ porque, a pesar de haber perdido la mayoría de los llamados ayuntamientos del cambio –se salva Kichi, en Cádiz, quien no es precisamente de la cuerda de Iglesias–, aún conserva la esperanza de conseguir alguna cartera en el futuro gobierno de Sánchez.

Pablo Iglesias y Unidas Podemos afrontaron las elecciones generales del pasado 28-A con la intención de apoyar, no ya de ganar, a un PSOE que había aunado la mayor parte del voto de izquierdas, gracias a los réditos cosechados tras la moción de censura que expulsó a Rajoy del Gobierno. La situación de la formación morada –de lo que queda tras las divisiones– es verdaderamente crítica, sobre todo desde el punto de vista táctico: en Madrid, Iglesias dio su apoyo explícito a Carlos Sánchez Mato, candidato de Madrid en Pie, que no ha conseguido representación parlamentaria al no superar el 5 % de los votos necesarios. En Castilla-La Mancha, Podemos tenía una vicepresidencia… que ha perdido.

Por cierto, el líder de la formación morada ya ha adelantado que no va a dimitir y que eso es algo que corresponde valorar «a los inscritos». Ahora, ha dicho, «es el momento de hacer autocrítica, ver qué cambios podemos hacer y arrimar el hombro». Quizá Podemos necesite un cambio de chasis y no una mano de chapa y pintura; recordemos que desde las generales de 2016 hasta las de este año, los morados han perdido un millón de votantes, es decir, 29 escaños.

Ciudadanos, optimismo desmesurado

En la Arcadia naranja parece que da igual lo que ocurra en cada jornada electoral: allí siempre reina la felicidad. En las generales, Ciudadanos no consiguió superar al PP, lo que no impidió a Rivera colocarse la etiqueta de líder de la oposición. En estos últimos comicios la formación liberal-conservadora ha vuelto a fracasar: los populares vencen en todas las grandes plazas y todas sus opciones de llegar al poder pasan por apoyar a los conservadores… y tener de compañero de pupitre a VOX.

Ciudadanos es una especie de eterno aspirante. Siempre está acariciando su oportunidad, soñando con un cinturón de campeón que nunca llega. Y da igual la estrategia: primero por el centro, luego por la socialdemocracia, más tarde desde la derecha; los naranjas no encuentran su hueco. El mejor termómetro de la situación actual de Rivera y los suyos lo encontramos en las europeas. En la circunscripción única, equivalente a las generales, el PP les ha sacado ocho puntos de distancia.

También va a ser entretenido ver cómo explica Ciudadanos que va a tener de aliados a los ultras de VOX, y que se va a sentar en la misma mesa a negociar con un falangista y admirador de Primo de Rivera como Javier Ortega Smith. Valls, que ya ha pedido en varias ocasiones a sus socios de C’s que no lleguen a acuerdos con los de Abascal, amenaza con romper las relaciones si esto vuelve a suceder. Los liberales europeos de ALDE, grupo al que está adscrito C’s y grandes rivales de la ultraderecha, también esperan ver qué sucede. Por el momento, lo que anuncian desde la formación naranja es que están abiertos a formar gobierno con todos y que decidirán los pactos caso por caso.

El PP, como si nada hubiera pasado

La sonrisa también es eterna en Génova, 13. Pablo Casado ya ha olvidado que ha obtenido los peores resultados electorales del PP en unas generales. Y lo ha olvidado gracias a que otro mal resultado le ha salvado de la quema: el líder conservador ha conseguido que sus dos apuestas personales, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida, vayan a liderar la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid gracias a un nuevo pacto de perdedores, aquello que tanto se criticó en su día desde sus filas; aunque, al fin y al cabo, también le sirvió a él para vencer en las primarias del PP.

Este lunes, Casado se ha mostrado eufórico, a pesar de haber caído respecto a las anteriores europeas, municipales y autonómicas. El PP, ha dicho, está de vuelta e inicia la «remontada» para recuperar La Moncloa. También ha mandado un recado a Sánchez: «Se le va a hacer muy difícil esta legislatura» porque, a partir de ya, el PP va a trazar su línea de actuación para recuperar el Gobierno. Con sus 66 escaños, casi la mitad que el PSOE.

Resulta sorprendente que todos los perdedores estén eufóricos; y que el que no lo está, no sea capaz de ver la magnitud del desastre. Los ciudadanos, los votantes, tienen memoria y juicio propio. Los partidos se empeñan en hacernos ver que con ‘salvar los muebles’ es suficiente; mientras, la casa arde. Y nosotros estamos dentro.

Iberia 350
Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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1 Comentario

  1. Es un análisis de la realidad, de la situacion politica a la que han llegado algunos partidos. La autocrítica no existe. Casado vende el Gobierno de Madrid como una victoria, repetido por los voceros, aunque hayan perdido concejales en el Ayuntamiento y diputados en la Asamblea, hay gente que ya se lo cree. Rivera, más de lo mismo, sigue sin poder desbancar al PP, pero ha ganado. Para Iglesias, su victoria es entrar en el Gobierno, machacando que es lo que las urnas han dicho y que los socialistas están de acuerdo, Tampoco es verdad. El problema de esta situación no la tienen ellos, se lo permiten, ese es el problema que tiene nuestra sociedad. Como ciudadanos tenemos responsabilidades, como la de no permitir a los partidos que mientan, no castigarlos en las urnas por las políticas al margen de los ciudadanos. No tengo esperanzas de que esto cambie, hace falta mucha pedagogía y años para revertir feudalismo, monarquías absolutistas, dictadura. Cuarenta años de democracia, no son nada, por lo que se ve. Como madrileña estoy triste, decepcionada y enfadada. Otros cuatro años de penurias para mi comunidad, nos venden la bajada de impuestos, que no es tal, se los bajan a los del 10%, después piden un préstamo, con enormes intereses, que los pagamos todos, como han estado haciendo, para hacer frente al dinero que no pagan sus amiguitos. Porque no pueden aducir, pueden, pero mintiendo, porque en la anterior legislatura no se ha hecho nada relevante en la comunidad. También los pediría a la otra izquierda que se creen, los padres de la moral, que empiecen a comportarse como adultos, porque sus equivocaciones las pagamos todos. Si ha habido abstención en los distritos del Sur que se pregunten la causa. ¿Será que el Ayuntamiento no ha hecho nada en esos distritos?

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