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El coste del ‘brexit’ sí que será duro

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El coste del 'brexit' sí que será duro 1

Seguramente nadie lo esperaba a estas alturas, sobre todo después de que la Cámara de los Comunes aprobaran sin problema el proyecto de ley que autorizará a la primera ministra Theresa May a enviar su notificación a Bruselas para salir de la UE e iniciar el proceso de ruptura, pero los Lores británicos han puesto sus condiciones. El proyecto sale de la Cámara alta con dos enmiendas aprobadas: la primera, que se garanticen unilateralmente y cuanto antes los derechos de los nacionales de otros países de la UE residentes en Reino Unido; la segunda, conceder al Parlamento “un voto más significativo” sobre el acuerdo alcanzado después del plazo de dos años para negociar.

La enmienda sobre “un voto más significativo”, presentada por las laboristas, fue respaldada por lores de todos los principales partidos y resultó aprobada por 366 votos contra 268. El Gobierno ya había garantizado que las dos cámaras se pronunciarán sobre el resultado de las negociaciones. Pero advirtió que, si el Parlamento rechaza el borrador de acuerdo alcanzado, Reino Unido no volvería a negociar y abandonaría la UE sin acuerdo alguno. Ahora, la enmienda persigue que, si los diputados lo rechazan, la primera ministra deba volver a la mesa de negociación para buscar un acuerdo mejor.

Mientras, hay que hacer las cuentas y conocer el coste real del brexit. Según los primeros cálculos, la cuenta rondará los 70.000 millones de euros, mientas el ministro de Economía del Reino Unido, Philip Hammond, presenta sus presupuestos y admite que la economía británica crecerá menos y se endeudará más de lo previsto de aquí a 2020, naturalmente como consecuencia del Brexit. En concreto, el país crecerá esta legislatura 2,4 puntos porcentuales menos de lo que podría haberlo hecho si hubiera optado por quedarse en la Unión Europea. Demasiados caro.

[pullquote]El coste real del brexit: 70.000 millones de euros[/pullquote]

Además, el déficit aumentará en los próximos cinco años hasta los 122.000 millones de libras (143.000 millones de euros), en lugar de alcanzarse un superávit de 10.400 millones de libras (o 12.200 millones de euros) al término del cuatrienio. Desde que se conoció el resultado del referéndum del pasado junio, mucho se ha especulado sobre los efectos de lo ocurrido, que dependerá de cómo se produzca el desenganche de la Unión. El brexit duro, como se ha calificado por el propio gobierno, causará un daño difícil de soportar y habrá pérdidas para ambas partes: el Reino Unido y la Unión Europea. Todo ello sin contabilizar el enorme daño al viejo continente y los difíciles años de construcción europea.

Como se ha atrevido a denunciar el ex primer ministro, Tony Blair, nadie entiende cómo el partido Laborista apoya sin rechistar en el Parlamento la salida de la UE.

Algunos análisis estimaban una caída del PIB a largo plazo de entre un mínimo del 6,5 % y un máximo del 9 % y del PIB por familia de hasta 7.000 libras. La OCDE estimaba una caída a largo plazo de entre el 2,5 % y el 7,8 % y de la renta familiar de 5.600 libras. El Tesoro Británico estimaba una caída del PIB, a largo plazo, de entre el 3,9 % y el 7,5 % y una caída del PIB por familia de 5.000 libras.

Cabe preguntarse por los verdaderos culpables del Brexit: el ex primer ministro David Cameron por haber planteado un referendo innecesario y sin haberlo estudiado a fondo; la City de Londres por no haberse mostrado radicalmente en contra de la salida de la UE; y el apoyo claro al Brexit de varios periódicos importantes relacionados con el partido eurófobo UKIP, como el Sunday Times y el Sunday Telegraph, mientras que el Observer aconsejó quedarse en el UE y el Mail on Sunday aconsejaba que no era el momento de arriesgar la paz y la prosperidad. Además, la mayoría de la población no leía o no tenía acceso a información de valor o a la opinión de líderes con talento.

El triunfo del brexit sí que será duro y supondrá un castigo a la economía del Reino Unido, de la Unión Europea y de todo el mundo. Sus consecuencias se estiman en miles de millones de libras, con pérdidas potenciales de crecimiento económico derivadas, primero, de la incertidumbre sobre el nuevo modelo de relación comercial y financiera entre Gran Bretaña y los países miembros de la UE. Es evidente que el coste de exportar aumentará para las empresas británicas, al igual que el de comprar fuera del país, por lo que se reducirán las exportaciones y aumentarán los precios, con el consiguiente efecto en la actividad económica. Con todo, el mayor riesgo reside en la fuerte salida de capitales del país y la espiral de volatilidad de los mercados financieros.

[pullquote]El triunfo del brexit sí que será duro y supondrá un castigo a la economía del Reino Unido[/pullquote]

Aunque la duración de esa incertidumbre y la gravedad de sus consecuencias dependerá de cómo progresen los cuatro procesos que se pondrán en marcha entre el gobierno británico y Bruselas, según lo fijado por el artículo 50 del Tratado de la Unión. Además, será preciso establecer un nuevo marco comercial con los países del mundo -incluidos los 53 con los que ahora Reino Unido mantiene libre comercio gracias a los acuerdos logrados por la UE– y, por último, la modificación de las normas y regulaciones legislativas internas.

Es decir, un complejo proceso al que Londres debe enfrentarse y para el que el período de dos años no parece suficiente, mientras aguardan las normas de la Organización Mundial del Comercio, con todos sus aranceles y barreras al comercio incluidas.

Mientras, hay algunos datos curiosos. Por ejemplo, el sector turístico valenciano ya conoce el coste que puede tener el Brexit. La Comisión Europea va a obligar a rellenar un formulario on line a los extranjeros ajenos a la UE para reforzar la seguridad fronteriza. Ese sistema de permiso de entrada tendrá un coste de cinco euros, que puede alcanzar a los británicos cuando se consume el Brexit.

Pero volviendo al fondo real del tema planteado en el titular, si May opta por abandonar el mercado único europeo, como ha dicho, con un Brexit duro, para sumarse como un país más a la Organización Mundial de Comercio (OMC), los primeros en acusarlo serán los bolsillos de los consumidores. Salir del mercado único bajará los precios de algunos productos, como el cordero de Nueva Zelanda, sometido a aranceles por la UE. Pero mirando el conjunto de la cesta de la compra, la opción de la OMC llevaría a los precios al alza. Por ejemplo, la ropa de Bangladesh sería un 12% más cara, el vino chileno, un 27% y la carne en general, un 27%, lo cual es importante en un país muy carnívoro, de bajo consumo de pescado.

Algunos productos hoy considerados como decisivos ya han registrado una evolución muy clara al alza. Así, Apple argumenta que su política de precios depende de muchos factores y, por ello, fija los precios internacionales para sus productos sobre la base de diversos factores, entre ellos figuran el tipo de cambio, las leyes locales de importación, las prácticas comerciales, los impuestos, y el coste operativo. Estos factores varían de una región a otra y también cambian con el tiempo, por lo que los precios internacionales no siempre son comparables a los precios minoristas que se recomiendan para Estados Unidos.

Ya desde hace tiempo, los precios en el Reino Unido de los productos de Apple son hasta un 22% más caros que el mismo producto en Estados Unidos, lo que da entender que la marca electrónica se está cubriendo frente a potenciales devaluaciones de la divisa británica en el futuro. Otras compañías como Unilever, Coca-Cola, Dell, Microsoft, PSA Peugeot, además de Apple y Electrolux, están subiendo precios en Reino Unido, para contrarrestar la devaluación de la libra tras el Brexit, lo que provoca que la lista de empresas que suben sus precio creciendo y tiene visos de sumar nuevos nombres, especialmente en los momentos en que crecen con fuerza las ventas. Un escenario que está elevando la inflación en Reino Unido y provocando, en algunos casos, airadas reacciones, mientras las autoridades se han limitado a solicitar a los consumidores británicos que se mentalicen de la nueva situación.

Y para la moneda, las consecuencias serán también muy duras. Una libra débil aumenta la inflación y perjudica a los consumidores. A los mercados parece preocuparles también el enorme déficit por cuenta corriente del Reino Unido, uno de los mayores entre las naciones desarrolladas. Al abrirse la incertidumbre sobre su economía por las turbulencias del Brexit, le será mucho más difícil financiar con el capital global ese enorme pasivo. La balanza de cuenta corriente es el flujo de bienes, servicios, ingresos y gastos de un país al exterior y viceversa.

analytiks

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