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José Carlos Díez: «Estamos preocupados, pero no volveremos a sufrir una crisis como la de 2008 salvo que venga de la deuda pública»

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José Carlos Díez
José Carlos Díez | Marta Jara / eldiario.es Wikimedia Commons

Se acabaron las elecciones, las propuestas y las ocurrencias. Llega el momento de gobernar y de responder con efectividad –o con toda la que se pueda– a los problemas que nos amenazan: desde una Europa que crece a menor ritmo hasta el incierto desenlace de una guerra comercial entre las dos grandes potencias económicas mundiales. Grandes retos que necesitan uniones a gran escala, y que surgen precisamente en el momento de mayor fragmentación parlamentaria, tanto en España como en Europa.

El economista José Carlos Díez, que siempre ha compaginado su vida académica como profesor con la vida en la empresa privada, nos cita en un hotel céntrico de la capital madrileña un día después de las elecciones municipales, autonómicas y europeas para hablar de los retos de la UE, España y de las necesidades del mundo empresarial.

La fase de crecimiento de la economía española parece que reduce una marcha. ¿Tenemos que preocuparnos?

El entorno europeo da señales de debilidad. A esto se le suma la guerra comercial y que en EEUU, donde es cierto que el paro está a un nivel muy bajo, el ciclo expansivo se está agotando y parece que puede haber una recesión en el próximo año o año y medio. Todo esto provoca que, efectivamente, estemos preocupados, pero no paranoicos. No vamos a volver a sufrir una crisis como la de 2008.

Estamos construyendo menos viviendas, no hay un boom de crédito como el que hubo, etc. No es el mismo escenario. Es evidente que el riesgo viene de fuera, pero el principal riesgo se deriva de la excesiva dependencia de la financiación exterior, sobre todo en deuda pública: tenemos que emitir cada mes 20.000 millones de euros en deuda pública. Entonces, si un mes tienes problemas para emitir vuelves a dinámicas de crisis financieras otra vez. Esa vulnerabilidad no nos la hemos quitado del todo. De momento sí que es verdad que la economía está resistiendo mejor que el resto de países europeos, pero hemos notado la desaceleración.

Guerra comercial

¿Qué consecuencias puede tener para la economía del mundo que China tome contundentes represalias por esta guerra comercial iniciada por Donald Trump?

Solo China supone un tercio del crecimiento mundial. Las consecuencias pueden ser muy graves porque estamos hablando de los dos grandes motores de la economía mundial. De momento, en esta guerra comercial el más perjudicado está siendo el país asiático porque es el que exporta a Estados Unidos.

Lo que está haciendo EE. UU. es, a parte de hacer daño a sus empresas, porque a Google le acaba de quitar de un plumazo 400 millones de dispositivos de un cliente, Huawei, con el que tenía un negocio conjunto,  subir los impuestos. Aunque sean aranceles, es una medida restrictiva que genera menos creación de empleo, riesgo de recesión, afecta a los márgenes de las empresas en un país con poco paro y fuerte subida de salarios.

Vemos que las empresas que están cotizadas en bolsa y han declarado beneficios en el primer trimestre, han declarado un frenazo en ese beneficio importante. Por tanto, subir impuestos no es la política más adecuada para un país que está en riesgo de recesión como EE. UU. El riesgo para la economía mundial es muy alto.

 ¿Crees que Europa puede verse beneficiada por esa guerra económica de algún modo? El conflicto puede llevar a los chinos a comprar más productos europeos que estadounidenses; e, incluso, como sugiere Raymond Torres, a que inviertan en deuda pública europea para compensar la desinversión del mercado de bonos estadounidense.

China ya está invirtiendo en deuda pública. Yo creo que ese no es el problema de Europa. El problema real es que Europa no crece, no genera empleo y es una economía dependiente de las exportaciones, especialmente la alemana, y sufre mucho por la guerra comercial y por el frenazo del comercio mundial. La mejor medida para reactivar el crecimiento y las exportaciones europeas es que la guerra comercial acabara y que los flujos de comercio de exportaciones-importaciones mundiales se normalizaran. Todo lo que sea una guerra comercial a Europa le va mal.

¿Cómo puede generar empleo Europa?

Tienes que invertir. En las decisiones de inversión yo creo que lo que falta en Europa, también en España, es invertir en sectores donde existe un fuerte crecimiento de la demanda a nivel mundial, y esos sectores están en nuevos entornos tecnológicos. Entonces, yo creo que nos estamos quedando fuera en este sentido.

Es cierto que hay algunas empresas españolas que han entrado en esas dinámicas, pero son muy pocas. Nosotros tenemos que encontrar más empresas y empresarios que hagan proyectos rentables en la era de la tecnología global.

De momento, lo que vemos es que la productividad por ocupado en España no crece. Por tanto, estamos invirtiendo en negocios de bajo valor añadido y eso lleva salarios precarios. Si queremos salir de la trampa de alta tasa de paro y bajos salarios tenemos que entrar en dinámicas de innovación y de tecnología.

¿Medidas como subir el salario mínimo son positivas para la creación de empleo?

Pues a corto plazo las empresas han absorbido la subida. Es verdad que los salarios estaban muy desacoplados de los beneficios empresariales desde hace cinco años.

La medida, hablando a corto plazo, tiene un aumento expansivo porque aumenta la renta y sube el consumo. El problema es que a medio-largo, si esto no va a acompañado de mejoras de eficiencia de las empresas y de mejora de la productividad, las subidas de salario no son sostenibles.

Si tú quieres entrar en dinámicas de crecimiento de salario, ese aumento no puede ir en contra del margen empresarial y poner en riesgo las nuevas inversiones y la creación de empleo. Entonces, si se pretende subir sueldos y crear empleo, es necesario entrar en dinámicas de innovación, de mejora de posicionamiento de producto, de mejora de imagen de marca, etc. Y hay que apoyar a los empresarios que caminen en esta dirección.

«Si se pretende subir sueldos y crear empleo, es necesario entrar en dinámicas de innovación»

José Carlos Díez

¿Ves al Gobierno de Pedro Sánchez trabajando en este sentido?

De momento, toda la parte de innovación y de políticas públicas está mal. No hay presupuesto y esta situación se va a prolongar. Lo que hicieron el año pasado fue no ejecutar los créditos. O sea que tampoco estamos viendo un cambio claro por la parte de la innovación. En el relato sí que considero que el PSOE cree más que el PP en la importancia del I+D y en el papel del Estado en ese desarrollo, eso es evidente. Pero no estamos viendo un cambio de las políticas que vaya a cambiar la dinámica y la situación.

La inversión en la I+D pública el año pasado fue la misma que en el año 2000, y se ha recortado un 70 % desde 2011. No estamos viendo un cambio estructural. Por otra parte, sí ha cambiado bastante el relato y las políticas en la parte de nueva energía, renovables y autoconsumo, pero ahí también hay que concretar. Por ejemplo, yo creo que es un momento idóneo para que el Gobierno comience a poner placas en sus propios edificios. En vez de decirle a la gente que las pongan en sus casas, que prediquen con el ejemplo y los coloquen en los ministerios.

Los nuevos ministerios podrían convertirse en centrales fotovoltaica y así liberar dinero público para hacer otro tipo de política; por ejemplo, luchar contra la pobreza infantil, que yo la apoyo y que el Gobierno del PP no hizo nada. El PSOE la quiere potenciar, pero necesita liberar recursos.

El peligro de la fragmentación política

Josep Borrell ha defendido la armonización fiscal y social en el seno de la UE para evitar la competencia desleal entre los Estados. ¿Lo ves factible?

Los socialdemócratas han caído bastante en estas europeas y los populistas, y esto es una buena noticia, no han subido todo lo que se esperaba. No van a tener capacidad para bloquear el Parlamento, lo que era un temor importante. Yo creo que esa bola de partido se ha pasado.

Lo que vemos, por otro lado, es que el Parlamento se ha fragmentado: los dos grandes partidos han perdido peso significativo y van a tener que pactar con liberales y con Verdes. Los pactos serán más complicados. Yo me centraría en cosas posibles que puedan salir.

Lo de la armonización fiscal me parece una utopía. Lo veo muy poco posible porque, al final, para cambiar la estructura fiscal y aumentar el presupuesto de la UE se necesita un acuerdo de alto nivel y un proceso que puede llevar año y medio o dos años. Con esta fragmentación, yo creo que el proyecto europeo no va a avanzar.

¿Y es todavía más utópico pensar en un salario mínimo común europeo?

Lo que dijo Borrell fue que el salario mínimo común estuviese condicionado al nivel de renta de los países. Ahí hay una propuesta de la Comisión Europea, que se puede adoptar a nivel nacional. Esto es más sencillo porque se puede incorporar en la legislación nacional, donde contaría con el apoyo de la sociedad, ya lo hemos visto con la subida del salario mínimo. Insisto: esta es la parte fácil. La parte de impuestos es la que veo más complicada.

José Carlos Díez: «Podemos no está en condiciones de exigir mucho»

¿Cómo encajaría Bruselas que Podemos entrase en el Gobierno de España?

Tras las autonómicas y municipales, y después de no haber conseguido un gran resultado en las generales, Podemos no está en condiciones de exigir mucho. Si entran en el Gobierno será en ministerios concretos, no creo que sean los más importantes, y es verdad que va a generar ruido, pero no creo que influyan en políticas concretas.

Bruselas no está preocupada por la composición de los gobiernos. Por ejemplo, el Podemos portugués, el Bloque de Izquierda, ha estado en el Gobierno y Portugal ha llevado una buena relación con Bruselas, y el presidente del Eurogrupo es portugués.

Yo creo que eso no es una preocupación. Preocupa más que España sea el país con más déficit público de Europa, que este déficit público sea estructural y que la deuda pública no haya bajado nada en los últimos cuatro años a pesar de haber registrado un crecimiento alto.

Por tanto, la dinámica fiscal española no es buena. De hecho, aumenta el déficit estructural. Entonces, si vas a tomar medidas de aumento de gastos, como dice Podemos, estas tienen que ir acompañadas de medidas de aumento de ingresos. De momento, el programa de estabilidad que ha diseñado el Gobierno, que incluía los Presupuestos pactados con Podemos, no cumple el mecanismo preventivo. Entonces, el nuevo Ejecutivo tendrá que sacar nuevas medidas de ajuste, y con la fragmentación política a mí me parece igual de complicado que lo del Parlamento Europeo.

Yo creo que en España vamos a tener muy complicado hacer el ajuste fiscal y lo haremos como siempre: cuando nos dejen de financiar los mercados de deuda. Será ahí cuando tengamos que realizar los ajustes porque no tendremos dinero para pagar las nóminas de los funcionarios, que es lo que ocurrió en 2012.

Paro estructural

En España tenemos una tasa de paro que ronda el 14 % y que parece muy difícil disminuir. ¿Nos veremos obligados a introducir una especie de renta básica universal? 

Sí, pero tampoco tienes dinero para pagarla. Yo creo que incorporar una renta mínima de inserción y proteger la pobreza infantil puede llegar a ser factible, pero hay que tener dinero. En cuanto al paro estructural: si queremos bajar el paro y mejorar los salarios, que yo creo que son dos objetivos que tienen que caminar de la mano, las empresas que tenemos tienen que entrar en dinámicas de inversión.

Esto por un lado; por otro, hay que tener en cuenta que estamos en un entorno global mucho más competitivo, donde hay otros países, como por ejemplo Portugal, que nos ha adelantado en todo lo relativo al desarrollo de las fotovoltaicas. Y nosotros le sacábamos bastantes años de adelanto. En definitiva, hay que tener en cuenta que el resto de países también se mueven. Hay que entrar en esas dinámicas de innovación, hacer reformas que vayan enfocadas, por ejemplo en el sector eléctrico, a reducir la tarifa de la luz, tanto a los consumidores como a las grandes empresas industriales que están amenazando con irse. Y esto ya es posible con la tecnología fotovoltaica. Una reforma así no tiene costes para el presupuesto y se puede hacer. Reestructurar los peajes y el precio de la luz, empezar a hacer inversiones en Canarias para ponerles placas y molinos en lugar de darle subvenciones a las eléctricas para que generen electricidad todos los años es algo que se puede hacer desde ya y sin coste para el presupuesto.

Yo creo que deberíamos aterrizar todos e ir a propuestas posibles y asumir, que yo creo que a España se le ha olvidado, que tenemos el nivel de deuda pública en máximos del último siglo. Esto te condiciona todas las políticas públicas que puedes hacer.

Dentro de esta condición, la solución es la inversión privada. Deberíamos tener un Gobierno que facilite todo lo que es la inversión privada, sobre todo la orientada a buenos salarios y con calidad de empleo. Entonces, ¿un Gobierno con Podemos? Lo que vemos es que todos los mensajes que manda Podemos asustan a la inversión privada. Yo creo que ese no es el camino.

Se ha hablado mucho de que España quiere ser el Silicon Valley europeo. ¿Qué medidas concretas habría que aplicar para convertir España en la California de Europa?   

Hagamos un símil futbolístico. Grandes equipos hay dos o tres: Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid. Un equipo de mitad de la tabla puede aspirar a ser el primero, pero son necesarios una serie de trámites. Compararte con Silicon Valley puede ser frustrante. Allí empezaron hace décadas, lo han hecho muy bien, tienen una gran universidad, tienen unos muy buenos empresarios y son líderes mundiales en tecnología.

¿Es Silicon Valley un referente? Por supuesto. Pero ¿es alcanzable para España? Yo haría cosas más sencillas. Por un lado, atraer a nómadas digitales europeos que pueden ver en nuestro país un lugar agradable para vivir, desarrollar su negocio y generar empleo aquí, del mismo modo que atrajimos multinacionales industriales en los años ochenta.

Tampoco nos deberíamos olvidar de las empresas ya existentes. Habría que generar incentivos para que entrasen en dinámicas de innovación. Potenciaría, por ejemplo el fondo de fondos del ICO, de Axis, lo que, vinculado al Banco Europeo de Inversiones, animaría a que este tipo de empresas comenzasen su transformación interna.

Por último, habría que potenciar todo el ecosistema de starups, que vemos que en España se ha desarrollado bastante en los últimos diez años y que en algunas ciudades ha funcionado muy bien. Es verdad que esto va a tardar mucho más tiempo en generar empleo porque son empresas nuevas a las que les cuesta más establecerse, pero yo creo que estos tres caminos son los que necesita seguir España. No para ser el Silicon Valley de Europa, pero sí para entrar en la era de la tecnología global y jugar en la primera división.

Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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