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El programa electoral de Vox en otras palabras

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El programa elecotal de Vox
Acto de Vox en Vistalegre en octubre de 2018 | Autor: Contando Estrelas (Wikipedia)

El programa electoral de Vox de cara a las elecciones del próximo 28-A ha provocado un orgasmo entre los economistas más liberales. No se esperaba menos de los remedos del trumpismo en España, quienes en Andalucía han forzado la eliminación el impuesto de sucesión a todo aquel que herede más de un millón de euros. Con la presentación del programa, los de Abascal dejan aún más claro –si es que cabía alguna duda– para quién van a gobernar.

La formación ultraderechista propone un cambio en el sistema laboral, fiscal y de protección social enorme. Para empezar, asegura que realizará una rebaja fiscal que beneficiará claramente a las rentas más altas: pretenden eliminar numerosos impuestos y dejar solo dos tramos de IRPF y un tipo único del 22 % para Sociedades. También proponen eliminar definitivamente el Impuesto sobre el Patrimonio y del gravamen de las herencias y donaciones entre padres e hijos, así como suprimir el Impuesto sobre Servicios Digitales y el Impuesto sobre las Transacciones Financieras. En otras palabras: eliminar impuestos que afecten a las rentas altas.

Despidos

Abascal y los suyos aseguran que los costes de las indemnizaciones por despido en nuestro país son elevados. Asimismo, aprovechan el documento para asegurar que el sistema de protección al desempleo es uno de los más generosos y de los más prolongados de los países de la Unión Europea. Vox asegura que la actual protección para los parados «prolonga de manera artificial la duración del desempleo», ya que no genera incentivos para la búsqueda activa de empleo. Por ello, propone unificar la indemnización por despido para todos los contratos a 20 días hasta un máximo de 12 meses. En otras palabras: acabar con los ‘privilegios’ de los parados.

Mercado laboral

El programa electoral de Vox propone reducir las cotizaciones sociales a la Seguridad Social (de hecho, quieren favorecer la contratación de jóvenes menores de 24 años y demandantes de un primer empleo con un ‘salario de inserción’ libre de pagar cotizaciones sociales), hasta equipararlo con la media de la UE y que los tribunales no puedan rechazar la validez de los ERE acordados (a excepción de los casos en los que existan casos de discriminación probados y tasados por ley). También abogan por la prevalencia del convenio individual y del de empresa sobre el convenio individual y sectorial, respectivamente. En otras palabras: adelgazar los derechos de los trabajadores.

Pensiones

Vox impulsa la transición hacia un modelo de capitalización para abandonar poco a poco el sistema de reparto (la generación cotizante financia la pensión de la generación jubilada). Así, los menores de 25 años dejarían de cotizar, los trabajadores de entre 25 y 45 años podrían dejar de cotizar voluntariamente y los mayores de 45 continuarían cotizando a cambio de devengar un derecho del sistema público hasta que se extinguiera, como explica el economista liberal Juan Ramón Rallo. También señalan que para aliviar la sostenibilidad de las cuentas de la Seguridad Social hay que retrasar la edad de jubilación, introducir incentivos a la prolongación de la vida laboral y aumentar el número de años cotizados exigidos para obtener una pensión. En otras palabras: ahorremos para nuestras pensiones privadas o trabajemos más años.

Liberalizaciones

Como buen partido neoliberal, el programa electoral de Vox asegura que pedirán a la Comisión Nacional de Mercados y Cometencia (CNMC) elabore un catálogo detallado de todos los problemas que existen contra la competencia en todos los sectores… para proceder a su apertura. Además, subraya la importancia de liberalizar el mercado del transporte ferroviario, privatizar por completo Aena e Indra y que el Estado salga de Enagás y Red Eléctrica. En otras palabras: u nuevo guiño al sector privado.

Ley de huelga

Vox mete entre paréntesis el derecho a huelga. La formación ultra propone una «Ley de huelga moderna», dada la «inadecuación» del régimen vigente. Si la formación llega al poder, la legalidad de la convocatoria de una huelga exigirá el voto mayoritario y secreto de los trabajadores del sector, industria o empresa en cuestión; los trabajadores que no desean sumarse deberán poder trabajar con garantías. La actividad de los piquetes informativos deberá realizarse dentro de su centro de trabajo y el comité convocante responderá ante los tribunales de los daños físicos o materiales. En otras palabras: las huelgas molestan, así que cuantas más trabas, mejor; por ello, nada como el término ‘moderno’ para volver unos años atrás, cuando las huelgas estaban prohibidas.

Puede leer el documento íntegro aquí.

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