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Márquetin contra el desperdicio de comida: la ‘hora feliz’ que puede salvar el planeta

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Desperdicio de comida alimentos
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El concepto de hora feliz está asociado a una estrategia de márquetin con que algunos bares o pubs ofrecen a sus clientes bebidas más baratas durante un tiempo determinado. Aprovechando el tirón de estas dos palabras, la cadena de supermercados finlandeses S-market ha lanzado su propia happy hour con una perspectiva ecologista: frenar el desperdicio de comida.

Los clientes de los 900 establecimientos que tiene esta cadena en Finlandia tienen cientos de alimentos rebajados al 60 % a partir de las 21 h., a escasas horas de que el producto caduque y, por tanto, tenga que ser retirado de los estantes y tirado a la basura. El reportaje que ha realizado el New York Times al respecto señala que los ideólogos de esta campaña quieren reducir el desperdicio de comida. Una medida así copiada en todo el mundo ayudaría en la lucha contra el cambio climático.

Desperdicio de comida en el mundo

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) señala que “alrededor de un tercio de los alimentos producidos en el mundo para el consumo humano (aproximadamente 1.300 millones de toneladas anuales) se pierde o se desperdicia”. En dólares, este desperdicio llega a los 680.000 millones en los países industrializados y a 310.000 millones en los países en desarrollo; en toneladas, esto equivale a 670 y 630, respectivamente.

Según la misma organización, los alimentos que más se desperdician son raíces y tubérculos (solo en América del Norte y Oceanía se tiran 5.814.000 toneladas de estos productos), mismo porcentaje para las frutas y las hortalizas. En cuanto a la carne de vacuno, el organismo señala que “de los 263 millones producidos mundialmente, alrededor del 20 % se pierde o se desperdicia”. Es tal la cantidad de alimentos que se desperdicia que la comparación roza lo trágico: los consumidores de los países ricos desperdician casi tantos alimentos como lo producido en todo el África subsahariana.

El artículo del NYT señala que, como recoge un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, entre el ocho y el diez por ciento de las emisiones de gases “de efecto invernadero están relacionadas con alimentos perdidos durante las etapas de cosecha y producción o por desperdicio de los consumidores”. Y sigue: “La comida que se pudre en los vertederos emite metano, un gas casi 25 veces más dañino que el dióxido de carbono”.

En España aumenta el desperdicio alimentario

En el año 2018, según los datos recogidos en el Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares, realizado por el Ministerio de Agricultura, pesca y Alimentación, el desperdicio de comida alcanzó los 1.339 millones de kg/l de alimentos y bebidas. Esta cantidad supone un 8,9 % más (109 millones de kg/l más, concretamente) respecto al pasado año.

Hemos normalizado el acto de tirar comida a la basura. Ocho de cada diez hogares, explica el panel, reconocen que lo hacen. Y, de todos ellos, el 81,5 % los tiran tal y como los compraron, “sin haber sufrido ningún tipo de elaboración”. Según el Ministerio, el aumento de las temperaturas es una de las causas por las que desperdiciamos más alimentos… y viceversa, por lo que ya hemos explicado anteriormente.

Hay que recordar que España se sumó, en 2015, a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, donde se encuentra el compromiso a reducir el desperdicio de alimentos a la mitad en 2030. No vamos por el buen camino, y la parálisis política no ayuda. Quizá sea el momento para que el tejido empresarial tome la iniciativa y adopte medidas similares. Porque, al fin y al cabo, lo que está en juego es el planeta.

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