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Empresarios afines a Bolsonaro financian una campaña ilegal contra Haddad y el PT

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Jair Bolsonaro, sonriendo

Las campañas políticas han cambiado. Pegar carteles con el rostro sonriente del aspirante de turno es algo viejo.  Los tiempos exigen ahora batallar en las trincheras digitales. Las redes sociales y WhatsApp son mecanismos propagandísticos con un elevado índice de penetración en los futuros votantes. En Brasil, donde la próxima semana se celebra la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el diario Folha de Sao Paulo desvela que varias empresas afines al ultraderechista Bolsonaro están financiando una agresiva campaña para perjudicar al candidato del Partido de los Trabajadores (PT). Y es ilegal.

El diario más importante del país explica que las empresas están comprando un servicio llamado ‘disparo masivo’. El mecanismo utiliza bases de datos de usuarios recogidas por el equipo de Bolsonaro para enviar mensajes masivamente. Pero también envía esa propaganda a bases vendidas por agencias de estrategia digital, que ofrecen listas con segmentación geográfica y por renta. Esto también es ilegal, ya que la legislación electoral brasileña prohíbe la compra de bases de datos de terceros. Solo permite el uso de las listas de simpatizantes del propio candidato (datos ofrecidos de manera voluntaria).

El periódico brasileño asegura haber constatado que los contratos firmados para llevar a cabo esta estrategia digital superan los 12 millones de reales (más de tres millones de dólares). La agencia cobra entre 0,08 y 0,12 reales por cada mensaje que envía a cada contacto perteneciente a la base de datos del equipo de Bolsonaro. Para cada mensaje que se envía a la base proporcionada por la agencia, el coste oscila entre los 0,30 y los 0,40 reales.

Todo apunta a una victoria de Bolsonaro

Muchos empresarios, celebridades y, en definitiva, gente pudiente se han decantado en los últimos días por Jair Bolsonaro. El diario brasileño informa que una de las empresas que está detrás de esta práctica ilegal es Havan. El dueño de la firma, Luciano Hang, ya se pronunció descaradamente a favor del exmilitar.

Preguntado por el periódico, Hang dice que “no tiene la necesidad” de impulsar ilegalmente la candidatura de Boslonaro. “He hecho un ‘live’ [un directo en Facebook] hace un momento, y he obtenido 1,3 millones de visualizaciones. ¿Qué necesidad tengo de impulsar nada? Además, digamos que tengo 2.000 contactos. Mando un mensaje a estos amigos y se viraliza rápidamente”, recoge el Folha de Sao Paulo.

Diogo Rais, profesor de Derecho Electoral de la Universidad Mackenzie, afirma que la compra de estos servicios para favorecer a un candidato es una donación no declarada de campaña, y, por tanto, ilegal.

Todo esto ocurre a una semana de la celebración de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Parece que la ultraderecha se va a hacer con el país más grande de América Latina. En cualquier caso, como ya dijimos en Analytiks, acuden a esta segunda vuelta los dos candidatos peor valorados por los brasileños.

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