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Amenaza ‘nazi’ en Alemania: ¿Puede el líder de la UE acabar en manos de la ultraderecha?

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Amenaza 'nazi' en Alemania: ¿Puede el líder de la UE acabar en manos de la ultraderecha? 1

Alemania se infecta del virus populista-xenófobo que recorre varios países de Europa. El pasado domingo, los casi 13 millones de alemanes llamados a las urnas para las elecciones regionales mostraron su enfado con Angela Merkel y sus socios de Gobierno al prestar un amplio apoyo al partido ultra Alternativa para Alemania (AfP, por sus siglas en alemán), al que auparon como la tercera fuerza del país. La política de brazos abiertos a los refugiados de la canciller se ha vuelto en su contra y el sistema empieza a saltar por los aires ahora, a poco más de un año para las elecciones nacionales. Tiembla Merkel y tiembla el bipartidsmo.

El resultado de las elecciones en tres de los dieciséis Länder, Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt, han dado la oportunidad a los alemanes de hablar en las urnas sobre la política de Merkel respecto a los refugiados por primera vez desde que el Gobierno les abriese sus puertas. Y lo cierto es que el rechazo ha sido monumental, aunque la mayor humillación ha sido para los socialdemócratas, que en dos de los tres estados en disputa han quedado por detrás de AfD. Este partido ultraderechista, nacido en 2013, ha sabido articular un discurso xenófobo y populista para ganarse a los votantes de casi todos los sectores, aunque principalmente en las zonas rurales y entre la clase media y baja.

“La pésima trayectoria de Merkel ha abierto los ojos de la gente”, se vanagloriaba la líder de AfD, Frauke Petry. “Estamos en el camino hacia la victoria, ahora toca comenzar a trabajar en la oposición”, apuntaba. Y es que ellos saben que ese millón trescientos mil votos cosechados en estas regionales les sitúan claramente como la tercera fuerza del país, por delante de partidos minoritarios pero con más trayectoria, como Los Verdes, La Izquierda y los liberales del FDP. AfD ha obtenido casi un 15 % de los votos en los dos Länder del oeste y un 24 % en Sajonia-Anhalt, de la antigua RDA; ha entrado en tres parlamentos regionales y ha logrado representación en ocho de los dieciséis. Aunque no entrará a formar gobierno en ninguno, cada vez tienen más cerca el sueño de llegar al Bundestag en las generales de 2017.

El sueño de los ultras comienza también con el sueño de miles de refugiados de llegar a tierras germanas. Cuando Merkel dijo que su país tenía cabida para unos quinientos mil refugiados al año –y ya van por el millón-, algunos se frotaban las manos en la sombra. El gesto benévolo de Merkel serviría para reconciliarse con los socios del sur de Europa y para demostrar a la comunidad internacional su generosidad. Sin embargo, la llegada de miles de sirios también escondía cierto interés nacional: los nuevos jóvenes disminuirían el envejecimiento colectivo de la sociedad y la llegada de mano de obra cualificada serviría para paliar el déficit de trabajadores.

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Pero la jugada no le ha salido bien a Merkel, o eso parece, al menos ahora. Ante la llegada masiva de refugiados la canciller se olvidó –pero ya se han encargado los partidos ultras de recordárselo– de que en su país once de los ochentaiún millones de personas son inmigrantes. Y el mensaje que más cala y el que más rápido convence a los votantes enfadados y a los que menos estudios tienen es que da igual que seas la primera potencia europea y que las cosas vayan medianamente bien, tu país podría crecer aún más, pero no lo hace por culpa del extranjero. Entonces construyes un discurso en torno a esta idea, lo salpicas de elementos veraces y pasión y ya tienes el cóctel perfecto para provocar un terremoto electoral.

Errores del bipartidismo

En juego también está el bipartidismo… por culpa, precisamente, del bipartidismo. El descontento del electorado y el desgaste que produce gobernar no lo ha conseguido canalizar el que en teoría debería ser el gran partido opositor, los socialdemócratas del SPD. La gran coalición que han formado los dos grupos provoca que el votante les vea a ambos como un partido con dos caras y al resto de formaciones como la oposición que siempre estuvo ahí, pero que nunca hizo nada, por lo que la irrupción de unas nuevas siglas, con energías renovadas y un discurso diferente, acaba calando.

El líder del SPD, Sigmar Gabriel, reconoció que quedar por detrás de AfD en Sajonia-Anhalt y Baden-Wurtemberg (a pesar de haber conseguido la victoria en Renania-Palatinado) debe suponer un punto de inflexión para el partido. Una llamada de atención que debería extenderse hacia los partidos que forman la coalición, ya que esta no cuenta con los escaños suficientes para formar gobierno en dos de los tres Estados.

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Sigmar Gabriel, líder del SPD

 

Puede que para Alemania y para el stablishment aún no sea demasiado tarde, aunque quizá deban hacerse mirar algunas cosas. El país tiene un superávit por cuenta corriente que supera el 7 % del Producto Interior Bruto (PIB), una política fiscal restrictiva y un muy bajo nivel de inversión pública. Para los mandamases esto es un síntoma de fortaleza, por lo que no hay que tocar nada, pero el mundo en que vivimos, y más concretamente la coyuntura actual, pide a gritos medidas keynesianas.

La alergia germana a todo lo que huela a estímulo monetario ha provocado que Berlín esté a la gresca con el Banco Central Europeo tras las últimas medidas llevadas a cabo por Mario Draghi para combatir la anemia de la zona euro. Mientras unos -el BCE- lucha por evitar la deflación, otros -el banco central alemán (Bundesbank)- permanecen en contra de implementar cualquier estímulo, ya que lo ven como una medida beneficiosa para los países deudores en prejuicio de los ahorradores alemanes. Para mantener un estado de bienestar y hacer partícipes a todos los ciudadanos, tanto a los nacidos en el mismo Berlín como a los que huyen de la masacre, y no condenar a la clase media hay que estimular a la economía. Si a todos les va mejor, el país en su conjunto se beneficiará y acallará las voces antieruopeístas y xenófobas, ahora en auge.

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