Global

Bolsonaro quiere para Brasil ‘el milagro de Chile’ de Friedman

1
Jair Bolsonaro, sonriendo

Ya casi nadie duda de la victoria de Bolsonaro. De nuevo, el perfil agresivo, incorrecto, y con carices totalitarios seduce a las masas. El país más grande de América Latina va a ser gobernado por un defensor de la dictadura militar y de los más estrictos y retrógrados dogmas católicos. ¿Qué será de Brasil con Jair Bolsonaro al frente? Una sociedad dividida, una economía de capa caída y un Congreso fragmentado, donde será muy difícil llevar a cabo grandes reformas, son los principales problemas con los que se encontrará el futuro presidente de Brasil.

A los brasileños les ha tocado elegir entre lo malo y lo peor. Entre un candidato misógino, homófobo y totalitario y otro que representa el polvoriento legado del Partido de los Trabajadores (PT). Para muchos ciudadanos, Lula da Silva y Dilma Rousseff representan lo peor de un Brasil diezmado por la corrupción. El fuerte sentimiento anti-PT ha provocado que sea Fernando Haddad el aspirante que mayor rechazo genera entre los votantes. Los partidos tradicionales que han quedado fuera de esta segunda vuelta, en contra de lo que la lógica nos pueda decir, se han decantado por el exmilitar. Tal es el sentimiento de rechazo. Atrás quedan los tiempos –entre 2003 y 2010– en los que alrededor de 30 millones de brasileños abandonaron la pobreza.

Es el mercado, amigo

En la prensa brasileña e internacional se hace hincapié en el retroceso democrático y en el deterioro de las libertades individuales si Bolsonaro se hace con la presidencia. Todo el mundo parece escandalizado por la postura radical del aspirante. Todos, menos el mundo económico. Si a Bolsonaro le va bien, a la bolsa le va bien. Cuando Bolsonaro fue apuñalado en plena calle, el mercado interpretó que ese ataque le ayudaría a ganar las elecciones… y el mercado subió mil puntos de golpe. Como dijo Rodrigo Rato: “Es el mercado, amigo”.

Haddad, en línea con los postulados del PT, conserva un perfil intervencionista. Durante la campaña electoral aseguró que derogaría todas las medidas de ajuste fiscal adoptadas por el actual presidente, Michel Temer. El poder económico brasileño parece que lo tiene claro: con Bolsonaro les va a ir mejor.

Leer más: ‘Empresarios afines a Bolsonaro financian una campaña ilegal contra Haddad y el PT’

Principales medidas

Conservador en lo social y liberal en lo económico, Bolsonaro plantea reducir el número de ministerios (por ejemplo, unificará las carteras de Hacienda, Planteamiento, Industria y Comercio bajo el paraguas de Economía) y privatizar empresas estatales para reducir la deuda pública en un 20 %. Para ello, cuenta con el economista Paulo Guedes, un ultraliberal de la conocida Escuela de Chicago, seguidores de Milton Friedman. Guedes considera que ambos hacen un tándem perfecto: él mismo representa el progreso; el candidato a la presidencia, el orden.

Bolsonaro quiere barrer el legado del PT, salvo el Bolsa Familia, que lo modificará para extenderlo a todos los brasileños. Es decir, plantea crear renta mínima. Este programa de distribución de subsidios entre los más pobres ha sido la principal política social de los gobiernos de Rousseff y Lula. Sin embargo, él asegura que es un programa “inspirado en pensadores liberales, como Milton Friedman”. Recordamos que en 2011, en la Cámara de los Diputados, Bolsonaro dijo lo siguiente sobre el programa Bolsa Familia: “No es más que un proyecto para sacar dinero a aquellos que lo producen y dárselo a otros para que se acomoden y mantengan al que está en el poder”.

Otra de sus prioridades es eliminar el déficit público. Para ello, pretende reformar el régimen de jubilaciones mediante la creación de un sistema paralelo de jubilación por capitalización, según informa RTVE. También ha prometido descentralizar el poder para darle más peso a la toma de decisiones a los estados y municipios y ha negado tajantemente que vaya a subir los impuestos.

Sobre política exterior no ha hablado mucho. Pero sí ha dejado claro que dejará de hacer negocios con dictaduras sangrientas y que no ofenderá a países democráticos como Italia e Israel. Y como declarado seguidor de Trump, también ha prometido cerrar la embajada de Brasil en Palesstina.

Arabia Saudí y Turquía: enemigos y vecinos

Entrada anterior

Los dispositivos virtuales de Amazon y Google asustan a sus dueños

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Dejar un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Global