Entrevistas

“El incremento del patrocinio en el Teatro Real durante la crisis es espectacular pero solo compensa de forma parcial la bajada de las subvenciones”

2
“El incremento del patrocinio en el Teatro Real durante la crisis es espectacular pero solo compensa de forma parcial la bajada de las subvenciones” 1

ENTREVISTA A JOAN MATABOSCH. Director Artístico del Teatro Real

Director Artístico del Teatro Real de Madrid desde la temporada 2013-2014, la misma responsabilidad que desempeñó en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona entre 1997 y 2013, Joan Matabosch, que con anterioridad fue director Artístico Adjunto y director del departamento de Dramaturgia de la institución catalana, ha ejercido como periodista, crítico de ópera, de teatro, de música y de danza en diversas publicaciones. Estudió Piano, Canto y Armonía en el Conservatorio del Liceo de Barcelona y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido fundador y presidente de Ópera Europa y forma parte de jurados de prestigiosos concursos internacionales musicales y líricos.

-¿Qué principales hitos destacaría de los programados para la celebración del segundo centenario del Teatro Real? Si tuviera que elegir media docena de momentos por venir de los previstos por tal efeméride, ¿con cuáles se quedaría?

-La conmemoración del Bicentenario de la fundación del Teatro Real se va a celebrar desde muchas perspectivas, pero en lo que se refiere a las temporadas artísticas de los próximos tres años el acento se va a poner en la ampliación del repertorio. Es decir, abrir el Teatro Real a algunas de las óperas más importantes de la historia que, por motivos diversos, todavía no han accedido a su escenario. En cooperación con los teatros internacionales más relevantes, con los que el Teatro Real va a colaborar en una serie de coproducciones extraordinarias, una parte importante del repertorio de las próximas temporadas va a ser novedad: nuevos estilos, nuevas estéticas, nuevos compositores y obras todavía inéditas en Madrid. Todo ello con el convencimiento de que el concepto de repertorio no es algo estático, sino que cambia y evoluciona. Y contribuir a esta evolución es una de las funciones irrenunciables de la programación de un teatro como el Real. En este sentido, de la temporada 2016-2017 hay que destacar las nuevas producciones de Billy Budd de Britten, dirigida por Deborah Warner; Rodelinda de Haendel, dirigida por Claus Guth; Bomarzo de Ginastera, dirigida por Pierre Audi; El gallo de oro de Rimski-Korsakov, dirigida por Laurent Pelly; y desde luego el estreno absoluto de La ciudad de las mentiras de Elena Mendoza.

Foto: Javier del Real.

Foto: Javier del Real.

-¿Qué iniciativas está llevando a cabo el Teatro Real para renovar su público y bajar la media de edad de los asistentes, en especial a los espectáculos operísticos, su principal actividad? ¿Es éste un objetivo o están poniendo el acento en otros aspectos a la hora de atraer espectadores?

-Desde luego que el Teatro Real se esfuerza por mantener las entradas a unos precios razonables, o al menos un porcentaje importante de las entradas. Es el gran problema de un teatro cuya estructura de ingresos, en comparación con cualquier otro teatro de ópera europeo, depende excesivamente de los ingresos de taquilla. Más de un 30 % de los ingresos del Teatro Real provienen de la taquilla. La subvención, a su vez, se sitúa en otro 30 %. Cualquier teatro de ópera centroeuropeo obtiene una subvención que casi triplica la del Teatro Real y, desde luego, esto le permite reducir los precios de las entradas. Pese a todo, el Real ha establecido descuentos sectoriales para jóvenes que tienen un éxito enorme. Por ejemplo, los jóvenes de hasta 30 años pueden adquirir cualquier entrada del teatro, incluidas las mejores, a una tarifa plana de 19 euros.

“Un gran concierto de flamenco, de jazz, de rock, o de musical americano puede ser
un acto cultural de primer nivel”

-¿Dónde están incidiendo para hacer sostenible en términos económicos la institución? ¿Es posible alcanzar una rentabilidad constante en esos mismos términos por parte de un gran teatro de ópera? ¿Llegará un momento en el que la financiación pública pueda desaparecer o ésa no es la razón de ser de una institución cultural como la que dirige y no es algo deseable? ¿A qué centro similar de otro país le gustaría parecerse?

La financiación pública no va a poder desaparecer pero se ha demostrado en las últimas temporadas que el Teatro Real ha sido capaz de reaccionar ante el gran descenso de las subvenciones que ha afectado a todos los ámbitos de la cultura en España. Y no solo eso, sino que incluso ha salido reforzado una vez ejecutados los ajustes imprescindibles para asegurar la viabilidad de la institución durante la crisis económica. Entre los años 2009 y 2014 la subvención del Teatro Real cayó un 53,61 %. Todas las administraciones rebajaron drásticamente su aportación: un 54,08 % menos el Ministerio de Cultura; un 49,80 % menos la Comunidad de Madrid; y un 63,21 % menos el Ayuntamiento de Madrid. Pero finalmente, el Teatro Real ha logrado encaminarse hacia un modelo de financiación pública con un amplio soporte del sector privado, en el que aproximadamente el 30 % de los ingresos proviene de las administraciones públicas; el 30 % proviene de la venta de entradas; el 30% de los ingresos por patrocinio; y el 10 % restante del alquiler de salones y otras vías de ingresos. Este es el modelo que se ambiciona y que se parece mucho al modelo del Reino Unido. Eso sí, por el momento no hay leyes que incentiven las donaciones en la línea de lo que sucede en el Reino Unido y esto, desde luego, complica mucho las cosas.

“El concepto de repertorio no es algo estático, sino que cambia y evoluciona
y contribuir a esa evolución es una de las funciones irrenunciables
del Teatro Real”

Foto: Javier del Real.

Foto: Javier del Real.

-¿Cómo han evolucionado los ingresos por patrocinio en los últimos años?

-La buena noticia durante los años de la crisis ha sido el comportamiento de los patrocinadores, que han demostrado un alto nivel de compromiso con la institución: en el año 2013, el incremento fue del 65 %; y si lo comparamos con el 2009 el crecimiento supera el 100 %. Las cifras de incremento del patrocinio en el Teatro Real durante los años de la crisis son espectaculares. Es decir, ha habido una compensación parcial de la bajada de las subvenciones con un incremento del patrocinio, pero ciertamente la compensación ha sido solo parcial. Este es el motivo de la necesidad de un nuevo modelo y de numerosos ajustes internos que han afectado a la plantilla, que ha descendido desde los 337 trabajadores hasta 278, a los complementos salariales y a la flexibilidad.

“Por el momento no hay leyes que
incentiven las donaciones en la línea
de lo que sucede en el Reino Unido
y esto, desde luego, complica mucho
las cosas”

En definitiva, hay que decir que el Teatro Real ha sido muy eficaz en la transformación de un modelo obsoleto, imposible de mantener en la nueva coyuntura económica, en un modelo viable y saneado que le permite encarar el futuro reforzado y sin lastres financieros. Desde luego que el mayor mérito por este éxito corresponde al presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón; y al director general, Ignacio García-Belenguer.

-¿Sería positivo asociar el Real a una entidad que va más allá de la ópera con la celebración allí de eventos como el Sorteo de Navidad de la Lotería Nacional o solamente si se cumple el fin de obtener recursos que permitan programar actos culturales de primer nivel? ¿Es favorable al alquiler de espacios para actos privados? ¿Debería haber alguna limitación en este sentido o existe ya?

-El 10 % de los ingresos del Teatro Real provienen del alquiler de la sala y los demás espacios del teatro. Por lo tanto, mientras no se encuentre quién aporte este 10 % del presupuesto la celebración de eventos que generen ingresos es imprescindible. Por otro lado, acoger estos actos ha permitido abrir la institución a otros tipos de música y a otras sensibilidades. Y eso son excelentes noticias. Desde luego que el Teatro Real solo debe acoger actos culturales de primer nivel, pero esto no implica que tengan que ser óperas, ballets, conciertos sinfónicos o recitales. Un gran concierto de flamenco, o de jazz, o de rock, o de musical americano, también puede ser un acto cultural de primer nivel.

“Es crucial que la oferta artística tenga que ver con espectáculos
que sintonizan con los problemas, interrogantes y pasiones universales
de los seres humanos en la actualidad”

-¿Cuentan con algún estudio de cómo es la percepción de la institución por parte de la ciudadanía?

El Observatorio de la Cultura de 2015 sitúa al Teatro Real como la tercera institución cultural más destacada entre las instituciones y acontecimientos culturales de España, por cierto subiendo cuatro puntos en relación con la pasada edición. Es decir, consolida al Teatro Real como la institución cultural más valorada en el ámbito musical y de las artes escénicas en España y como la tercera más destacada en la clasificación de instituciones y acontecimientos culturales de España, tras el Museo Nacional del Prado y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. El Observatorio de la Cultura de la Fundación Contemporánea se elabora anualmente, desde 2009, consultando a un nutrido panel de expertos formado por profesionales como escritores, artistas plásticos, directores, actores, músicos, arquitectos y creadores de todos los campos. En definitiva, no es aventurado deducir que la percepción de la institución es inmejorable.

“La institución ha salido reforzada de la crisis una vez ejecutados los ajustes imprescindibles para asegurar su viabilidad”

-¿Valoraría fomentar la participación de la sociedad civil en los órganos del Teatro Real abriéndolos a otros perfiles y edades, más allá de los nombramientos administrativos?

-El nombramiento de los representantes en el patronato del Teatro Real está regulado en los estatutos de la fundación. Esta no es una cuestión sobre la que nos podamos permitir opinar con más o menos alegría. Como en cualquier otra institución seria, lo que se hace es cumplir lo que dicen los estatutos. Y el día que se quieran cambiar los estatutos porque exista una coyuntura favorable, se procederá en consecuencia.

Foto: Javier del Real.

Foto: Javier del Real.

-¿Por qué es imprescindible contar en la cambiante, visual e interactiva sociedad de hoy en día con una institución con dos siglos de historia?

-Es imprescindible en la medida en que esta institución con 200 años de historia ha sido capaz de responder a los retos del presente, de forma que sus años de historia son un capital y no un lastre. En este sentido, es crucial que la oferta artística sea capaz de identificar la ópera y las demás actividades del Teatro Real con espectáculos artísticos vivos. Es decir, espectáculos que no se limitan a reproducir hábitos musicales y dramáticos heredados, sino que sintonizan con los problemas, los interrogantes y las pasiones universales de los seres humanos en la actualidad. Espectáculos que, como diría Oscar Wilde, son “un espejo del espectador”.

Draghi lee la cartilla a los países de la eurozona

Entrada anterior

Volkswagen Golf GTI Clubsport, 40 años de un superventas

Siguiente entrada

También te puede interesar

2 Comentarios

  1. Interesantes puntos de vista. Aunque, por desgracia, tras la lectura de la entrevista queda un poso preocupante. Una institución cultural de primer orden (que debería ser la primera del estado en cuanto al género operístico) no debería verse únicamente como una institución privada obligada a autofinanciarse (solo el 30% de subvención es un síntoma del problema cultural de este país)… Esperemos que la política cultural empiece a cambiar y una buena oportunidad sería la celebración del bicentenario de la institución del Teatro Real madrileño como buque insignia de la ópera en España.

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Entrevistas