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Salvar el euro

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Esta parece ser la consigna que llega de las mentes pensantes de la Unión Europea: salvar la moneda que nació hace 17 años y que sirve a uno de los mayores mercados del mundo y aunque su fortaleza hizo temblar al mismísimo dólar, ahora no atraviesa su mejor momento.

Hay que ponerse las pilas si el viejo continente quiere salvarse de una crisis económica que aún no ha superado con claridad.

Según el alarmante informe que acaba de ver la luz en la Comisión Europea, “el euro está lejos de ser perfecto y necesita reformas” para crear un nuevo instrumento financiero, una especie de eurobono light para empaquetar deuda de los socios sin compartir riesgo. Una idea genial que se debería haber puesto en marcha hace tiempo, por ejemplo, al principio de la crisis y que, tal vez, habría evitado sangre, sudor y lágrimas en forma de rescates y recortes.

La fórmula milagrosa ya está inventada y consiste en arbitrar medidas para que el Tesoro emita eurobonos con algún grado de mutualización. De hecho, ya en plena crisis, año 2012, diecisiete de los economistas más prestigiosos de Europa suscribieron un documento en el que reclamaban al Banco Central Europeo que actuara para evitar el colapso de la deuda española e italiana, y en el que pedían a la Unión Europea un acuerdo sobre un plan, entonces considerado urgente, para “mutualizar deuda”. En aquel momento, los expertos veían del enorme riesgo de una ruptura del euro y de los costes apocalípticos, la palabra empleada fue “catastróficos”, que conllevaría para los países de la Unión Monetaria.

[pullquote]Bruselas quiere acabar con la brecha Norte-Sur[/pullquote]

La solución a la crisis se apuntaba con la fórmula expresa de una respuesta colectiva que implicaba repartir cargas entre países. No hacerlo –ya se decía entonces– supondría la desintegración del euro.

En realidad, no es solo una solución netamente económica, sino de profundo calado político y, a la vez, el origen de un presupuesto común que, a la larga, será el paso decisivo para la unión fiscal y que garantizará una zona euro sin fisuras ni más rescates al borde del abismo.

Tras las aportaciones de Francia y España y a la espera de Berlín, Bruselas alerta de que hay que restaurar la convergencia económica para acabar con la brecha Norte-Sur. Y reclama apuntalar el euro “antes de que llegue la próxima crisis”.

Según el informe de Bruselas “la crisis financiera puso de relieve las debilidades de la construcción del euro” y la respuesta a ella hizo la unión más fuerte, pero “aún no se han llenado todos los huecos”, ha afirmado el vicepresidente de la Comisión para el Euro, Valdis Dombrovskis, quien ha añadido que “no podemos y no deberíamos esperar a otra crisis”.

El informe, de 39 páginas, pretende servir de base para decidir qué eurozona quiere construirse en los próximos años, y plantea una hoja de ruta en dos fases: una primera entre 2017 y 2019, cuando se celebrarán las próximas elecciones europeas, y una segunda para el periodo 2019-2025, con medidas de mayor calado.

En la primera etapa, el objetivo sería completar la Unión Bancaria y la Unión de Mercados de Capitales, que llevan años sobre la mesa, con la constitución del sistema común de garantía de depósitos bancarios y del mecanismo común de protección presupuestaria, esencial para completar el fondo único de resolución bancaria.

A más largo plazo, Bruselas propone la emisión de activos respaldados por deuda soberana de los países de la eurozona, una especie de paquetes de bonos estatales que se pondrían en el mercado.

En la trastienda de las decisiones que contempla el informe de la Comisión las políticas que anuncia que unas veces anuncia y otras no desmiente la administración norteamericana: Trump se inclina por retirar a EE UU del acuerdo de cambio climático, una medida, apuntada por medios estadounidenses y no confirmada por la Casa Blanca, que acabaría representando un paso de gigante del aislacionismo y el triunfo del ala más radical que gobierna en Washington. Pero esta es otra cuestión, todo un síntoma de los nuevos aires que llegan del otro lado del Atlántico.

[pullquote]Trump se inclina por retirar a EE UU del acuerdo de cambio climático[/pullquote]

En Estados Unidos, todas las administraciones desde la creación del euro han estado en diversos estadios contrarios a la moneda única europea. Ahora, el dólar se va a apreciar un 10% frente al yen y el euro a medida que la Reserva Federal prosiga con la normalización de los tipos interés.

Según Goldman Sachs Asset Management, la economía de EEUU aún tiene recorrido y el billete verde será un activo demandado por los inversores que quieran disfrutar del crecimiento del país y de unos tipos más altos.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años subirán cerca de 50 puntos básicos en el medio plazo a medida que la economía estadounidense siga mostrando su fortaleza y convenciendo a la Reserva Federal de que las subidas de tipos son necesarias.

Y es que el dólar ha sido un barómetro de la capacidad del presidente Donald Trump para reflotar la economía estadounidense. La moneda subió después de su victoria electoral en noviembre gracias a sus promesas de recortar impuestos y gastar más en infraestructuras, aunque después, las turbulencias políticas en Washington y la notable mejora de la economía europea han golpeado al dólar en su cruce con el euro.

En la Comisión se considera que la mutualización de la deuda a través de estos activos permitiría diversificar los balances de los bancos, favorecer el reparto de riesgos con el sector privado, y atajar el vínculo pernicioso entre la deuda soberana y la banca.
A largo plazo, el horizonte es la creación de un “activo seguro” común de la eurozona, que sería comparable en el mercado a los bonos del Tesoro de Estado Unidos.

En materia económica y fiscal, la Unión del viejo continente se plantea introducir elementos de estabilización macroeconómica, a través de mecanismos para asistir financieramente a los países más golpeados por lo que queda de esta crisis e, incluso, por las que puedan afectarnos en el futuro.

En el caso de nuestro país, la Comisión Europea acaba de advertir a España de que la austeridad no acabará con el fin del Procedimiento de Déficit Excesivo, el programa de tutela para los países con las finanzas públicas descontroladas. En su informe sobre el Plan de Estabilidad del Gobierno, Bruselas explica que una vez acabada esta vigilancia en 2018, España seguiría tres años más teniendo que cumplir con los criterios de reducción de deuda. Pero el problema reside en que en Europa hay muchos países con deudas elevadas y políticamente sería difícil aplicar esta disciplina a todos.

[pullquote]La CE recuerda a España que austeridad solo no sirve[/pullquote]

Mientras tanto, la Comisión quiere avanzar y dar pasos de gigante financiero a favor de la unión bancaria, a través del fondo de garantía de depósitos común y el fondo de resolución, que permitiría cerrar bancos sin contemplaciones ni rescates nacionales, como hemos visto demasiadas veces y que tanto ha indignado a las opiniones públicas.

Además, la Comisión contempla un respaldo fiscal para compartir riesgos, pero desde Berlín no lo ven con buenos ojos al pensar que tendrían que volver a ser los paganos de las quiebras de los países “manirrotos”. Tal vez por ello, se aborda un nuevo sistema de ingeniería financiera destinada al mercado de deuda con un nuevo instrumento financiero, denominado Sovereign Bond Backed Securities. El nuevo “invento” permitiría a los bancos diversificar inversiones para “empaquetar” y recolocar bonos de distintos países, en principio sin mutualizar.

La Comisión se ve obligada a hacer equilibrios y encaje de bolillos o lo que denomina compartir riesgos, aplazados a largo vencimiento, todo ello, a partir de 2019. Por ello, ahora propone soluciones mágicas como lo que denomina “activo seguro europeo”, es decir, que permita “la emisión conjunta de deuda pública”. Para la Comisión, hay que articular la mejor manera de compartir riesgos y ser más solidarios y, en consecuencia, reforzar la integración; pero, a la vez, contentar a quien manda en Europa, es decir, la canciller alemana y habla de austeridad y responsabilidad. Es decir, menos riesgo con la modificación (a largo plazo, para evitar shocks) de la normativa que otorga a la deuda pública el discutible estatus de activo 100% seguro. Complejo como la vida misma, apasionante como la construcción europea.

Jack Miur
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