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Citizens welcome!

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Madrid citizens welcome

Luis Cueto es concejal de Más Madrid. Hay bastante consenso sobre que la lucha contra la desigualdad y el fomento de la participación ciudadana son dos de los grandes retos de la política contemporánea.

La actuación del gobierno de Manuela Carmena en la pasada legislatura ha estado impregnada por ambos desafíos. Con desigual fortuna, en estos años pasados se han puesto en marcha muchas iniciativas para enfrentarlos, algunas por primera vez en nuestro país y haciendo I+D político y de gestión. Me voy a referir, por lo que tiene de incentivador, al segundo de ambos aspectos, la participación.

Los presupuestos participativos, crecientemente consolidados en la percepción ciudadana de “qué cosas puedo hacer yo en y por mi ciudad” (y cuya principal crítica ha sido la dificultad de su ejecución, no su filosofía), las consultas desde el gobierno o las propuestas de la ciudadanía a a través de la plataforma www.decide.madrid.es, la autogestión de espacios y locales por los propios vecinos, los huertos urbanos, las innumerables mesas de diálogo para la involucración de los madrileños en diversas políticas (en urbanismo, en movilidad, en el control de la limpieza, en la organización de las fiestas del barrio), los foros locales, los vocales vecinos, el Observatorio de la ciudad, etc. Son muchos los instrumentos puestos en marcha para conseguir involucrar a los ciudadanos, más allá del momento de la votación cada cuatro años o las manifestaciones masivas reivindicativas, en la marcha cotidiana de su ciudad.

Madrid, un espejo en el que mirarse

Los habitantes de nuestra ciudad han tomado conciencia de su poder, han asumido como propios logros que no están dispuestos a ceder

A pesar de las descalificaciones impostadas desde una oposición destructiva (que de momento continúa en un gobierno destructivo), desde Naciones Unidas, desde las alcaldías de muchas otras ciudades, nos han estado observando con aprecio y con curiosidad. Curiosidad por lo que “estaba pasando” en Madrid y por la frescura que se apreciaba por los visitantes (a veces merece la pena atender a la imagen que devuelve el espejo exterior y compararla con la deformación del callejón del gato local).

Lo que ahora se llama “empoderamiento”, la asignación y la propia asunción de capacidades de acción, es un intangible muy valioso de la manera de ser madrileño y, cada vez menos oímos los lamentos antiguos de una sociedad poco organizada, no involucrada y apática. Todo lo contrario: los habitantes de nuestra ciudad han tomado conciencia de su poder, han asumido como propios logros que no están dispuestos a ceder y derechos a los que no piensan renunciar.

Faltó tiempo para consolidar lo puesto en marcha, algunas cosas casi como pilotos; para aprender a participar, sus técnicas, sus límites, sus claves, pero, casi como una novedad, como un legado sutil, los madrileños y madrileñas empezaron a querer a su ciudad, a verla como suya, a abandonar ese tradicional despego de su propia ciudad y reservando siempre su verdadero cariño a ese “otro” lugar de la patria chica y no esta de aluvión. Esta semilla plantada con mimo ha fructificado y nuestros conciudadanos, sin caer en exclusivismos excluyentes de otros sitios, tan perjudiciales, valoran nuestra innata calidad de acogimiento y de abrazo, nuestro cosmopolitismo con alma de pueblo, las oportunidades que se abren y la calidad de vida o el ecosistema que se va recuperando.

Reacción ciudadana contra los reaccionarios

Es por eso muy esperanzador ver cómo la reacción a la reacción del gobierno PP-Ciudadanos apoyado por Vox (dedicado inicialmente más a desmontar que a proponer y hacer) la han liderado los movimientos ciudadanos, asociaciones, ONG… La manifestación contra la paralización de Madrid Central fue ciudadana; las protestas contra la hipocresía de Ciudadanos en el Orgullo fue de quienes espontáneamente reaccionaron a esta doble moral de soplar y sorber en materia de derechos pero apoyándose en quienes los niegan; los recursos contra la suspensión de Madrid Central ante el juez los presentaron un ciudadano particular, Greenpeace y Ecologistas en Acción (además del presentado por el PSM), las acciones contra las limitaciones a la participación que ya ha comenzado a aplicar el bi-gobierno las encabezan las propias asociaciones de vecinos.

Son buenas señales. Desde Más Madrid entendemos que muchos de estos procesos debemos acompañarlos, apoyarlos si surgen y no fagocitarlos. Todos tenemos nuestro papel. Representamos a 503.000 votantes que, además de habernos delegado su representación, desean seguir siendo protagonistas de la ciudad que quieren. Es nuestra obligación, y lo vamos a hacer, ayudar a los colectivos que luchan por ese centro cultural aprobado y que el nuevo gobierno les quiere arrebatar; por mantener (decidiendo no hacer caso de los cantos de sirenas de multas anulables) un espacio central limpio y transitable, por seguir teniendo voz real y no de pacotilla en los plenos de los distritos.

La ciudad ha de ser protegida y disfrutada

La democracia descansa en las personas, en todas y cada una de las que quieren ser parte activa de su ciudad.

Aún queda mucho por inventar, donde cabe lo inesperado, lo aún no diseñado, porque la imaginación social escapa a la planificación institucional. El papel de las instituciones pero también de las plataformas como Más Madrid estar a la escucha y ayudar a dotar a esas iniciativas de los recursos suficientes para implantarse en la vida de la ciudad.

Descubrimos ¡una vez más! que la democracia descansa en las personas, en todas y cada una de las que quieren ser parte activa de su ciudad. ¡Malhaya el que quiera destruir ese compromiso y esa voluntad! En poco tiempo van a ser rechazados por antiguos y por tramposos: pueden empezar a ser vistos como los representantes de los egoístas, de los que,  por tener suficiente fortuna y medios, no pisan la calle sino que quieren ir del chalet al restaurante en su coche, llevan a sus hijos a colegios concertados ajardinados del extrarradio pagados por todos y disfrutan de esos entrañables atascos “tan nuestros” en la Gran Vía.

No, la ciudad ha de ser disfrutada y protegida, pues es, muchas veces, el jardín y el salón de los que no lo tienen.

Citizens, welcome!

Iberia Alexa
Luis Cueto
Concejal de Madrid. Ex Coordinador General del Ayuntamiento de Madrid

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