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La ola demócrata y sus implicaciones en el nuevo mapa estadounidense

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Midterms estadounidenses

Las elecciones de mitad de mandato han permitido al Partido Demócrata arrebatar el control de la Cámara de Representantes a los republicanos (algo que no ocurría desde 2010). Los conservadores han ampliado su mayoría en el Senado, por lo que el descalabro para Trump y los suyos no ha sido tal. Estos comicios muestran que, aunque la sociedad sigue muy polarizada, algo ha cambiado. Es la primera vez que, de la mano de los demócratas, algunas minorías muy importantes en el país acceden a puestos de poder en el Congreso y en algunas gobernaciones.

Tras las elecciones de mitad de mandato, los demócratas ocupan 219 asientos en el Congreso (en las elecciones pasadas obtuvieron 195). Los republicanos pasan de 240 representantes a 193. En el Senado, como hemos escrito más arriba, la mayoría sigue siendo republicana (45 frente a 52). De hecho, han conseguido un asiento más. En el gráfico siguiente (vía Axios), se puede ver la nueva composición de las Cámaras.

Distribución en el Congreso

En el Congreso: 219 asientos para los demócratas y 193 para los republicanos

 

Senado

Los republicanos aumentan su mayoría en el Senado (52 frente a 45)

Hitos

Las midterms de 2018 nos dejan varios hitos importantes. Alexandria Ocasio-Cortez, de 29 años y del Partido Demócrata, se ha convertido en la mujer más joven en llegar al Congreso tras ganar por una amplia ventaja el distrito 14º de Nueva York. La estrategia progresista de centrarse en los jóvenes y las minorías ha dado resultado.

Por otra parte, Deborah Haaland y Sharice Davids son las primeras nativas estadounidenses en llegar al Congreso tras 230 años de historia. También es la primera vez para Rashida Tlaib e Ilhan Omar, que se convierten en las primeras legisladoras musulmanas.

Si levantamos la vista y contemplamos con perspectiva todo el mapa estadounidense, podemos apreciar un ligero cambio, pero que no debe pasar desapercibido. Texas, el segundo estado más grande del país y ‘propiedad’ de los republicanos, el aspirante demócrata al Senado, Beto O’Rourke, ha conseguido competir de tú a tú con Ted Cruz, algo impensable hasta ahora.

Algo similar ha sucedido en Miami, donde la hegemonía republicana ha quedado maltrecha. Dos de los tres republicanos cubanos que aspiraban a representar a Miami en la Cámara Baja perdieron las elecciones. Si la tendencia continúa por estos cauces, las zonas con mayoría hispana optan por la opción demócrata. Es más, de los nueve distritos fronterizos con México, los demócratas han ganado en 7.

Un nuevo escenario en Estados Unidos

Aunque la llamada ‘ola azul’ no ha ahogado a los republicanos, Trump va a tener problemas para hacer efectiva cualquier ley importante de aquí a las presidenciales de 2020. Los demócratas tienen poder para bloquear cualquier iniciativa en el Congreso. Además, es bastante probable que el nivel de crispación aumente. Se prevé que los demócratas impulsen duras investigaciones contra Trump e incluso se inicie u proceso de destitución o impeachment. El presidente es un hueso duro de roer y no dudará en enfangar cualquier discusión, arremetiendo contra todo y contra todos.

Bien es cierto que hay cosas que poco han cambiado. El inquilino de la Casa Blanca sigue siendo imparable en las zonas rurales del país y en el sur conservador en EE. UU. lo mismo sucede con el corazón industrial, la misma zona que le aupó a la presidencia en 2016. El fenómeno Trump, dice la BBC, goza de buena salud. De modo que, salvo sorpresa mayúscula, como un descalabro económico, es más que probable que busque la reelección en 2020.

Sergio Garvas

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