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El Green New Deal, determinante para la independencia de Escocia

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Escocia Green New Deal

Hace ya más de tres años, desde junio de 2016, que en los cuatro países que conforman el Reino Unido el tema central de las conversaciones en las calles y del que más se han ocupado los medios de esta región ha sido el brexit. El nombramiento de Boris Johnson como primer ministro, a finales de julio, después de que su antecesora, Theresa May, perdiera la confianza de los miembros de su partido, ha intensificado más si cabe la preocupación de los británicos por este asunto. Por un lado, quienes votaron a favor de la permanencia en la Unión Europea se estremecen ante la idea de la salida sin acuerdo que Johnson parece estar buscando y exigen que la decisión final recaiga sobre los ciudadanos; por el otro, los que se posicionaron a favor de abandonar esta comunidad política (que lograron obtener una mayoría) demandan que se cumpla con el mandato del pueblo, cansados de las continuas demoras que esta salida está sufriendo.

Intensificar los debates sobre el brexit, en Escocia, significa intensificar los debates sobre su independencia. En el referéndum celebrado en 2014 para saber si los ciudadanos querían dejar de estar vinculados con Inglaterra la gente votó que no, en parte, para seguir perteneciendo a la Unión Europea, lo que ratificaron en 2016 cuando el 62 % de los escoceses votaron a favor de permanecer en esta comunidad. Dado que el resultado de la votación global del Reino Unido fue favorable al brexit, la cuestión de dejar de formar parte de Inglaterra resurgió con más fuerza y con posibilidades reales de hacerse efectiva. ¿Qué necesitan para poder depender de sí mismos? Ser económicamente viables como país independiente. ¿Cómo pueden conseguirlo? Entre algunas otras posibilidades, con tres palabras: Green New Deal.

¿Qué necesitan para poder depender de sí mismos? Ser económicamente viables como país independiente. ¿Cómo pueden conseguirlo? Entre algunas otras posibilidades, con tres palabras: Green New Deal.

Johnson, más del negro carbón que del verde limón

En una conversación telefónica con Analytiks, uno de los fundadores del Green New Deal Group y el Tax Justice Network, Richard Murphy, explica que el Gobierno británico “ha respondido correctamente al declarar la emergencia climática; aunque es muy reciente, ha creado el Comité sobre el Cambio Climático (CCC) y ha firmado el compromiso para reducir la emisión de gases de efecto invernadero en 2050, pero ha mostrado muy poco compromiso en la práctica”. Por ejemplo, “acaban de permitir una nueva mina de carbón y han incrementado el coste de la implementación de energía renovable en los hogares incluyendo impuestos adicionales –lamenta–. Hasta ahora se puede decir que el Gobierno del Reino Unido no ha hecho mucho y no hemos visto que haya puesto en marcha ninguna medida real”.

Jon Molyneux

Jon Molyneux

Tanto Murphy como uno de los concejales de Glasgow por el Partido Verde, Jon Molyneux, coinciden en señalar que la trayectoria política de Boris Johnson hace sospechar que no impulsará la lucha contra el cambio climático. Murphy afirma que lo que mejor podría definir su estrategia política es el boostering, es decir, que “habla con mucho entusiasmo sobre cualquier problema como si tuviera la solución, pero en realidad es bombo publicitario sin contenido de fondo”. Una muestra de ello es que “ha dicho que cree que el mercado ofrecerá una solución al cambio climático, pero no ha explicado por qué está tan seguro. Creo que su nombramiento supuso dar un paso atrás respecto a cualquier cosa que tenga relación con el cambio climático en el Reino Unido”. Durante la entrevista concedida a este medio, Molyneux considera que “es incoherente. Dice que hay que combatir el cambio climático y luego defiende la extracción de petróleo por considerarla una industria con un gran futuro e incluso la subvenciona”.

Como alcalde de Londres, Johnson rechazó ampliar la zona de peaje por congestión (el Madrid Central londinense), pero incrementó el horario de alquiler de bicicletas públicas. Siendo ministro, se abstuvo de votar para añadir una tercera pista de aterrizaje en el aeropuerto de Heathrow, pero ha nombrado como ministro de Transportes a Grant Shapps, que hizo campaña a favor de esa ampliación. Además, de las 22 personas que conforman su equipo de Gobierno incluyéndolo a él, 18 votaron en contra de prohibir el fracking en enero de 2015 y, nueve meses después, todos excepto tres votaron a favor de eliminar la exención fiscal de la energía renovable.

El Green New Deal como solución

Murphy afirma que hay una gran diferencia entre el CCC y el Green New Deal (GND). “El CCC trabaja para el objetivo del 2050, ha reconocido la emergencia climática y se ha comprometido con el objetivo de carbón cero, pero sus metas son muy limitadas, sus aspiraciones son escasas y su compromiso es bajo –afirma al otro lado del teléfono-. El GND es un concepto que va más allá y se basa en un cambio global. No se trata simplemente de reducir las emisiones de carbón, sino que a lo largo de proceso tenemos que repensar cómo estamos concibiendo la economía y cuáles son sus prioridades”.

Aunque el GND acoge infinidad de propuestas –muchas de ellas redactadas por el propio Murphy– todas se pueden englobar en dos grandes ideas: un cambio, a nivel individual y social, en la manera de entender la vida y la creación de una sociedad equitativa basada en los beneficios socio-económicos derivados de la protección del planeta. “Lo principal es la reducción del uso de energía –señala Murphy- No se trata de seguir viviendo como lo hacemos pero con energía renovable, sino de cómo podemos consumir menos energía”. Para ello, hay que fijarse, por ejemplo, en cómo funciona la climatización de los hogares, en los hábitos de consumo energético, en cómo cocinamos y comemos… “Todo ello es parte del proceso para saber qué podemos cambiar”, resalta. Otro de los puntos claves en la inversión en transporte público: “No proponemos los coches eléctricos como solución porque no lo son, sigue implicando mover de un sitio a otro un material reutilizable muy pesado para trasladar a una persona, sino de promover y facilitar el uso de transporte público, especialmente a nivel local”.

La otra característica es la cantidad de empleo que este cambio de vida puede generar. “Creemos que el GND no debería ser solo un programa medioambiental, sino también un programa social de cambio. Por ejemplo, trabajar para que los hogares sean eficientes generaría un programa masivo de empleo y sería local. Y esta es una de las características fundamentales del GND, la creación de una tendencia laboral y de perspectivas a largo plazo”. Otro de los objetivos que contempla en GND es la construcción de viviendas sociales –propiedad de Estado, no de empresas privadas- para ofrecérselas a precios asequibles a la gente, lo que, “podría solucionar la escasez de viviendas de calidad que hay en Escocia y en el Reino Unido. Nadie excepto el GND están abordando este tipo de prioridades”.

Escocia: verde ma non troppo

El Green New Deal, determinante para la independencia de Escocia 1Molyneux explica que, históricamente, la economía escocesa estuvo basada en la industria pesada. En los años 80, “fruto de la política conservadora del Gobierno de Margaret Thatcher y la globalización del mercado”, Escocia entró en una crisis, cuya recuperación, en parte, se ha basado en la FiTech y en las energías renovables. Fruto de ello, entre enero y julio de este año, solamente las turbinas eólicas del país han generado el 182 % de la electricidad que necesitarían todos los hogares de Escocia (el 51 % del total de la energía que se genera en el país se destina a la climatización de las casas), un dato que sitúa a Escocia en el buen camino para conseguir el objetivo marcado de alimentarse solamente de energía renovable para 2020.

Además de esto y de haber declarado el “estado de emergencia climática”, la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, se ha referido en diversas ocasiones al futuro con los mismos términos empleados por Sanders u Ocasio-Cortez para describir el Green New Deal. Asimismo, a principios de agosto aseveró que el programa político de su partido para presentarse a las elecciones del año que viene incluirá el Job Guarantee, una política económica incluida en el GND estadounidense orientada a abordar la inflación y el desempleo con el Estado como agente subsidiario.

Esto, sin embargo, entra en contradicción con las medidas propuestas por la Comisión de Crecimiento, un grupo de trabajo creado por el Gobierno escocés para explicar cómo podría subsistir una Escocia independiente. Y es que, mientras las recomendaciones de esta Comisión pasan por el uso de la libra esterlina y una rigurosa austeridad fiscal para apaciguar a los mercados, el GND aboga por el uso de una moneda propia e insta al Gobierno a invertir el dinero público en medidas que generen una transformación política, social y económica que garanticen la sostenibilidad de la economía.

Por otro lado, a finales de septiembre, el Gobierno escocés aprobó una ley para establecer el objetivo neto cero, mediante la que aspiran a compensar todas las emisiones para 2045. Además, acordaron alcanzar una reducción del 75% para 2030 en comparación con los niveles de 1990. Mientras que la ministra de Medioambiente, Roseanna Cunningham, declaró que “aunque existe cierta incertidumbre sobre la ruta concreta que se puede tomar, creemos que es correcto ser lo más ambiciosos posible para impulsar la acción necesaria para realizar los cambios que necesitamos”, desde el Partido Verde (cuyos miembros se abstuvieron en la votación) consideraron que esta nueva ley no está “cerca de una acción significativa para abordar de manera efectiva la emergencia climática”.

“Escocia tiene lo que mucha gente definiría como objetivos ambiciosos respecto al cambio climático, pero dado el contexto actual, tenemos que ver más acción a corto plazo, asegurarnos de que esos objetivos se traducen en puestos de trabajo y en beneficios reales para la comunidad”

Una postura que coincide con la opinión de Jon Molyneux: “Escocia tiene lo que mucha gente definiría como objetivos ambiciosos respecto al cambio climático, pero dado el contexto actual, tenemos que ver más acción a corto plazo, asegurarnos de que esos objetivos se traducen en puestos de trabajo y en beneficios reales para la comunidad”. Por este motivo, “cuanta más concienciación haya sobre la emergencia climática, más complicado será para determinados agentes sociales oponerse a ello”. Aunque tienen que venir del sistema, de los bancos y los fondos de inversión, Molyneux cree que “lo principal es que la gente se mantenga activa en la calle para exigir esos cambios”.

Green is the new independence

El pasado 29 de agosto, Richard Murphy dio una conferencia sobre el Green New Deal en Glasgow organizada por Common Space, la web de noticias del laboratorio de ideas Common Weal. Según explicó a Analytiks, “Escocia tiene razones para estar comprometida con el cambio climático y pasan por la gran cantidad de recursos que tiene y que puede usar para generar energía baja o nula en carbón, lo que podría abrirle las puertas a un gran mercado de exportación”. Por ello, cree que “quienes estén interesados en la independencia tendrán una inclinación natural hacia este tipo de cuestiones. Creo que también tiene una población joven muy dinámica que muestra un mayor interés político de lo habitual. Escocia tiene un nivel más alto que la media del Reino Unido de participación política, sobre todo la independencia, tiene campañas electorales muy activas… Diría que, en general, están más concienciados con la cuestión climática”.

Fruto de las limitaciones administrativas, es el Gobierno británico, no el escocés, quien controla la política impositiva y las exportaciones. Sin embargo, según explica Molyneux a Analytiks, Escocia sí tiene “control forestal y sobre la industria, la política de inversión o el transporte, por lo que podemos hacer los cambios políticos que necesitamos en torno al GND”. De todos modos, para el concejal del Partido Verde, “Escocia podría tener total independencia y esa independencia sería más que bienvenida. Los Verdes tienen mayor capacidad de influencia en Escocia que en el Reino Unido porque tenemos más diputados en el Parlamento, así que, si lográramos la independencia, podríamos usarla para marcar la diferencia y lograr cambios reales”.

Jon Molyneux se muestra optimista respecto a las posibilidades de Escocia para avanzar en una lucha efectiva contra el cambio climático a corto plazo, siempre que se empiece a actuar ya. “En 2021 vamos a tener elecciones nacionales y en 2022, las locales en Edimburgo y Glasgow y será una gran oportunidad para, al menos, transformar la necesidad radical de acción en programas políticos –explica-. Podemos hacer mucho respecto al transporte, que es el área que tiene mayor margen de crecimiento”. Según relata, “se ha hecho mucho respecto a las renovables, los desperdicios y las emisiones, pero en cuanto al tema de transportes no vamos por el buen camino”. Actualmente, se está debatiendo en Holyrood (el Parlamento escocés) “una ley de transporte que versa sobre las zonas de baja emisión en las grandes ciudades o la posibilidad de darle a los ayuntamientos competencias para fundar sus propias compañías de autobuses. Cuanto antes se apruebe, antes empezaremos a actuar”. Además, “urge implantar un sistema de climatización bajo en carbón para los hogares, por lo que, al ser tal la envergadura del programa de infraestructuras que se requiere para llevarlo a cabo, hay que empezar ya para que en cinco años se haya completado”.

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María Cappa
María Cappa es periodista especializada en Cultura. Máster en Teatro y Artes Escénicas. Coautora de 'También nos roban el fútbol' (Akal).

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