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‘Brexit day’: ¿adiós, Reino Unido… o hasta pronto?

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Brexit Reino Unido

El 23 de junio de 2016, Reino Unido votó en contra de su permanencia en la Unión Europea. Sin llegar a creer nunca en la integración plena (no se unieron al Acuerdo de Schengen en 1985; declinaron, en 1988, unirse a la Unión Económica y Monetaria), el país pone fin este 31 de enero a su complicada relación con Europa. “Debes saber”, le dijo Winston Churchill a Charles de Gaulle en 1944, según narra el historiador Julian Jackson en su libro A Certain Idea of France, “que si tenemos que elegir entre Europa y los mares abiertos, siempre elegiremos los mares abiertos”.

Mar abierto desde esta madrugada. Reino Unido entra ahora en un periodo de transición de once meses, tiempo en el que deberá seguir las reglas de la UE y pagar el dinero que deba. Es la primera vez que un miembro se separa, por lo que se abre un periodo nuevo, con mucha teoría y poca práctica. Europa pierde a un país que representa el 13 % de su PIB; pierde también a su gran potencia militar justo cuando Estados Unidos se desentiende de la defensa del Viejo Continente.

Europa entona su adiós con violines desgarrados. Este entierro no necesita plañideras. “Solo en la agonía de la despedida logramos ver la profundidad del amor”, así, con una cita de la escritora británica Mary Anne Evans, conocida como George Elliot, se despedía Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, de “nuestros amigos británicos”.

Reino Unido y Europa: una nueva era

Reino Unido abandona todas las instituciones y agencias políticas de la UE, por lo que el Parlamento Europeo se quedará con 73 asientos vacíos, los de los eurodiputados británicos como Nigel Farage y compañía. Tampoco acudirán a más cumbres del Consejo de la UE, a menos que sean invitados expresamente. Los ministros británicos tampoco acudirán a las reuniones regulares en las que se decidan asuntos como los límites de la pesca.

Mientras el Brexit se negociaba, Reino Unido no tenía permitido realizar negociaciones comerciales formales con otros países como Estados Unidos o Australia. Por ello, los partidarios de la salida de la UE argumentaban que tener la libertad de establecer su propia política comercial sería beneficioso para impulsar la economía del país. Ahora podrán negociar con otras naciones y llegar a un acuerdo comercial con los exsocios, una prioridad máxima, según la BBC.

Otras cosas no cambiarán. Los vuelos, barcos y trenes operarán como siempre. La European Health Insurance Card (EHIC), una tarjeta sanitaria que expide Reino Unido que cubre a sus ciudadanos en Europa en caso de enfermedad o accidente, seguirá siendo válida durante el periodo de transición. En este tiempo también existirá libertad de circulación, de modo que los británicos podrán seguir viviendo y trabajando en la UE como lo hacen actualmente, y viceversa (ciudadanos europeos que estén viviendo y trabajando en Reino Unido).

Hoy es el primer día en que el matrimonio Reino Unido – Europa duerme cada uno en una casa después de meses de discusiones. La separación se ha hecho efectiva, ahora toca firmar los papeles del divorcio y encarar el futuro. No habrá grandes cambios en este periodo de transición, que durará un año, pero si las negociaciones en materia de comercio con otros países no funcionan —¿llegar a un acuerdo con Trump será fácil?— y la inoperancia termina por alterar el estado de ánimo de todo un país, quién sabe si en un futuro más próximo que lejano no estaremos dando la bienvenida –de nuevo– a Reino Unido. ¿Good bye o see you soon?

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Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

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