Global

Arabia Saudí y Turquía: enemigos y vecinos

1
Erdogan, presidente de Turquía

Turquía está utilizando el asesinato de Khashoggi para limpiar su imagen. Las filtraciones y la transparencia con la que está tratando el suceso son únicamente filtros con los que dar color a un gobierno gris y poco democrático. El presidente turco, Erdogan, ha acudido este martes al Parlamento para revelar toda la verdad del asesinato del periodista. Pero no hay que perder la perspectiva: sigue siendo el mismo que bloquea páginas web, cierra medios y utiliza el poder para silenciar a periodistas críticos con su gobierno. En 2012, según Freedom House, fue el país con más periodistas en prisión del mundo.

Que Turquía esté ahora actuando con responsabilidad en el caso Khashoggi responde más bien a un intento de desprestigiar a un país rival. No es, por tanto, una práctica habitual en Ankara. Ambos países juegan un papel importante en Oriente Medio, donde es difícil distinguir quién es tu aliado y quién tu rival, ya que, como explica Eduard Soler i Lecha, investigador sénior en CIDON, en su informe Turquía, Egipto, Arabia Saudí e Israel: ¿viejos amigos o aliados poco fiables?, “no son bloques consistentes, sino alianzas informales y moldeables en función del tema”.

Turquía y Arabia Saudí tienen varios frentes abiertos. Dada la magnitud de los mismos, y teniendo en cuenta la premisa de Lecha, podríamos concluir que ambos países son más rivales que socios. Riad ve a Ankara como un poderoso rival en Oriente Próximo, como una potencia que prioriza más a Estados Unidos e Israel frente al mundo islámico. Por otro lado, el apoyo prestado por Turquía a los Hermanos Musulmanes (HH. MM.) y a sus ramificaciones (Hamás), es considerado por los saudíes como una amenaza existencial.

Oriente Próximo tras la Primavera Árabe

Los gobiernos que sobrevivieron a la Primavera Árabe tuvieron que elegir bando. O estabas con los que pedían cambios o con el sistema. Turquía se situó en el bando de los primeros y fue considerado como una referencia política para la edificación de nuevos estados democráticos. Ankara apoyó el derrocamiento de los regímenes de Túnez y Egipto, que previamente habían forjado grandes alianzas con Arabia Saudí, con apoyo financiero y logístico a partidos cercanos a los Hermanos Musulmanes (la Hermandad es un movimiento muy cercano a Catar, enemigo declarado de Arabia Saudí).

En 2012 se celebraron las primeras elecciones democráticas en Egipto. Mohamed Morsi, de los HH. MM. salió vencedor. Sin embargo, un año después, un golpe de Estado patrocinado por Riad y con el beneplácito de EE. UU. volvió a dar el poder a los militares. Egipto, Arabi Saudí y los Emiratos Árabes Unidos comenzaron una persecución contra la Hermandad en toda la región.

Catar, en el centro de la diana

Turquía y Catar, frente a Arabia Saudí y sus aliados. En junio de 2017, Riad estableció un bloqueo –sin fundamento alguno– , que aún perdura, contra Catar. Turquía envió ayuda militar y material a la pequeña península para minimizar el impacto del embargo. Irán, enemigo de EE. UU. y, según los saudíes, la primera gran amenaza para Oriente Próximo, apoyó a Ankara y Doha.

Mohamed bin Salmán (MBS) añadió en marzo de este año a Turquía como parte del ‘triángulo del mal’, junto a Irán y los grupos islamistas radicales. El príncipe heredero y uno de los hombres de más poder del Gobierno saudí, acusó a Turquía de intentar revivir el califato islámico, abolido hace casi un siglo con la caída del Imperio Otomano tras la I Guerra Mundial.

El asesinato de Jamal Khashoggi es una muestra más del desencuentro entre ambos países y de la impunidad con la que actúa Arabia Saudí. Si finalmente se resuelve el caso y se aclara fehacientemente que Riad y, en especial, MBS, están detrás de su desaparición, será un enorme punto diplomático a favor de Turquía. ¿O acaso alguien piensa que Erdogan hubiese dado tantas facilidades para estudiar el asesinato si en lugar de Arabia Saudí el principal sospechoso fuese un país aliado?

Iberia 350
Sergio García M.
Periodista. Redactor jefe de Analytiks.

Destronar a Arabia Saudí

Entrada anterior

Bolsonaro quiere para Brasil ‘el milagro de Chile’ de Friedman

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Global