En PortadaEuropa

Elecciones europeas: la España progresista y su importancia en la UE

0
Elecciones Europeas
Pedro Sánchez.

Durante los debates televisivos que vivimos hace unas semanas a algunos nos llamó poderosamente la atención el asiento vacío de la política exterior. Un espacio que otros países ocupan con sus oscuras intenciones. Hoy más que nunca, Europa necesita defensores del proyecto común y levantar barricadas contra los nacionalismos eurófobos, vástagos del populismo trumpista que intenta implantar en parte del Viejo Continente su exasesor, Steve Bannon. Esta España progresista que el 28-A le paró los pies a la derecha más ultramontana y fragmentada de los últimos tiempos tiene la oportunidad de hacer valer su peso en Europa. Las elecciones europeas también serán clave.

«La Unión Europea no es tan fuerte como parece. Entre sus Estados miembros existen grandes diferencias», dijo a finales de marzo Steve Bannon, en un encuentro con la prensa en Roma. El promotor de la ultraderecha y fuelle del euroescepticismo, admirador declarado de Vox, considera que el mundo está viviendo un «momentum populista», y vaticina que este tipo de formaciones «podrían suponer la mitad de la presencia total del Parlamento Europeo» tras las elecciones de mayo.

Un problema que viene de lejos

Europa se deshilacha y el mundo es un polvorín. España no puede permanecer impertérrita ante la avalancha de retos que le rodean: los desafíos de Rusia y China, los cambios de humor de Donald Trump, la tensa situación en Agelia y Libia, el cambio climático, Marruecos y un largo etcétera. Como cuenta Lluís Uría en La Vanguardia, España tiene que salir de este ensimismamiento en el que nos sumió la dictadura franquista y del que nos escapamos momentáneamente en los años 80, cuando «toda la acción exterior se volcó en la reincorporación plena de España a los organismos internacionales, particularmente la Unión Europea y la OTAN».

Con la etapa de Aznar, las coordenadas del nuevo rumbo en política exterior viraron hacia Estados Unidos. El expresidente no dudó en llegar a un acuerdo con George W. Bush para intervenir militarmente en Irak en 2003. Incluso se ganó la inquina del expresidente de Francia, Jacques Chirac, según narra en sus memorias y recuerda Uría: «Me pareció deplorable el alineamiento sin condiciones del jefe del Gobierno español con las tesis anglonorteamericanas y los juicios extremadamente críticos que no cesó de proferir hacia Francia. Sobre esta cuestión, tuvimos el 26 de febrero en París una discusión particularmente tormentosa».

El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hizo posible la presencia permanente de España en el G20 e impulsó la creación de organismos internacionales para promocionar el progreso y los valores comunes, como la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA). Con los ejecutivos de Mariano Rajoy y de Pedro Sánchez se continuó con la agenda europea, pero con una cierta inapetencia hoy llamada a desaparecer.

La España progresista y europea

El gobierno dimanado de las urnas el pasado 28-A tiene un fuerte carácter europeísta y está obligado a proteger el proyecto común y los intereses de los españoles. No en vano, el programa electoral del PSOE dedicó 27 páginas a hablar sobre el futuro papel de España, tanto en Europa como en el mundo. El PP, simplemente por recordar, solo elaboró cinco.

Esta España progresista tiene que ser activa, relevante e influyente en la UE y en el mundo en pro de toda la ciudadanía. El Gobierno debe impulsar y ser partícipe de la creación de mecanismos que sirvan de bálsamo en este mundo globalizado que ha acentuado las desigualdades y el deterioro del planeta.

Con un Reino Unido fuera de la UE, con una Italia que ha sucumbido al populismo eurófobo y el Grupo de Visegrado –Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa– taladrando los cimientos europeos, es necesario que España, cuya imagen en el exterior sale reforzada tras las elecciones generales, se una a las grandes naciones europeístas y abandere el multilateralismo eficaz y progresista para dar respuesta a todos los retos que se encuentran a la vuelta de la esquina, desde el cambio climático a la gestión del fenómeno migratorio, sin olvidar el rediseño de una fiscalidad internacional más justa.

Sergio García Moñivas
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

Repugnante oportunismo de Torra en Mauthausen

Entrada anterior

8 claves sobre cómo el 28-A influirá en las elecciones municipales, autonómicas y europeas

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en En Portada