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Claves, curiosidades y datos sobre las ‘midterms’ de 2018

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Donald Trump impeachment

Este 6 de noviembre, los estadounidenses vuelven a las urnas, y aunque Donald Trump no aparece en las papeletas, se juega mucho en estas elecciones de mitad de mandato. Las conocidas midterms, que casi siempre suelen castigar al gobernante, se celebran cada cuatro años y coinciden con la mitad de la legislatura.

¿A quién se vota?

En estas elecciones se escogen miembros del Congreso (el poder legislativo en Estados Unidos), compuesto por la Cámara de Representantes y el Senado. Ambos órganos colaboran en la redacción y aprobación de las leyes. Los senadores también tienen el poder de confirmar las nominaciones del presidente a cargos gubernamentales de alto rango o puestos en el poder judicial.

Hasta hoy, ambas cámaras están bajo el control republicano, y, por ende, de Donald Trump. Los demócratas creen que este año pueden lograr el control de la Cámara de Representantes (necesitan 24 escaños más, ya que en la actualidad tienen 193 representantes, mientras que los republicanos tienen 236), desde donde podrán bloquear o retrasar los planes del presidente. La construcción del famoso muro en la frontera con México tiene que ser aprobado en el Congreso. No es improbable que los demócratas recuperen esta cámara.

La participación

Aunque el sistema electoral favorece a los republicanos –los demócratas deberán sacar al menos cinco puntos más que los conservadores a nivel nacional–, los demócratas pueden arrebatarles el poder si consiguen movilizar a su electorado. En este punto, es especialmente importante la participación de los jóvenes y los votantes de color.

En estas elecciones legislativas la participación es tradicionalmente menor a las presidenciales (en concreto, un 20 % inferior). Aquí debajo dejamos un gráfico en el que se compara la participación ciudadana en ambos comicios (vía FairVote):

Claves, curiosidades y datos sobre las ‘midterms’ de 2018 1

 

Para los demócratas es muy importante canalizar el rechazo que genera Trump (a pesar de que económicamente sople el viento a favor) y movilizar a los votantes hispanos. En estas elecciones pueden votar casi 30 millones de esta enorme comunidad estadounidense. Sin embargo, no se prevé que acudan a las urnas más de siete u ocho millones, si tenemos en cuenta el histórico (ver gráfico inferior, vía Statista):

Infografía: Casi 30 millones de hispanos podrían votar (si quisieran) este martes | Statista

Las ‘midterms’: perspectiva histórica

Las elecciones de mitad de mandato han dado, desde 1910 y casi en todos los casos, un duro golpe al partido gobernante. Obama, que venció en las presidenciales de 2008 y 2012, sufrió unas dolorosas derrotas en las midterms. En 2010, los demócratas perdieron 63 asientos en el Congreso y seis en el Senado. Mantuvieron el control en esta última cámara, no así en la primera. Peor suerte corrieron en las legislativas de 2014. La mayoría en el Congreso se fue al garete (-13 asientos, por lo que pasaron de 201 a 188. Lo mismo sucedió en el Senado (-9 escaños: de 53 a 44).

Su predecesor, George W. Bush vivió dos elecciones de mitad de mandato. En las primeras, en 2002, los republicanos ganaron ocho asientos en el Congreso y uno en el Senado, con lo que se aseguraron el control de ambas Cámaras. El cuadro político cambió cuatro años después. Los republicanos perdieron el control de 30 asientos en el Congreso y 6 en el Senado. Ambas Cámaras se tiñeron de azul demócrata.

Un último dato, una curiosidad: las mayores pérdidas las sufrieron los gobiernos del demócrata Franklin D. Roosevelt y del republicano Warren Harding. Este último, en las elecciones de mitad de mandato de 1922, perdió 77 escaños en el Congreso y 7 en el Senado, pero mantuvo el control de ambas Cámaras. Algo parecido le ocurrió a Roosevelt, quien, a pesar de perder, en 1938, 72 y 7 asientos respectivamente, seguía teniendo mayoría demócrata.

¿Quién gasta más dinero?

Tan importantes son estos comicios que tanto demócratas como republicanos están recibiendo dinero en volquetes. Según los datos que maneja El País, esta campaña ha movilizado unos 5.200 millones de dólares (4.570 millones de euros). Hasta la fecha, solo en dos ocasiones se habían superado los 4.000 millones: en las elecciones al Congreso de 2010 y 2016.

El diario de Prisa cuenta que entre los magnates que lideran las aportaciones destaca Sheldon Adelson, quien ha movilizado 113 millones a favor de los republicanos. Al magnate de los casinos le sigue Tom Steyer, con 50,7 millones, todos para los demócratas. El tercer puesto es para Richard Uihlein, con 39 millones, también para los republicanos. Sin embargo, por primera vez en una década, parece que los candidatos demócratas van a gastar más dinero que los republicanos.

Las empresas también juegan un papel importante. Las grandes firmas mueven su dinero para ejercer su influencia y apoyar a los candidatos que mejor encajan con sus valores… o a los que creen que les ayudarán con sus negocios. El siguiente gráfico de Axios muestra la clara división entre las empresas energéticas y las tecnológicas. Las primeras optan por apoyar a los republicanos; las segundas, a los demócratas.  (Nota: los datos de Axios recopilan las contribuciones de las empresas que conforman la lista Fortune 500 en el ciclo electoral de 2017 y 2018).

Dinero aportado por las empresas del Fortune 500 a demócratas y republicanos

¿Qué pasará en el Senado?

La cosa parece que pinta peor para los demócratas en el Senado. Roger Senserrich escribe en Politikon que “los demócratas necesitan un pequeño milagro para ganar el control” de esta Cámara.

Los miembros del Senado son reelegidos cada seis años. En esta ocasión, solo 35 de los 100 escaños formarán parte de estas elecciones. Y de estos 35 puestos, 24 los ocupan senadores demócratas (otros 9 son republicanos y los dos restantes pertenecen a partidos independientes). En otras palabras: los demócratas necesitan hacerse con dos asientos y no perder ninguno. Un empate no sirve de nada, ya que el vicepresidente Mike Pence (republicano, claro) tiene potestad para desempatar cualquier votación.

La importancia de estas elecciones

Si los republicanos vencen, todo se mantendrá igual y respirarán aliviados hasta las elecciones de 2020. Si los demócratas recuperan, al menos, el Congreso, Trump se encontrará con el primer contrapeso a su mandato. Sin embargo, un editorial de El País recuerda hoy que seguimos “empeñados en minusvalorar al presidente y a sus electores” ya que “es muy posible que Trump y el resto de sus hombres fuertes hayan logrado un éxito rotundo: marcar la agenda política para la próxima generación”.

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Sergio García M.

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