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Luxemburgo y el transporte público gratuito para todos

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Un tren de Luxemburgo

La movilidad está cambiando. La irrupción de los vehículos eléctricos y los altos niveles de contaminación están llevando a Gobiernos y Ayuntamientos a modificar las ciudades y la legislación a toda prisa. Las medidas no siempre caen a gusto de todos. En Madrid, por ejemplo, tras el cierre parcial de Madrid Central a los vehículos contaminantes, han sido muchos los que se han lanzado al cuello de Carmena. Gran parte de las críticas no tienen mucho fundamento. Restringir el tráfico en el centro de las ciudades va a ser la norma, pero hay que potenciar el transporte público y debatir sobre nuevas posibilidades. Luxemburgo ya ha entrado en esta fase.

En el Ducado, los residentes permanecen unas 33 horas al año atrapados en atascos. Esta cifra, apunta Enrique Dans en su blog, es ligeramente inferior a las 42 que pasan los madrileños y superior a las 28 de Barcelona. Gestionar el transporte público es un país minúsculo puede parecer, a priori, más sencillo que en otro de dimensiones mayores, como España. Pero Luxemburgo no es el único caso. Tallin, la capital de Estonia, y 24 ciudades de Francia, siguen este modelo; y París lo está estudiando.

La medida, anunciada por el primer ministro Xavier Bettel (Partido Demócrata), quien prestó juramento la semana pasada para iniciar su segundo mandato (junto al izquierdista Partido Socialista Obrero y los Verdes), entrará en vigor el próximo verano. A partir de este instante, las tarifas del tren, del tranvía y de los autobuses serán gratuitas. Esta ha sido una de las propuestas en las que más hincapié hizo Bettel durante la campaña electoral. Además de esta medida, el nuevo gobierno también está considerando la legalización del cannabis y la introducción de dos nuevos días festivos, según The Guardian.

El caso de Luxemburgo

La ciudad de Luxemburgo, la capital del Ducado, sufre una gran congestión del tráfico. Aunque alberga a 110.000 personas, hasta 400.000 se desplazan allí para trabajar. En el país, según datos de Eurostat, viven cerca de 600.000 personas, pero cada día cruzan la frontera desde Francia, Bélgica y Alemania otras 200.000 personas para acudir a sus puestos de trabajo.

La mejora del transporte público es una tarea en la que viene trabajando el Gobierno. Este verano, los niños y jóvenes menores de 20 años podían viajar gratuitamente. Por otra parte, los viajeros solo tenían que pagar dos euros por un máximo de dos horas de viaje, lo que en un país de menos de 2.600 km2 cubre prácticamente todas las necesidades viajeras.

Tras la gratuidad del transporte público, el Gobierno emitirá una nueva señal de preocupación por el medio ambiente suprimiendo todos los billetes y tiquetes. Sin embargo, aún tienen que pulir la medida, ya que, por ejemplo, no se ha tomado una decisión sobre qué hacer con los compartimentos de primera y segunda clase en los trenes.

En cualquier caso, es una medida muy acorde a los tiempos que corren. Si hay que descongestionar las ciudades, el papel del transporte público es fundamental. Disminuir los precios, multiplicar sus servicios y mejorar las prestaciones son los deberes de los gobiernos.

analytiks

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