Global

El renacer del Estado Islámico (aunque en realidad nunca murió)

0
Fotografía de un miembro del Estado Islámico
Foto: AdobeStock

El presidente estadounidense, Donald Trump, mandó a sus tropas desplegadas en Siria hacer las maletas a finales de diciembre porque su misión ya estaba completada: habían vencido al Estado Islámico (Dáesh), la organización terrorista más destructiva que ha visto el mundo. Es cierto que han sido sometidos duramente por muchas fuerzas, incluido el ejército de EE. UU., pero el Dáesh no está acabado. Los combatientes que quedan en Irak y Siria se están preparando para un resurgimiento, y los grupos afiliados siguen sembrando el caos en diferentes partes del mundo, especialmente en África.

«Diría que más del 99,5 % del territorio que controló Estado Islámico ha sido devuelto a los sirios. En un par de semanas será el 100 %», aseguró en su primera rueda de prensa el secretario de Defensa en funciones de Estados Unidos, Patrick Shanahan. El relevo de Jim Mattis, quien dejó el cargo el 1 de enero en protesta por la decisión de Trump de retirar las tropas del país árabe, dijo que los yihadistas ya no controlan «territorios clave ni centros de población significativos», según declaraciones recogidas por el diario local The Washington Examiner.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), según Europa Press, también consideran que la lucha contra el Dáesh está en «sus últimas fases». La periodista Caroline Alexander, en un reportaje elaborado para Bloomberg, recoge que el grupo terrorista ha ido perdiendo el territorio que tenía en su poder gracias a las distintas fuerzas que han combatido contra ellos. «Aun así, se cree que el líder del grupo, Abu Bakr al-Baghdadi, así como varios cabecillas, están vivos, por lo que la estructura organizativa del grupo continúa intacta», escribe.

El Estado Islámico en la actualidad

En Irak y Siria, el Estado Islámico está recurriendo a tácticas de insurgencia: bombardeos, ataques con francotiradores y asesinatos selectivos. Esto indica, según Alexander, que Dáesh «no tiene intención de renunciar a Irak y Siria, y que ven una oportunidad de recuperar los territorios si los gobiernos no logran unir a las comunidades y reconstruir el país».

Pero ¿cuántos terroristas quedan sobre el terreno? La experta comenta que es difícil de calcular. Según un informe realizado por el departamento de Defensa, a finales de 2018, las estimaciones oscilaban entre «varios miles y 30.000 combatientes». Lo que sí parece seguro es que muchos de estos ‘soldados’ yihadistas llegados de Europa han regresado a sus países.

Capacidad para atacar

En 2015, la organización terrorista ingresaba al mes, de media, unos 80 millones de dólares. La pérdida de territorio también les ha llevado a perder los campos petrolíferos que estaban en su poder –la venta de crudo era su principal fuente de ingresos–, así como una disminución del dinero que recibían a través de los impuestos. «Aun así, las autoridades que monitorizan al Estado Islámico aseguran que se han inflitrado en negocios legítimos como la construcción, el cambio de divisas, la pesca y el cambio de divisas. Todavía es capaz de canalizar dinero a través de las fronteras», explica Caroline Alexander en Bloomberg.

Un informe de la Rand Corporation, un laboratorio de ideas que forma a las Fuerzas Armas estadounidenses, asegura que a pesar de haber perdido prácticamente todo el territorio, el Estado Islámico tiene el suficiente dinero como para apoyar una insurgencia en Irak y Siria y para perpetrar atentados esporádicos en el extranjero durante años.

El grupo terrorista continúa llamando a los lobos solitarios para que perpetren atentados. En cuanto a la maquinaria propagandística, la periodista asegura que «ya no funciona a su máximo nivel», pero la producción se ha recuperado un poco desde la caída de finales de 2017. «Gran parte de su actividad mediática se ha trasladado a sus afiliados. Los esfuerzos para contrarrestar su influencia en Internet siguen siendo un desafío, especialmente con el uso de las aplicaciones de mensajería encriptada», explica.

El efecto de la retirada de las tropas estadounidenses

Los 2.000 soldados estadounidenses desplegados en el noreste de Siria representan la cuarta parte de las fuerzas que luchan sobre el terreno contra el Dáesh. La coalición liderada por Estados Unidos suma 74 países. Para algunos analistas la presencia yanqui es simbólicamente importante debido a que muchos países de la región consideran que su poderío militar es inigualable.

Pero si algo ha hecho daño al Estado Islámico han sido los ataques aéreos, la principal actividad militar de la coalición, que, al parecer, no va a detenerse tras la marcha de EE. UU. Y van a continuar porque, además de que Dáesh es una fuerza muy peligrosa, en el norte del país se pueden producir una serie de luchas caóticas, donde participan varios actores –entre las fuerzas sirias curdas, aliadas de EE. UU; Turquía, que considera a los turcos una amenaza; y el régimen sirio, ansioso por recuperar territorio–      y son un peligroso caldo de cultivo para el nacimiento de grupos terroristas.

Leer más: ‘Supremacismo blanco y terrorismo’

Nieva sobre los muertos (sobre El oro del Rin)

Entrada anterior

La izquierda en peligro. El bucle perverso del malestar

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Global