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Macron: la tercera vía en Francia

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Emmanuel Macron ha surgido como la gran esperanza de Francia para salir del callejón sin salida de Marine Le Pen y el liderazgo perdido del partido socialista, mientras la derecha purga todas sus corruptelas.

Cuando ni siquiera ha llegado, prácticamente solo despuntado, ya han surgido todos los ataques sobre su infidelidad conyugal. Tanto es así que el candidato francés, favorito para el Elíseo, se ha visto obligado a desmentir una relación con el presidente de la radio pública y pide respeto para su esposa.

Macron se presenta como el valor de la unión, un líder que vuelve a ilusionar a los decepcionados de la izquierda y la derecha, a los que quieren recuperar el terreno perdido y volver a la grandeza. Una imagen nueva, frente a los partidos y políticos de siempre, una propuesta que ya se ha convertido en un clásico en este tiempo nuevo en el que la sociedad entera, en todas las latitudes, muestra sin cortapisas su hartazgo hacia los políticos de siempre.

Macron preconiza la apertura en lo social y la igualdad de oportunidades, pero manteniendo la vista en la estabilidad económica. Su plan estratégico es de izquierda moderada, lo que Tony Blair denominó “Tercera Vía”. Por ello, inquieta a la izquierda, a la derecha y a la extrema derecha, aunque realmente a pocos días de la primera vuelta presidencial, el próximo 23 de abril, el candidato social reformista sigue sin presentar un programa  concreto. Macron va matizando las grandes líneas de un plan económico que se espera de ‘business friendly’ y proeuropeo, sin aportar datos concretos, prometiendo solo cuestiones generales. Es decir, la “Tercera Vía” de Macron no será ni de izquierdas ni de derechas. Su plan es intentar ofrecer por todos los medios un gran proyecto nacional para todos los franceses. Unidad y grandeza para recuperar la Francia de las grandes ocasiones. Tal vez por ello, François Copé, dirigente conservador, afirma “Todo eso es puro humo. Es como decir que te mojas cuando llueve”.

Jean d’Ormesson ha definido a Macron con esta frase: “El suyo es un socialismo con acentos libertarios americanos”, una afirmación de una personalidad liberal conservadora, que puede suponer una metáfora o una definición del enigma ideológico que vive Francia en la encrucijada de unos comicios presidenciales decisivos.

Con estos datos, la líder ultraderechista Marine Le Pen y el centrista Emmanuel Macron serían los favoritos a pasar a la segunda eliminatoria en las presidenciales, pero en ese punto, el candidato independiente, y ex ministro de Economía de François Hollande, ganaría cómodamente la segunda vuelta, el 7 de mayo.

A pesar de la falta de detalle, el candidato centrista aboga por un proyecto europeísta con una mayor colaboración en materia de defensa para convertir Francia en una “tierra de innovación”. Por ello, Macron se presenta como presidente cuando lanza una “llamada solemne a los investigadores, universitarios que se baten contra el oscurantismo en Estados Unidos”. “Todos los que hacen hoy la innovación, la excelencia de Estados Unidos nos escucha y nos mira. Tienen todos desde hoy una tierra patria que será Francia”.

Macron quiere ser la opción frente al miedo y los impulsos proteccionistas que ganan terreno y sabe que tras la victoria del Brexit en Reino Unido y de Donald Trump en Estados Unidos, el mundo tiene la vista ahora en Francia con un Frente Nacional cada día más potente.

También lanza Macron mensajes a los decepcionados con la izquierda y en especial a la polémica proposición de Benoît Hamon sobre la renta universal. Macron considera que esta propuesta no es necesaria puesto que Francia ya ofrece ayuda económicas a los que intentan reincorporarse a la vida laboral o tienen pocos ingresos como es la RSA (Renta de Solidaridad Activa). Lo que el centrista propone es mejorar estas ayudas en lugar de crear otra nueva. Contra Hamon habló también cuando se comprometió a mantener “los compromisos europeos” en cuanto a la regla del 3% en el déficit fijada por la UE, que el socialista no quiere respetar.

Macron busca aumentar el PIB nacional de defensa hasta un 2% y pretende aumentar la colaboración europea en este sentido, especialmente con Alemania, que será una facilidad en la lucha contra el terrorismo. En el plano interno, quiere reclutar hasta 10.000 funcionarios en policías y gendarmes durante el quinquenio así como una “reorganización” de los servicios de inteligencia para una mayor efectividad.

Los que conocen a Macron afirman que estamos ante un político pragmático, un ex alto funcionario que realizó estudios en las escuelas de élite y trabajó en el banco de negocios Rothschild, antes de ser escogido por el presidente como consejero y después ministro en 2014. Macron dio su nombre a una ley promulgada en agosto de 2015 para liberalizar algunos sectores (transporte por carretera, notarios, apertura de algunos comercios el domingo, etc.).

Los entusiastas de la “Tercera Vía” francesa afirman que el discurso de este nuevo Kennedy en el Elíseo seduce sobre todo a los jóvenes urbanos y al mundo de los negocios. Sin ni siquiera haber presentado un programa político concreto goza de una mayoría muy significativa de opiniones positivas. Sí tenemos algunas pistas de su pensamiento, por ejemplo cuando dijo en la Universidad de Medef “La izquierda cree que Francia podría estar mejor trabajando menos, lo cual es erróneo”, a lo que añadió “Los verdaderos problemas de Francia son el empleo y el crecimiento” y concretó “no me refiero a 35 horas, pero a que funcione el mundo laboral. Necesitamos más, no menos, porque el trabajo es el motor de la emancipación individual”.

analytiks

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