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Donald Trump: otro estilo de derrocar gobiernos

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Donald Trump: otro estilo de derrocar gobiernos 1

Estados Unidos, en su papel de primera potencia mundial, se ha dedicado durante años a quitar y poner gobiernos que no le convenían, o a “democratizar” zonas que, según su punto de vista, vivían en la anarquía, lejos de los cauces liberales y constitucionales por los que ellos mismos se regían. Aquello era intolerable, debían de pensar. Esos ademanes justicieros han sido bien conocidos, fundamentalmente, en América Latina y Oriente Próximo. Si en los últimos tiempos, a excepción de casos como la invasión de Irak, el papel de EE. UU. ha sido más discreto e incluso conciliador, el país entra en un nuevo capítulo con Donald Trump sentado en el Despacho Oval.

Una de las primeras medidas que el presidente llevó a cabo fue la de retirar a EE. UU. del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés). ¿Qué se esconde detrás de la ruptura de este tratado, suscrito por 12 países que representaban, en conjunto, el 40 % de la economía mundial? Según Paul Isbell, investigador senior asociado del Real Instituto Elcano en un debate organizado por esta institución y la Fundación Botín, Donald Trump cree que con estos acuerdos comerciales EE. UU. ha perdido poder, por lo que “va a intentar derrocar otros gobiernos”. La misión del magnate es que su nación vuelva a deslumbrar al resto: Make America Great Again.

El editor de la prestigiosa revista estadounidense The Atlantic, Steve Clemons, apunta en esta dirección cuando afirma que Trump ve a China como una amenaza para su hegemonía. Sin embargo, apunta Ulrich Speck, investigador senior asociado de la oficina del think-tank en Bruselas, intentar aislar al gigante asiático o separarse de él puede darle aún más poder. “Pekín puede convertirse a ojos del mundo como el adulto que va a proteger las ideas liberales. Xi Jinping ya dijo en Davos que va a defender el orden establecido, lo que incluye las medidas acordadas para contener el cambio climático. Existe la posibilidad de que China sea la garante del mundo, por lo que, además, podría sacar de la pobreza a mucha gente”.

[pullquote]Pekín puede convertirse en el garante del orden económico establecido[/pullquote]

En este debate, organizado para que varios expertos intercambiasen sus puntos de vista en torno a la política exterior que esperan de Trump y las consecuencias para el mundo, también –como no podía ser de otra manera– se ha hecho un hueco a la relación que quiere, o pretende, establecer el magnate con Rusia. Clemons asegura que ya en el año 2000 el presidente estadounidense mostró interés en ser negociador con Putin en cuestiones de desarme. “Durante la Convención Republicana del pasado mes de julio”, recuerda, “se definieron las propuestas políticas del partido. Nadie del equipo de Trump estaba interesado en el programa, salvo en un punto: aquel que apostaba por poder suministrar armas letales a los ucranianos para defenderse de Rusia. Trump se opuso y consiguió eliminar este punto del paquete de propuestas del partido”.

Pero si Trump se quiere llevar bien con Rusia, algo tiene que cambiar en cuanto a Irán, aliado de Moscú. Aunque por el momento, la actual Administración no camina por estos derroteros: Trump calificó de “desastroso” el acuerdo sobre el programa nuclear iraní alcanzado por su predecesor, Barack Obama, y las grandes potencias europeas. Pero más allá de esto, los expertos no vislumbran un movimiento que permita afirmar qué política seguirá Trump con los persas. En este sentido, Clemons ha querido recordar que los asesores de Obama ya comentaron en alguna ocasión que cada vez se sentían más cómodos con Irán y más incómodos con Arabia Saudí. Y lo cierto es que mientras desde Teherán tienden su mano a diversos acuerdos, el Reino del Desierto continúa con su política de mano dura y vulnerando los Derechos Humanos.

Otros puntos candentes

La relación con Irán también marcará el devenir de otro asunto importante en la agenda mundial: la lucha contra Dáesh. Speck se ha mostrado profundamente preocupado por la falta de un plan para combatir a los terroristas. “No hay una hoja de ruta y, además, la Administración Trump está atacando a los iraníes, un país con el que comparte objetivos en este conflicto. No se puede deshacer el acuerdo con Teherán por este motivo. No hay un plan, solo ideas”, ha recalcado. En cuanto a México, su vecino del sur, Clamons considera que la polémica en cuanto al muro es “ficticia”, puesto que el país necesita trabajadores mexicanos.

[pullquote]No hay un plan para atacar a Estado Islámico[/pullquote]

En Europa también hay que estar con la guardia alta. Según Speck, el nuevo inquilino de la Casa Blanca hará todo lo que esté en su mano para que el orden establecido salte por los aires. Por este motivo, no ha dudado ni un instante en apoyar el brexit y a su gobierno, ni dudará en hacer lo mismo si hay otras formaciones políticas (como el Frente Nacional de Le Pen, por ejemplo) en asaltar las instituciones y generar así más inestabilidad. En materia de seguridad, el experto asegura que EE. UU. está cansado de ser el guardián del mundo, por lo que tienen pensado reducir sus aportaciones militares. “Europa necesita un plan B para su seguridad”, ha zanjado.

¿Por qué Trump? ¿Hasta cuándo?

¿Por qué los estadounidenses, contra todo pronóstico, se decantaron por Donald Trump? ¿Qué tiene el magnate para embaucar a gente de todas las clases sociales? Paul Isbell argumenta que Trump, al que ha llamado “el multimillonario de los obreros”, se las ha ingeniado para canalizar la frustración de las clases populares atacando a las élites. “Muchas personas se sienten abandonadas por el Estado liberal. En EE. UU. el Ejército está agotado y los ciudadanos consideran que el papel del país no ha sido valorado lo suficiente. Este es el sentir de la gente y por eso le han votado. De hecho, en mi familia puedo asegurar que 70 de 100 miembros han votado por él, y no son racistas ni nada parecido”, ha confesado el investigador del RIE.

Trump no se siente cómo relacionándose con otros Estados. Para él, su prioridad y única preocupación se encuentra dentro de sus fronteras. El nuevo paradigma que intenta dibujar puede aguantar en tanto en cuanto los republicanos continúen apoyándole. Ya tiene a dos senadores en contra. “Si el presidente se comporta mal empezaremos a ver la construcción de una coalición que evite que se mantenga en el poder. No va a suceder a corto plazo, pero el poder legislativo adquirirá más poder”, asegura Clemons, quien también ha dicho que, en su opinión, “el hombre fuerte de la Casa Blanca es el ultraderechista Steve Bannon, mientras que existen grandes divisiones y odios entre el resto de asesores de confianza de Trump”. ¿Saltará por los aires primero el orden mundial establecido, como él mismo pretende, o su Ejecutivo?

analytiks

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