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Albert Rivera y el último intento para salvar a Ciudadanos de la debacle

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España Suma y el no de Albert Rivera

Albert Rivera ha vuelto. Y lo hace a última hora: un gesto de cara a la galería para intentar limpiar su imagen en el último suspiro, cuando prácticamente todos los actores políticos preparan las maletas para este nuevo viaje electoral. El líder naranja ha ofrecido este lunes a Pedro Sánchez, el jefe de la banda, su abstención a cambio de tres condiciones. No indultar a los líderes del procés, el compromiso de no subir impuestos y la renuncia del PSOE a gobernar en Navarra con los nacionalistas. Rivera salta ahora con una propuesta pueril, con el único objetivo de que nadie pueda culparle de no haber facilitado la gobernabilidad. Ni Pablo Casado le ha seguido la corriente.

El PSOE ha lanzado un comunicado defendiendo que las tres peticiones de Ciudadanos ya se cumplen, por lo que  ha pedido que facilite “con su abstención, la formación de un gobierno progresista” para “evitar la repetición electoral”. José Luis Ábalos, entrevistado en RNE, se ha mostrado dispuesto a negociar con Ciudadanos y a que haya un encuentro entre Pedro Sánchez y Albert Rivera. Este último ha recogido el guante en El programa de Ana Rosa, desde donde ha afirmado que han enviado una carta urgente para informar de que aceptaban tal encuentro.

Albert Rivera y las abstenciones

EH Bildu le otorgó cinco abstenciones en agosto a la socialista María Chivite para que en Navarra gobernase una coalición de izquierdas (Geroa Bai, Podemos e Izquierda Ezquerra). Los de Arnaldo Otegi están fuera del Gobierno. El movimiento abertzale en Navarra es el mismo que acaba de proponer ahora Ciudadanos: una abstención para facilitar la gobernabilidad. Por otro lado, una pregunta que debería hacerse Rivera y aquellos que celebran con confeti esta ocurrencia: ¿tiene sentido, en un país descentralizado, que se juegue de esta manera con el gobierno de una comunidad autónoma? ¿Qué pensarían si Pedro Sánchez ofreciese a Casado y Rivera algún tipo de pacto a cambio de desmantelar los gobiernos de la Comunidad de Madrid y Andalucía?

En cualquier caso, a Rivera también se le olvida otro punto clave. Si el PSOE cerrase acuerdos con Bildu –con la misma soltura, por cierto, con la que Ciudadanos se ha sentado a negociar con Vox en algunas comunidades–, el Ayuntamiento de Pamplona seguiría en manos de la formación abertzale, en el poder desde 2015. La capital de Navarra está en manos del tripartito formado por UPN, PP y Ciudadanos gracias a la negativa del PSN.

Sánchez no puede reconocer lo que no es verdad –que gobiernan con Bildu– ni entrar en falsos debates sobre el respaldo del PSOE a la Constitución y la legalidad vigente en Cataluña. Rivera exige al presidente en funciones la creación de una mesa para hablar de una nueva intervención estatal si no se acata la sentencia del procés y el compromiso de no indultar a los presos si son condenados. ¿Acaso es sospechoso Sánchez, que en 2018 apoyó al Gobierno de Rajoy en la aplicación del artículo 155, de lo contrario? No hay razón que fundamente la aplicación del 155. Ni es responsable eliminar unas instituciones que, en todo caso, requieren de una restauración.

Rumbo a las urnas

Por último, los impuestos. Albert Rivera pide a Sánchez que abjure de sus intenciones de subir impuestos “a familias y autónomos”. Sánchez ya ha dicho que no impondrá nuevos gravámenes a los más desfavorecidos, a la clase trabajadora, pero es de lógica que, si queremos mantener, e incluso aumentar, el estado de bienestar y profundizar en una agenda que recomponga el tejido social, hay que profundizar en una agenda progresista que grave a los que más tienen. El programa electoral que hizo ganador al PSOE en abril habla de adaptar la fiscalidad a la economía del siglo XXI, promoviendo la armonización a nivel europeo.

Estas tres ocurrencias son una respuesta a las encuestas publicadas. Unas nuevas elecciones fortalecerían a los partidos hegemónicos del bipartidismo, PP y PSOE, en detrimento de los nuevos, especialmente Ciudadanos y Unidas Podemos. Albert Rivera quiere recuperar ese papel de ‘hombre de Estado’ cuando se está jugando la prórroga y después de meses rechazando a Pedro Sánchez mientras llegaba a acuerdos con Vox. Como bien ha dicho el propio líder naranja este martes en El programa de Ana Rosa: “Los españoles no son tontos”. Pues eso, los españoles han tomado nota.

Iberia 350
Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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